lorena enebral llevaba 16 meses en afganistán

Una doctora española dedicada a que los niños afganos caminasen de nuevo

La doctora española asesinada en un centro ortopédico de la Cruz Roja en Afganistán asistía a discapacitados para que aprendiesen a caminar o a alimentarse por sí mismos

Foto: Un niña afgana discapacitada hace ejercicios de rehabilitación en un dentro del CICR en Kabul. (Reuters)
Un niña afgana discapacitada hace ejercicios de rehabilitación en un dentro del CICR en Kabul. (Reuters)

“Enérgica y llena de alegría, Lorena era el corazón de nuestro centro en Mazar. Hoy, nuestros corazones están rotos. Era una fisioterapeuta cualificada y cariñosa que asistía principalmente a niños. Las violentas fluctuaciones de la vida parecen hoy particularmente crueles”.

Esta es la descripción que la jefa de la delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Afganistán hace de Lorena Enebral Pérez, la doctora española asesinada este lunes a manos de un paciente en la ciudad de Mazar-e-Sharif, al norte del país. La cooperante, de 38 años, llevaba trabajando en un centro de rehabilitación gestionado por el CICR desde mayo de 2016. Resultó herida de gravedad por los disparos que realizó un discapacitado en el interior del centro sanitario y fue trasladada a la principal base militar de la OTAN de Camp Marmal, donde murió horas después.

Con experiencia en el área de fisioterapia infantil en España y países africanos como Etiopía o Malawi, Lorena Enebral trabajaba en gestión de proyectos para el desarrollo de servicios de rehabilitación infantil. En el centro ortopédico de Mazar-e-Sharif asistía a niños, mujeres y hombres que habían perdido piernas o brazos o con otros tipos de discapacidad para que aprendiesen a caminar o a alimentarse por sí mismos.

Natural de un pueblo de Segovia, la sanitaria española, especializada en fisioterapia pediátrica, “será recordada por sus compañeros por su enorme sonrisa y su actitud radiante, por ser una profesional dedicada a su trabajo y sus pacientes”, indica el CICR en un comunicado. La doctora consideraba "la calidez" como un aspecto fundamental de su trabajo y una de sus virtudes más destacadas.

El programa de asistencia en Afganistán en el que la doctora española trabajaba está centrado en la rehabilitación física de discapacitados a través de la educación, el trabajo y el deporte. Los siete centros de rehabilitación que el CICR mantiene en Afganistán dan asistencia a cientos de miles de personas y elaboran anualmente más de 19.000 piernas y brazos artificiales, además de otros aparatos ortopédicos.

Muchos programas de asistencia médica han sido suspendidos desde que en febrero seis empleados del CICR fueran asesinados en una emboscada

El ataque contra la doctora española supone el último asalto contra Cruz Roja en el norte del país, donde los talibanes y militantes del Estado Islámico aterrorizan a la población local. La mayor parte de los programas de asistencia médica a la población en el norte de Afganistán han sido suspendidos desde que el pasado febrero seis empleados del CICR fueron asesinados en una emboscada contra el convoy en el que se desplazaban, en la provincia de Jowzjan. Los atacantes secuestraron a dos cooperantes, que no fueron puestos en libertad hasta la semana pasada. Ningún grupo reclamó la autoría del ataque, aunque las fuerzas de seguridad afganas de Jowzjan responsabilizan a extremistas vinculados al ISIS.

En diciembre, un trabajador español de la Cruz Roja fue secuestrado cuando viajaba entre Mazar-e-Sharif y la vecina región de Kunduz, semillero de la insurgencia talibana. El cooperante fue liberado por fuerzas especiales afganas cuatro semanas después.

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