LA NEGOCIACIÓN DEL DIVORCIO Y LA NUEVA RELACIÓN

Ningún acuerdo entre la UE y UK se aplicará en Gibraltar sin consentimiento de España

El documento ha sido ya entregado a los gobiernos nacionales, cuyos líderes adoptarán el texto definitivo en su próxima cumbre extraordinaria del 29 de abril en Bruselas

Foto: Turistas cerca de Gibraltar. (EFE)
Turistas cerca de Gibraltar. (EFE)

“Una vez que Reino Unido abandone la Unión, ningún acuerdo entre Bruselas y Londres podrá aplicarse en el territorio de Gibraltar sin un acuerdo entre España y el Reino Unido”. Lo dice el borrador de las pautas que el bloque comunitario seguirá durante las negociaciones para el Brexit, que ha sido presentado este viernes por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, a las capitales. Una vez que los Veintisiete den su visto bueno, Bruselas podrá iniciar las negociaciones con Londres, algo que no sucederá antes del 29 de abril.

El texto es un punto de partida y aún puede ser sujeto a cambios, por lo que no desarrolla en profundidad cómo será la relación con Gibraltar una vez que Reino Unido salga de la UE. No obstante, da a España la capacidad de vetar que los acuerdos entre los europeos y los británicos se apliquen en el Peñón, donde casi el 96% por ciento de la población votó a favor de permanecer en la Unión. Es decir, si España no estuviera de acuerdo en que se aplique a Gibraltar los términos de la nueva relación que pacten la UE y Reino Unido, el Peñón podría quedarse fuera.

Ningún acuerdo entre la UE y UK se aplicará en Gibraltar sin consentimiento de España

También incluye una mención a la situación particular de Irlanda del Norte, sobre cuya frontera con el resto de Irlanda señala que habrá que encontrar “soluciones flexibles e imaginativas”, y otra sobre las bases británicas en Chipre, para las que se buscarán acuerdos bilaterales compatibles con las normas de la Unión.

Negociar el divorcio y la nueva relación

El documento deja también claro a Reino Unido que, a partir de ahora, la UE defenderá sus propios intereses. “Desde el miércoles, el Reino Unido está en el otro lado de la mesa de negociaciones. Y tenemos que ser muy rápidos, porque los Tratados solo nos dan dos años para lograr un acuerdo”, ha afirmado Tusk. El presidente del Consejo espera que las negociaciones sean “difíciles, complejas y alguna vez también beligerantes, algo que no hay manera de evitar”, pero asegura que la UE no busca “castigar” al Reino Unido. “El Brexit ya es un castigo en sí”, afirma.

Las pautas negociadoras (“guidelines”) incluyen una parte dedicada a cómo se conducirán las negociaciones para el acuerdo de divorcio, y otra sobre el acuerdo que articulará las futuras relaciones entre el bloque y los británicos. Una de las sorpresas es que la UE abre la puerta a comenzar a negociar este segundo pacto antes de que el primero se haya finalizado, tal y como exigía Londres, y algo a lo que los Veintisiete hasta ahora se negaban.

Una vez que concluya la primera fase de negociaciones de divorcio y se den importantes progresos en las cuestiones prioritarias -los derechos de los europeos que viven en suelo británico, la factura que deberá abonar Londres y la aplicación de las legislación europea, entre otros- se podrá empezar a hablar del nuevo acuerdo o acuerdos entre la UE y Reino Unido. “Necesitamos tener progreso suficiente, no un acuerdo cerrado, en estas áreas”, apuntan fuentes comunitarias. Tusk ha señalado que quizás podría suceder en otoño, aunque serán los jefes de Estado y de Gobierno los que juzgarán cuándo se da este paso.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

El riesgo de un vacío

La UE prevé que, como Reino Unido saldrá del mercado interior único, será necesario negociar un acuerdo “ambicioso” de librecomercio. “Sobre la base de los intereses de la Unión, el Consejo Europeo está preparado para iniciar los trabajos hacia lograr un acuerdo de este tipo, que se finalizará y concluirá una vez que Reino Unido no sea ya un Estado miembro”.

"No será posible negociar todos los detalles en dos años” por lo que la UE insiste en algún tipo de acuerdo transitorio

En cualquier caso, el alto funcionario señaló que “no será posible negociar todos los detalles en dos años”, por lo que la UE insiste en que es necesario encontrar algún tipo de acuerdo transitorio para ese periodo, algo que en principio de Reino Unido no ve con buenos ojos. Si no, el Reino Unido saldría de la UE sin un nuevo marco para sus relaciones, lo que podría causar importantes problemas: desde problemas con los vuelos del continente al país a la reintroducción de tarifas aduaneras y controles fronterizos.

El funcionario señaló que incluso en el caso de que se logre cerrar un nuevo acuerdo en tan solo dos años con Reino Unido, serán necesario al menos otros dos años para ratificarlo -tendrá que ser aprobado en cada país, además de en Bruselas- y que entre en vigor. El periodo que la UE considera que debería estar cubierto por un acuerdo transitorio, en línea con la legislación europea.

Peores condiciones que dentro de la UE

El documento deja ver la posición dura que la UE prevé adoptar en estas negociaciones, en las que quiere lograr un acuerdo, pero no a cualquier precio. El texto de las pautas advierte a Reino Unido que una vez que esté fuera del club comunitario, su situación no será mejor que la que goza dentro. “Un país no miembro de la Unión, que no cumple con las mismas obligaciones que un miembro, no puede tener los mismos derechos y disfrutar de los mismos beneficios que un miembro”, apunta el documento.

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