2017, ¿el año del renacer?

"Que Holanda sea ahora la inspiración": Europa respira aliviada por los resultados

Las capitales europeas interpretan la victoria de Mark Rutte como un espaldarazo al proyecto europeo, y creen que el auge de los euroescépticos puede acabar sirviendo de revulsivo en las urnas

Foto: Mariano Rajoy, Angela Merkel, François Hollande y Paolo Gentiloni durante una reunión antes de la Cumbre de Versalles, el pasado 6 de marzo de 2017. (Reuters)
Mariano Rajoy, Angela Merkel, François Hollande y Paolo Gentiloni durante una reunión antes de la Cumbre de Versalles, el pasado 6 de marzo de 2017. (Reuters)

“Basta”. Los holandeses han dicho “basta” al populismo. Así de claro lo ve el primer ministro de Holanda, Mark Rutte. El político conservador es parte interesada y acaba de ganar unas elecciones, pero lo cierto es que tras meses acariciando una victoria, el segundo puesto logrado por el extremista Geert Wilders sabe a derrota. Es un serio revés, pero aunque el xenófobo pierda también gana: un total de 20 asientos de los 150 totales, lo que le coloca como el segundo mayor partido en los Países Bajos, tras los 33 asientos del VVD de Rutte. El rechazo del resto de partidos a incluirlos en una coalición le brinda también en bandeja la posibilidad de seguir asentado en su posición antisistema del “todos contra mí; y yo, por vosotros, contra todos”.

Se ha ganado una batalla, pero no la guerra. Lo suficiente para dar un respiro a la Unión Europea (UE) y la confianza que necesita para encarar el inminente inicio del Brexit y las próximas elecciones francesas. Los comicios en los que la ultraderechista Marine Le Pen amenaza con hacerse con la presidencia del segundo país más importancia de la Unión -puesto incontestable una vez la abandone Reino Unido- son fundamentales en un momento en el que los Veintisiete tienen que dibujar su futuro. “Holanda nos ha mostrado que el avance de la extrema derecha no es inevitable y que los progresistas están fortaleciéndose”, cree Emmanuel Macron, el candidato galo que muchos, fuera y dentro de Francia, esperan que pare los pies a Le Pen.

Desde otras capitales, se ha interpretado la victoria de Rutte como un espaldarazo a Europa. El presidente de Francia, François Hollande, ve una “clara victoria contra el extremismo” en Holanda; su homólogo italiano, Paolo Gentiloni, una “derrota de la derecha extremista anti-europea”; el chipriota Nicos Anastasiades, una “victoria para los valores europeos”; y la canciller alemana Angela Merkel, una oportunidad para colaborar como “europeos”. Y desde Bruselas, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, resume bien lo que se espera a partir de ahora: que Holanda sea “una inspiración para muchos”. O dicho de otro modo, que marque el inicio de un cambio de ciclo.

Tras ocho años saltando de crisis en crisis, la UE espera que 2016 fuera el año en el que se tocó fondo. Y que 2017 sea el del nuevo renacer. Pero todos son conscientes de que esto depende, en buena medida, del calendario electoral europeo. Holanda es una primera parada, ahora queda en abril y mayo las presidenciales francesas, para llegar a las alemanas en otoño. Mientras que las encuestas germanas vaticinan continuidad, gane Merkel o se vea sobrepasada por el socialdemócrata Martin Schulz. Al fin y al cabo, la sorpresa del SPD presidía hasta enero la Eurocámara, a la que ha logrado impulsar durante su mandato, para alegría de unos y descontento de otros.

“Sin menospreciar la amenaza a la integración europea y la democracia liberal que representa la extrema derecha, desde Le Pen a[l primer ministro húngaro, Viktor] Orban, la reacción ante su avance puede acabar impulsando las candidaturas de europeístas entusiastas como Schulz y Macron. Algo que sería una magnífica noticia para los defensores de la integración y las sociedades abiertas y tolerantes”, explica a El Confidencial el eurodiputado socialista Javi López.

El primer ministro italiano Paolo Gentiloni habla durante un debate sobre el futuro de la UE en el Parlamento Europeo en Estrasburgo, el 15 de marzo de 2017. (Reuters)
El primer ministro italiano Paolo Gentiloni habla durante un debate sobre el futuro de la UE en el Parlamento Europeo en Estrasburgo, el 15 de marzo de 2017. (Reuters)

La incógnita del Eurogrupo

En cualquier caso, hay poco margen para la complacencia. Aunque el fantasma del “Nexit”, la salida de Holanda de la Unión Europea, ha sido por el momento disipado, el avance de su Partido por la Libertad (PVV) revela que el descontento que corroe a uno de los países más prósperos de la Unión tiene unas fuertes raíces. Y necesita una respuesta. Si no, es posible que Wilders cumpla su amenaza: “Éramos el tercer mayor partido de Holanda. Ahora somos el segundo. La próxima vez seremos el primero”.

Las elecciones holandeses son también el pistoletazo de salida de una nueva discusión: ¿qué va a pasar con la presidencia del Eurogrupo? Ahora la ocupa Jeroen Dijsselbloem, actual ministro de Finanzas de Holanda. Sin embargo, el desplome de su partido, el socialdemócrata PvdA, complica las posibilidades de que siga formando parte de la próxima coalición de gobierno. Aunque lo consiguiera, es muy poco probable que pudiera exigir una cartera tan potente como la del Ministerio de Finanzas. Pero si Dijsselbloem deja de ser ministro, tendrá que abandonar la presidencia del Eurogrupo, un puesto clave en el que se ha ganado el respeto de sus colegas de la eurozona durante la crisis.

Se espera que las negociaciones para formar ejecutivo duren meses, quizás hasta finales de año, cuando concluye el mandato de Dijsselbloem. Esto daría margen para que el ministro neerlandés se mantuviera al frente del Eurogrupo mientras se decide su sustituto entre el resto de ministro de Economía o Finanzas de la zona del euro, sin que por el momento haya un candidato claro. El titular español, Luis de Guindos, ya trató de acceder al puesto y podría volver a intentarlo, pero el equilibrio de poderes dentro de la Unión Europea lo complica: actualmente los principales puestos están en manos de políticos del Partido Popular Europeo y darle el Eurogrupo a otro miembro de esta familia política aumentaría este desequilibrio.

Cabe también la posibilidad de que se reabra la discusión sobre la creación de un presidente permanente para el foro, lo que le brindaría la oportunidad a Dijsselbloem de permanecer en la silla. Pero por el momento, y a la espera de que se resuelvan las elecciones francesas y alemanas, hay pocas posibilidades de que se abra este debate. Por lo que la solución a la incógnita del Eurogrupo se resolverá en función de lo que mande el calendario, y los votos.

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