se desconoce hasta su fecha de nacimiento

¿Quién es realmente Kim Jong-un? La persona detrás del icono

Los extranjeros que le han tratado hablan de una persona afable y simpática obsesionada con el baloncesto, mientras algunos norcoreanos se burlan de su querencia por misiles y bombas nucleares

Foto: El rostro de Kim Jong-un se refleja en los cristales de unos grandes almacenes durante un informativo en Tokio, Japón, el 15 de septiembre de 2017. (Reuters)
El rostro de Kim Jong-un se refleja en los cristales de unos grandes almacenes durante un informativo en Tokio, Japón, el 15 de septiembre de 2017. (Reuters)

“Empecemos el año con el espléndido sonido de la explosión de la primera bomba de hidrógeno de nuestro país. El mundo entero nos mirará”. Estas palabras de Kim Jong-un pueden encontrarse en la nota manuscrita mediante la que el dictador autorizaba la cuarta prueba nuclear de la historia de Corea del Norte, el 6 de enero de 2016. En aquel momento, a pesar de la propaganda, el régimen norcoreano no logró detonar una bomba-H (necesitaría dos ensayos más hasta conseguirlo), pero dejaba claro que el joven Kim estaba dispuesto a superar a su padre y a su abuelo en al menos un aspecto: la carrera armamentística en suelo patrio.

Por este objetivo –que ha acarreado el aislamiento casi total del país y la imposición de severísimas sanciones incluso por parte de su principal valedor, China-, así como por una retórica agresiva y profundamente malinterpretada en Occidente, es por lo que se ha impuesto en el imaginario del público la idea de que Kim Jong-un es un loco irracional capaz de arrastrar al mundo a una guerra nuclear. Pero los expertos, a partir de la escasa aunque creciente información disponible sobre él, empiezan a dibujar una imagen bastante diferente: un hombre impulsivo, caprichoso y despiadado, pero bastante cuerdo. A pesar de –o tal vez mediante- sus bombas atómicas.

Si hubo algún loco en la dinastía que gobierna Corea del Norte desde hace casi siete décadas, ese fue su padre, Kim Jong Il (capaz de secuestrar a cineastas y técnicos cinematográficos en el extranjero para que filmasen las películas que él quería, entre otras muchas cosas). Sin embargo, todo apunta a que el modelo del joven Kim no es él, sino su abuelo, Kim Il Sung, quien, a pesar de haber impuesto un sistema estalinista de terror y represión, cuenta entre sus logros la erradicación casi total del analfabetismo, el enorme impulso a la igualdad entre sexos y el haber colocado a Corea del Norte como una estrella ejemplar en el firmamento de los países socialistas. Por ejemplo, tras la guerra de Corea, el Norte duplicaba el PIB del Sur gracias a su amplia industrialización, y no fue hasta bien entrados los años 70 que esa tendencia empezó a revertirse.

Pero para cuando Kim sucedió a su progenitor en 2011, el país se encontraba al borde del colapso económico, con uno de cada tres de sus ciudadanos sobreviviendo gracias a la ayuda internacional. Eso no impidió que “el Joven General” y “El Brillante Camarada”, como empezó a denominarle la prensa norcoreana tras su designación como heredero al trono, optase por mantener a cualquier precio su programa de armas de destrucción masiva, aún a costa de enormes sacrificios. Kim tomó buena nota de lo sucedido a Muamar Al Gaddafi, quien a principios de la década anterior había accedido a deshacerse de su armamento no convencional, para acabar derrocado con ayuda de la OTAN el mismo año en que el asiático se puso al frente de su país.

En su media docena de años en el poder, el mandatario norcoreano ha realizado 85 pruebas de misiles (incluyendo la de este pasado jueves), más que su abuelo y su padre juntos. Una fijación que no ha pasado desapercibida dentro del país. "Las elites norcoreanas se burlan de Kim como un psicópata obsesionado con matar gente y lanzar misiles", declaró recientemente Kang Cheol-hwan, un antiguo desertor que ahora dirige el Centro de Estrategia para Corea del Norte en Seúl, al diario The Guardian. "Muchas personas que viajan fuera del país para el régimen admiten que se oponen a los programas de armamento, pero que cualquier disidencia abierta haría que los matasen".

Pero que Kim Jong-un tenga motivos racionales para comportarse como lo hace no significa que no pueda ser despiadado: tras su llegada al poder se ocupó de purgar a más de 300 altos oficiales, la mitad de los cuales fueron ejecutados, incluyendo a su propio tío, Jang Song-thaek. Algo que fue interpretado por los observadores como un signo de autoconfianza: “Si la base de poder de Kim Jong-un fuese débil, habría sido demasiado arriesgado ejecutar a estos altos oficiales. Estas ejecuciones muestran que tiene poder absoluto”, indica Cheong Seong Chang, un experto en liderazgo del Instituto Sejong de Seúl, en una entrevista con el Washington Post.

Kim Jong-un observa el lanzamiento de un misil Hwasong-12, probablemente el lanzado por encima de territorio japonés el 14 de septiembre de 2017. (Reuters)
Kim Jong-un observa el lanzamiento de un misil Hwasong-12, probablemente el lanzado por encima de territorio japonés el 14 de septiembre de 2017. (Reuters)

"Es un tipo encantador y amistoso"

Kim se ha permitido no solo evitar peregrinar a Pekín, sino incluso desoir las peticiones de Xi Jinping y los líderes chinos de que modere su exhibicionismo belicista. También dejó plantado a Vladímir Putin en 2015, quien le esperaba para una conmemoración de la Segunda Guerra Mundial en Moscú. A pesar de ello, ni China ni Rusia parecen preparados para darle la espalda del todo al régimen norcoreano. Pero el hecho de que Kim no salga al exterior ha hecho que, a diferencia de su padre o su abuelo, los psicólogos de los servicios de inteligencia occidentales apenas tengan material a partir del cual elaborar un perfil psicológico, algo que contribuye a la incertidumbre.

En una reciente entrevista, el jugador de baloncesto Dennis Rodman –que ha visitado Corea del Norte en cinco ocasiones- describía así sus encuentros con el mandatario asiático: “Básicamente estuve con él todo el rato, nos reímos, cantamos karaoke, hacemos un montón de cosas guays juntos. Montamos a caballo, salimos por ahí, esquiamos, casi nunca hablamos de política y eso es lo bueno de ello”, dijo la estrella deportiva. “No le estoy defendiendo, no estoy defendiendo lo que hace respecto a su país y su liderazgo. Creo que se le ha pasado el trono de su abuelo y su padre. Mucha gente dice que el abuelo era peor que el padre y que el padre es peor que el que manda hoy. Tengo que tener esperanza”, señaló. (Por contraste, otros expertos aseguran que Kim Jong-il es “mucho más brutal que su padre”).

Joe Terwilliger, un médico neoyorquino que acompañó a Rodman en dos de sus viajes, da una visión bastante amable de Kim: “Es encantador y gregario, y muy amistoso. Nos contó un montón de chistes, y tuvimos conversaciones abiertas sobre cualquier tema imaginable, como si estuviésemos saliendo por ahí con viejos amigos. Le gustan sobre todo los deportes, la música y las películas, y hasta nos preguntó por Sylvester Stallone”.

Es muy poco lo que se sabe sobre el joven Kim, empezando por el día de su nacimiento: no se sabe si nació en 1983 o 1984, aunque la mayoría de las reseñas dan por buena la fecha del 8 de enero de ese último año, la que los servicios de inteligencia surcoreanos consideran más probables. Sin embargo, los medios oficiales norcoreanos afirman que vino al mundo en 1982, probablemente para ‘alinearlo’ con 1912 y 1942, los años de nacimiento de su abuelo y su padre.

Kim es el segundo de los tres hijos de Kim Jong Il con su tercera esposa, la bailarina Ko Young Hee, y a priori nada hacía pensar que estuviese destinado a suceder a su padre. No obstante, desde muy temprano dio muestras de su temperamento: tal y como ha relatado una de sus tías, Ko Yong Suk, que desertó a Estados Unidos en 1998, al pequeño Kim le regalaron un uniforme de general condecorado alrededor de los 8 años de edad, y veía cómo generales de verdad se inclinaban ante él. “Era imposible que creciese como una persona normal cuando la gente a su alrededor le trataba así”, ha dicho Ko.

Kim Jong-un y su esposa Ri Sol Ju durante una visita a la nueva terminal del Aeropuerto Internacional de Pyongyang, en junio de 2015. (Reuters)
Kim Jong-un y su esposa Ri Sol Ju durante una visita a la nueva terminal del Aeropuerto Internacional de Pyongyang, en junio de 2015. (Reuters)

Educación multilingüe en Suiza

Tras cursar estudios primarios en Corea del Norte, fue enviado a Suiza a recibir educación secundaria en la International School de Berna, y posteriormente en la Escuele Liebefeld-Steinhölzli, de donde salió hablando inglés, francés y alemán. Sus compañeros no tenían ni idea de con quién estaban tratando: Kim fue introducido como Pak Un, el hijo de un diplomático norcoreano acreditado en Suiza, la cobertura que mantuvo durante sus años allí.

Quienes le conocieron entonces le describen como un joven algo introvertido, muy tímido con las chicas, y absolutamente obsesionado con el baloncesto. “Nunca hablaba sobre su vida en casa, aunque ponía mucha música norcoreana, en particular el himno nacional. Todavía puedo recordarla”, explicó uno de ellos, el portugués Joao Micaelo, en una entrevista años después. “Su vida todo este tiempo era el baloncesto. Jugaba al baloncesto en la cancha, tenía juegos de basket en su PlayStation. Creo que estuvimos jugando al baloncesto el ochenta por ciento del tiempo”, comentó. Su equipo: los Chicago Bulls.

Súbitamente, Pak Un desapareció. Ninguno de sus compañeros volvió a saber nada de él hasta que uno de ellos le reconoció en una foto en la que aparecía junto a su padre, ya como sucesor designado. Se hizo público entonces que Kim había sido enviado de vuelta a Corea del Norte, donde ingresó en la Universidad Militar Kim Il Sung. A partir de ahí, el joven fue acumulando cargos, hasta su nombramiento oficial en 2010, durante el III Congreso del Partido de los Trabajadores de Corea.

Se cree que la primera opción de Kim Jong Il para sucederle había sido su primogénito, Kim Jong-nam. Sin embargo, este perdió el favor paterno cuando fue interceptado tratando de viajar en secreto a Tokio, según él para visitar Disneylandia. Algunos expertos creen que en realidad estaba tratando de desertar. Al otro candidato, otro hermano llamado Kim Jong-chul, se le consideraba “demasiado afeminado” y extravagante como para optar al liderazgo (según los cables de Wikileaks intentó, sin éxito, visitar a Eric Clapton en Alemania para intentar convencerle de que tocase en Pyongyang, lo que desató las iras paternas). Tras sufrir un derrame cerebral en 2008, Kim Jong Il se dio cuenta de que tenía que actuar rápido de cara a la sucesión: empezó a formar al joven Kim Jong-un en tareas de liderazgo, al tiempo que purgaba a aquellos hombres que podían oponerse al nombramiento.

Kim Jong Il murió en 2011, y muchos pensaron que su hijo no sobreviviría mucho al frente del país. Contra todo pronóstico, va camino de culminar su sexto año en el cargo, y, como han señalado numerosos politólogos expertos en modelos autocráticos, si un dictador resiste los dos primeros años la estadística muestra que tiene grandes posibilidades de morir en su cama. Quien murió, envenenado en un atentado con un agente nervioso en un aeropuerto de Malasia, fue su medio hermano, Kim Jong-nam, por razones no del todo aclaradas. Con un entorno internacional hostil, pero que a pesar de todo tiende a comportarse del modo que espera Pyongyang, y con una economía que pese a su estado calamitoso no deja de crecer, es muy probable que, a no ser que cometa un error de cálculo fatal, sigamos viendo a Kim Jong-un al mando de Corea del Norte durante bastante tiempo. Y él lo sabe.

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