en una carta de renzi a los expatriados

La pifia de los defensores del sí que les puede costar el referéndum en Italia

Una carta dirigida a los expatriados para que votaran sí contenía una errata en la url de la plataforma, lo que aprovechó la plataforma del no para redirigirse el tráfico hacia su propia web

Foto: Matteo Renzi gesticula durante su intervención en el programa Porta a Porta, el 30 de noviembre de 2016 (Reuters).
Matteo Renzi gesticula durante su intervención en el programa "Porta a Porta", el 30 de noviembre de 2016 (Reuters).

El margen entre el sí y el no a la reforma constitucional presentada por Matteo Renzi, y que se dirime este domingo, es tan estrecho que la cotización del voto de los italianos expatriados ha llegado a alcanzar niveles de patrón oro. Tanto es así que hace unas semanas el Comité por el No, en un ejercicio de la más pura picaresca mediterránea, “le robó” al Comité del Sí un dominio web erróneo con el que publicitaba su campaña a favor de la reforma.

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La escaramuza se fraguó así: en una carta dirigida por Renzi a los italianos en el extranjero aparecía la url “www.bastausi.it", en vez de la oficial de la plataforma por el sí, “www.bastaunsi.it" (en la url de la carta faltaba una “n”). Cazado el error, el Comité por el No, Costituzione Bene Comune, aprovechó para registrar el sitio web erróneo y redirigirlo a su propia web a favor del no, "www.costituzionebenecomune.it". De este modo, cada persona que utiliza la dirección errónea de la carta de Renzi se encuentra con un logo enorme diciendo “Basta un NO”.

El voto extranjero se cerró el jueves y todo ese pescado ya está vendido. Algo menos de 200.000 italianos en España y alrededor de 4,3 millones por todo el mundo se han decantado ya por el sí o el no, a falta de la crucial jornada dominical.

Quizás parezca que cuatro millones y pico de votantes no es mucho para un país en el que están llamados a las urnas cerca de 55 millones. Sin embargo, en un duelo tan cerrado como el que se viene vislumbrando, haber acaparado mayoritariamente al votante expatriado puede llegar a ser decisivo. La propia ministra de Reformas Constitucionales, Maria Elena Boschi, hizo un llamamiento para que los votantes del sí no bajaran los brazos en los últimos tres días: “Hay un 20% de indecisos que convencer”. En el lado opuesto, el constitucionalista y presidente del Comité por el No, Alessandro Pace, anunció incluso que si el voto extranjero se revela determinante para la victoria del sí, “impugnaremos la consulta ante la oficina central del referéndum”.

En las elecciones europeas de 2014, la participación ascendió al 58%, es decir, unos 28 millones de italianos decidieron ejercer su derecho a voto. De ese total, 1.100.000 votos llegaron del extranjero. De hecho, según contaba 'Reppublica', Matteo Renzi ha hecho cábalas con estos números, desde que en una conversación con el director de 'Le Soir', el periódico más importante de Bélgica, este le dijera que los cientos de miles de italianos de ese país están mayoritariamente por el sí. Renzi reflexionó: “Si llegan a votar 1.500.000 expatriados, y somos capaces de acaparar un millón…, creo que podremos conseguirlo”.

Dadas las primeras estimaciones de voto desde el extranjero, que lo sitúan en algo más del 40% (alrededor de los 1,6 millones de votantes), los números imaginados por Renzi podrían convertirse en realidad. Con estos datos de participación, el voto extranjero supondría cerca de un 3% del total. Y la batalla final parece que se va a decidir en una franja tan estrecha como para que ese mínimo margen resulte realmente decisivo.

Las últimas encuestas, que se pudieron publicar hasta hace dos semanas, daban una ventaja al no suficiente para anular una victoria masiva del sí entre los expatriados. Además, en los últimos sufragios los italianos en el extranjero han dividido su apoyo entre los partidos populistas a ambos lados del espectro ideológico, del Movimiento 5 Stelle del actor Beppe Grillo al ultraderechista Forza Italia de Berlusconi, ambos defensores del no en este referéndum.

Un italiano pasa ante carteles de propaganda electoral en Roma, el 30 de noviembre de 2016 (Reuters).
Un italiano pasa ante carteles de propaganda electoral en Roma, el 30 de noviembre de 2016 (Reuters).

¿Qué han votado los expatriados en España?

“Yo no he votado porque aunque llevo mucho tiempo intentando informarme, no termina de quedarme clara la situación”, comenta Gianmaria di Santo, que lleva 13 años viviendo en España. “Aunque si tuviera que decantarme, estoy más por el no, precisamente porque no veo clara la reforma”. Y es que, como la gran mayoría de compatriotas, los expatriados no tienen totalmente claro qué están votando. Las complejidades de las reformas tienen confusos incluso a muchos expertos constitucionalistas. Una encuesta llegaba a señalar que solo uno de cada diez italianos tiene un conocimiento detallado de la reforma.

Por otro lado, los partidos se han esforzado enormemente en promover el miedo al voto del contrario, polarizando al máximo las posiciones. Desde el propio Matteo Renzi, que asegura que dimitirá de ganar el no, hasta Berlusconi, que asegura que de ganar el sí, “habrá una dictadura y será mejor irse a otro país”.

La pifia de los defensores del sí que les puede costar el referéndum en Italia

“A mi me preocupa que esto se convierta en un partido de fútbol, cada uno con su camiseta, y que no se vote por el contenido”, explica Ernesto Roberto Emma, que se posiciona a favor del sí porque apuesta por “un cambio, aunque estos cambios tarden en llegar y aunque puedan funcionar mejor o peor”.

Muchos están pensando en clave internacional, más que nacional, al tomar su decisión. El sí parece ser la opción de los más europeístas, de aquellos que valoran la pertenencia de Italia a la UE como algo más positivo que negativo, y que temen que una victoria del no suponga la llegada al Gobierno de los populistas que demonizan un día sí, otro también el acuerdo europeo. Así lo expresa Roberto Mancini, “europeísta” y votante del sí, que cree que el votante del no “es menos europeísta”, y que considera que el órdago de Renzi ha sido un error. “Debería haber hecho como Cameron, anunciar su dimisión tras el Brexit, pero no es una estrategia positiva haberlo dicho antes”. Roberto defiende que las reformas pueden “traer estabilidad a los futuros Gobiernos, porque quien esté en el poder tendrá más tiempo para legislar para las necesidades de la gente”.

Jonata Pierleoni, afincado en Madrid y votante del no, cree que el sí puede salir victorioso porque “mucha gente tiene miedo de que llegue al poder el populismo, algo como la Lega Norte y Salvini, o Beppe Grillo”, ambos contrarios a la reforma. “Yo estoy con el no porque no vale cualquier reforma, y con este cambio el poder se va a quedar todavía en manos de menos personas que antes, vamos a tener menos democracia y va a salir perjudicada la gente común, los trabajadores, la gente que no está en política”, asegura Jonata.

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