un alto el fuego de siete días

Posible paz en Yemen: se abre una tregua como antesala de conversaciones en la ONU

Los dos bandos se reunirán en Suiza para participar en unas negociaciones de paz auspiciadas por Naciones Unidas. Horas antes del alto el fuego, siguen amontonándose los muertos

Foto: Rebeldes hutíes se manifiestan en Sanaa, el 8 de diciembre de 2015 (EFE)
Rebeldes hutíes se manifiestan en Sanaa, el 8 de diciembre de 2015 (EFE)

Los dos bandos enfrentados en Yemen han iniciado esta noche una tregua de siete días, horas antes de que comience en Suiza la primera ronda de negociaciones de paz auspiciadas por Naciones Unidas. Las conversaciones tienen como objetivo “generar un alto el fuego duradero, liberar prisioneros, facilitar el acceso de la ayuda humanitaria para la población civil y contribuir a desarmar la zona”.

“Basándonos en lo que se ha acordado, habrá un cese de la agresión el día 14 de este mes”, declaró este fin de semana Mohammed Abdul Salam, portavoz de los rebeldes hutíes. Por su parte, Abdel Malek Al Mekhlafi, ministro de Exteriores del gobierno yemení, indicó que liderará las negociaciones. “Vamos a las conversaciones con intenciones serias, y esperamos que la otra parte cumpla con ello”, dijo a la agencia Reuters.

La tregua es esperada con ansiedad por los miles de civiles atrapados en el conflicto, en el que se estima que un ochenta por ciento de los 26 millones de habitantes del país necesita ayuda humanitaria. En las horas previas, siguen produciéndose incidentes sangrientos, como los bombardeos lanzados el domingo por Arabia Saudí en la capital, Sanaa, y en el suroeste del país, que acabaron con la vida de una treintena de personas, al menos 12 de las cuales eran civiles.

Ayer, un número indeterminado de soldados de la coalición árabe, entre ellos un comandante de las fuerzas especiales saudíes y un oficial de Emiratos Árabes Unidos, murió en un bombardeo de artillería rebelde en el estrecho de Bab Al Mandeb, cerca del mar rojo, donde se habían concentrado las tropas. Los rebeldes afirman haber matado a al menos 146 soldados enemigos.

A más de un año de la caída de Sanaa en manos de los rebeldes hutíes, ninguno de los dos bandos ha conseguido imponer su superioridad, ni siquiera tras la intervención de la coalición de diez países árabes liderada por Arabia Saudí para reinstalar en la capital al expulsado presidente Abd Rabbu Mansur Hadi. Por su parte, los hutíes cuentan con el apoyo de Irán, el principal rival de los saudíes en la región. La ONU asegura que más de 5.800 personas han muerto y más de 27.000 han resultado heridas desde marzo. La mitad de ellos son civiles.

Organizaciones como Médicos Sin Fronteras han criticado repetidamente los bombardeos saudíes contra diversos centros hospitalarios en diferentes puntos del país. Arabia Saudí, sin embargo, ha logrado bloquear la creación de una comisión internacional para investigar las atrocidades cometidas en el conflicto. Del mismo modo, Human Rights Watch ha denunciado la represión lanzada por los hutíes en las zonas bajo su control contra más de una treintena de ONGs vinculadas al partido islamista suní Al Islah, así como la detención y desaparición de varios activistas, opositores y periodistas.  

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