los 'tories', lejos de la mayoría absoluta

Elecciones Reino Unido: May pierde el órdago y debilita su posición ante el Brexit

Con prácticamente todos los escaños escrutados, la premier queda en situación complicada pero asegura que no dimitirá

Foto: La primera ministra Theresa May sigue el recuento de votos en Maidenhead. (Reuters)
La primera ministra Theresa May sigue el recuento de votos en Maidenhead. (Reuters)

David Cameron perdió el órdago del Brexit y su sucesora ha seguido ahora sus mismos pasos. A Theresa May la partida no le ha salido como esperaba. Adelantó de manera voluntaria unos comicios para fortalecer su liderazgo, pero ha salido más debilitada que nunca ante Bruselas y ante sus propias filas. El Partido Conservador ha sido la fuerza política más votada en las elecciones generales celebradas este jueves en Reino Unido, pero se da ya casi por imposible que consigan la mayoría absoluta que tenían en mente hace tan solo dos meses, cuando llegaron a sacar hasta 22 puntos de ventaja a la oposición laborista.

El recuento electoral está prácticamente terminado, y viene a confirmar el desplome que ya apuntó la encuesta publicada anoche a pie de urna por la BBC. 'Los tories', que antes de que se convocaran los comicios partían con 330 asientos en Westminster, se quedan lejos de la cifra mágica de 326 que les habría permitido dos cosas clave. Primero, entrar con la cabeza alta a las negociaciones con Bruselas, que empiezan dentro de once días. Segundo, pasar luego sin problemas en la Cámara de los Comunes toda la compleja legislación para convertir en británica la normativa comunitaria que a día de hoy siguen aplicando. La libra ha caído en picado.

¿Sigue el Brexit entonces adelante? Una de las opciones que se planteaba justo ahora hace un año para parar el temido divorcio era convocar comicios. Pero tanto 'tories' como laboristas (las dos formaciones más votadas) se presentaban con un manifiesto donde se comprometían a sacar al país de la UE. Por lo tanto, sí, los planes para abandonar el bloque comunitario tras más de cuatro décadas de relación continúan.

No obstante, May –cuyo cargo incluso ya se ha puesto en duda por parte de George Osborne, el que fuera 'Chancellor tory'- se encuentra ahora en una situación sumamente compleja. No está en una posición de exigir ni dentro ni fuera de casa, ni mucho menos de seguir amenazando con “mejor no acuerdo que mal acuerdo”. Su plan era un “Brexit duro" con el Reino Unido fuera de la UE y del mercado único. Pero una débil mayoría hace todo más difícil tras estas elecciones, donde el terrorismo ha acaparado la recta final de la campaña.

Cuando adelantó los comicios, el objetivo siempre fue una barrida histórica a la oposición similar a la que logró Margaret Thatcher sobre Michael Foot en 1983, cuando superó a los laboristas por 144 asientos. La cifra se antoja ahora imposible. En las filas 'tories' se había dicho que cualquier número que bajara de una ventaja de 50 se consideraría un “fracaso”.

Desde luego que para May supone una derrota personal importante. Este era al fin y al cabo su primer examen con las urnas. Se mudó a Downing Street el año pasado tras la dimisión de Cameron y su intento por legitimizar sin problemas su puesto ha quedado malogrado. En estas elecciones, el gran vencedor, aún sin haber superado en escaños al rival, ha sido Jeremy Corbyn. Sus propias filas aún siguen perplejas. La mayoría de los diputados laboristas nunca llegaron a aceptar a su líder, ni cuando fue elegido por primera vez en 2015 ni cuando volvió a salir con el voto de las bases en 2016, tras la revuelta interna del gabinete organizada por el triunfo del Brexit.

Es muy probable que los 'tories' decidan gobernar en minoría y contar para momentos concretos con el apoyo de los unionistas

Esta campaña, sin embargo, le ha ofrecido la plataforma en la que mejor se desenvuelve, encuentros en la calle con la marea 'corbynista' que le dio las riendas de la formación, una marea formada sobre todo por jóvenes a los que les ha prometido acabar con las tasas universitarias. Los laboristas podrían ganar ahora 34 asientos respecto a los anteriores comicios.

Por su parte, junto a los 'tories', otro de los grandes perdedores han sido los independentistas escoceses de Nicola Sturgeon. La ministra principal escocesa quiere convocar otro plebiscito de independencia antes de que Reino Unido abandone la UE y estas generales eran el mejor termómetro para valorar el apoyo al norte de la frontera. En los comicios de 2015, el SNP hizo historia al hacerse con 56 de los 59 escaños que corresponden a la región en Westminster. Pero ahora podrían llegar a perder decenas de asientos.

Y por último está el Ukip: ¿alguien se acuerda de Nigel Farage? El partido anti-UE y anti-inmigración que forzó la convocatoria del referéndum ha desaparecido del mapa político. Sumido en una crisis de liderazgo tras la marcha de Farage, su existencia carecía ya de sentido y sus votos se han ido ahora -casi a la par- a conservadores y laboristas.

El exlíder del UKIP, Nigel Farage, sale de unos estudios de televisión en el centro de Londres. (Reuters)
El exlíder del UKIP, Nigel Farage, sale de unos estudios de televisión en el centro de Londres. (Reuters)

¿Qué posibilidades hay de formar gobierno?

La pregunta es: ¿qué posibilidades hay de formar gobierno? La última vez que Westminster tuvo un “Hung Parliament” (Parlamento sin mayorías) fue en 2010, cuando David Cameron tuvo que acudir al apoyo de los Liberal Demócratas. Tras cinco días de duras negociaciones, finalmente se llegó a un acuerdo de coalición.

En esta ocasión, sin embargo, los de Tim Farron -que con su mensaje pro Europa podrían incrementar en seis su número de escaños- no están dispuestos a permitir que May se quedara en el Número 10. Primero porque ya aprendieron la lección y tras gobernar con los 'tories', el electorado les castigó soberanamente en 2015 dejándoles solo con 9 asientos. Segundo, porque mientras los conservadores prometen ahora un Brexit duro, los Liberal Demócratas quieren llevar a otro referéndum el acuerdo final que se alcance con Bruselas.

Por lo tanto, es muy probable que los 'tories' decidan gobernar en minoría y contar para momentos concretos con el apoyo del Partido Unionista Democrático (DUP), la formación monárquica y anglicana más importante de Irlanda del Norte, que esta madrugada ya ha ofrecido públicamente su mano a May.

En 1974, cuando se acabó también con "Hung Parliament", el conservador Edward Heath había ganado por sorpresa cuatro años antes y decidió convocar elecciones anticipadas para que electorado le diera “un mandato firme”, exactamente la misma estrategia empleada ahora por May. Pero los británicos no le escucharon (como no lo han hecho con May) y consiguió 297 escaños, frente a los 301 del laborista Harold Wilson. Aun así, Heath se aferró al poder durante cuatro días intentando buscar pactos. Finalmente dimitió y Wilson se trasladó a Downing Street. El laborista convocó elecciones ocho meses más tarde. Consiguió mayoría absoluta convirtiéndose así por cuarta vez en primer ministro.

Westminster no puede permitirse ahora este periodo de inestabilidad. El Brexit supone renegociar 759 tratados internacionales

Westminster, sin embargo, no puede permitirse ahora este periodo de inestabilidad. Según el calendario marcado con Bruselas, se prevé que el Reino Unido abandone el bloque para otoño de 2019. El divorcio supone ahora para Londres renegociar, al menos, 759 tratados internacionales. Además de las negociaciones con la UE, el Gobierno electo deberá dibujar sus nuevas relaciones con 168 países, según un estudio publicado por 'Financial Times'.

Entre los tratados internacionales sobre la mesa, deberá lidiar con 295 acuerdos bilaterales y multilaterales de comercio, así como 202 textos de regulación compartida que abarcan desde normativa antimonopolio hasta políticas de intercambio de datos.

El rotativo británico agrega que también requieren atención 69 acuerdos pesqueros, que establecerán el acceso a determinadas aguas y cuotas de capturas, 65 pactos de transporte, en su mayoría en relación a la aviación, 49 acuerdos aduaneros, 45 en el sector de la energía nuclear y 34 relacionados con la agricultura. "El precedente más cercano en el que se puede pensar es la suspensión de un país. Se va a empezar prácticamente de cero. Será un proceso difícil y repetitivo", señaló al 'FT' el exabogado del Gobierno británico Andrew Hood. En definitiva, un panorama 'perfecto' para un Ejecutivo sin mayorías.

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