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Con canas y en butacas de terciopelo: el "Woodstock del no" contra Renzi
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48 horas antes del referéndum

Con canas y en butacas de terciopelo: el "Woodstock del no" contra Renzi

El frente del No, dado por ganador por los sondeos publicados, teme al voto oculto

Foto: Una mujer pasa junto a un cartel por el 'no' a la reforma constitucional en Italia. (Reuters)
Una mujer pasa junto a un cartel por el 'no' a la reforma constitucional en Italia. (Reuters)

La han llamado el “pequeño Woodstock del no” pero la atmósfera que anoche se respiraba en el Teatro Italia de Roma nada tenía que ver con el mítico concierto hippy. La neblina que alejaba sobre la platea de butacas de terciopelo verde acentuaba el aire algo nostálgico de la fiesta organizada por el diario 'Il fatto quotidiano' junto al comité para el 'no' al referéndum constitucional de mañana. El aforo, de unas 800 plazas, estaba completo para ver desfilar antes del comienzo de la jornada de reflexión una pasarela de músicos, actores, cómicos, sindicalistas y constitucionalistas que, con distintos talantes, animaron a un público con pocos jóvenes y ya firme en su rechazo a la reforma constitucional con la que el Gobierno del primer ministro Matteo Renzi ha puesto en juego su futuro.

“La reunión de esta noche demuestra que el intento puesto en marcha para hacerse con la Constitución ha resultado fallido”, declaró el jurista Stefano Rodotá, entre gritos de “presidente, presidente”, un cargo por el que su nombre sonó varias veces en el pasado. “Un intento conducido con mucha agresividad por el primer ministro. Una agresividad que, evidentemente, no le ha hecho bien y que a nosotros que estamos aquí en defensa de la Consitución no nos pertenece”, añadió Rodotá. Pero, en una de las campañas más tensas que se recuerdan y en una nueva versión de la polarización a la que veinte años de berlusconismo han acostumbrado al país, el evento de ayer no estuvo exento de críticas y referencias ásperas tanto a Renzi como a Maria Elena Boschi, la ministra que firma la reforma.

Foto: El primer ministro italiano Matteo Renzi en Roma. (Reuters)

“El referéndum de las mentiras”, lo definió la antropóloga Amalia Signorelli. Los dardos más envenenados los lanzó el director del periódico organizador Marco Travaglio, conocido por sus libros sobre los problemas judiciarios de Silvio Berlusconi. “Renzi más que un 'premier' es un acosador”, dijo, refiriéndose a las decenas de apariciones que el primer ministro ha hecho en los últimos días para dar la vuelta a todos los últimos sondeos publicados que, hasta hace una semana, auguraban una cómoda victoria del 'no'. Pero para tonos duros, los que Travaglio reservó para la ministra: en un pasaje de su arenga habló de la “unica neurona del cerebro de Boschi”.

"Votaré no, pero estoy harta de todo"

Los comentarios de Travaglio, que suscitaban risas pero no siempre aplausos compactos van en línea con el tono general de las últimas semanas. En la sala del Teatro Italia aún dolía aquel “accozzaglia” [revoltijo] con el que Renzi tildó el frente del 'no' que aglutina desde la extrema derecha de Casa Pound y la xenófoba Liga Norte hasta la Asociación Nacional de los Partisanos Italianos, pasando por Forza Italia, el partido de Berlusconi, y hasta una parte del Partido Democrático (PD), la formación del primer ministro. “Votaré no, pero estoy harta de todo”, decía María, una jubilada de Roma que salió del evento antes de que acabara. “No se trata de gobernar junto a ellos, se trata de expresarse sobre esta reforma”, espetaba a la salida del teatro Francesca, una mujer de 57 que trabaja en el sector de la comunicación de empresa. Como Maria, no quiere que se publique su apellido.

La reforma plantea una modificación de 47 artículos de la Constitución, acaba con el bicamerialismo perfecto (en Italia la Cámara de Diputados y el Senado tienen las mismas funciones) reduciendo la Cámara Alta de 315 a 100 senadores, nombrados entre los consejeros de las 20 regiones del país. El nuevo texto prevé por otra parte una recentralización de algunas competencias (por ejemplo en políticas sociales) que, en la última reforma hecha por el centro-izquierda en el 2001, se atribuían a las administarciones regionales. La reforma del texto constitucional llega además aparejada con la nueva ley electoral, el llamado 'Italicum', que prevé un doble turno y un premio del 54% de los escaños para la lista ganadora. Un conjunto de modificaciones que, según los críticos, refuerza de manera excesiva el poder del Ejecutivo rompiendo aquel juego de equilibrios y contrapesos que los padres constituyentes dejaron en la Constitución de 1948 a la salida de dos décadas de dictadura.

Foto: El primer ministro italiano, Matteo Renzi, durante un programa de televisión sobre el referéndum, el 30 de noviembre de 2016. (Reuters) Opinión

Francesca votó al PD en las últimas elecciones generales de 2013 y, cuando Renzi fue nombrado un año despúes hasta pensó que podía ser el cambio que el centro-izquierda e Italia necesitaban. Ya no lo cree. “Si te tengo que ser sincera, más allá de lo que pasa con el Senado, es la tónica general de cómo van las cosas lo que me hace votar 'no'. Con Renzi parece que hay una Italia que puede seguir hacia adelante si vota Sí y la otra que, si no le sigue, se queda atrás. No me gusta su estilo. Como jefe del PD ha creado una situación en la que todos están en contra de todos”, añade.

“Si podemos seguir cambiando [las cosas] aquí estoy. Para flotar y tergiversar, hay gente mejor que yo”

Ante el voto del domingo, Renzi, el primer ministro más jóven de la historia de Italia, se ha ido perfilando en las últimas semanas como el enemigo de todos. Pero, si ante esta evidencia y una coalición de fuerzas que abarca casi todo el arco político cabría pensar en una derrota casi cierta, el primer ministro cerró ayer la campaña diciendo que el partido está muy ajustado. “Conseguiremos esta remontada”, dijo anoche en la Plaza de la Señoría, en Florencia, la ciudad de la que fue alcalde. En la misma plaza hace dos años cerró la campaña electoral para las elecciones europeas donde el PD obtuvo más del 40% de los votos. Aquel triunfo le dio alas pero hoy la personalización que ha guiado su acción de Gobierno ha convertido el referéndum en un plebiscito sobre el primer ministro. Él mismo repitió en varias ocasiones en los últimos meses que en caso de victoria del 'no' dimitiría. En una entrevista en el Corriere della Sera de este viernes, Renzi esquivó por dos veces la pregunta directa sobre su posible dimisión y lo más parecido a una respuesta fue: “Si podemos seguir cambiando [las cosas] aquí estoy. Para flotar y tergiversar, hay gente mejor que yo”.

La sensación que trasmitía anoche la sala del Teatro Victoria era que, a pesar de los sondeos, el frente contrario a la reforma no las tiene todas consigo. Muchos creen además que, también debido a la virulencia de la campaña referendaria, sigue habiendo mucho voto oculto, sobre todo entre los que votarán sí. Quizá por esto, el líder del Movimiento 5 Estrellas Beppe Grillo se mostró anoche más cauto sobre el éxito del voto, acertando en decir que, sea como sea, “el país está partido”.

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