¿Qué les preocupa a los griegos? Poder sacar euros del cajero, pero no hay dinero
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'Den éji jrémata' ('NO HAY DINERo'), se oye en las calles

¿Qué les preocupa a los griegos? Poder sacar euros del cajero, pero no hay dinero

Pocos quieren contestar a la cuestión de qué votarán el domingo. En estos momentos a los griegos les interesa más otra pregunta, más inmediata, y es si el cajero cercano a casa tiene dinero

placeholder Foto: Los griegos han acudido a los cajeros a sacar su dinero. (Reuters)
Los griegos han acudido a los cajeros a sacar su dinero. (Reuters)

Un hombre de mediana edad, con barba espesa y pantalones cortos señala un cajero subrayado en la noche ateniense por el amarillo brillante del logo del Banco del Pireo: “Eji jrémata?” (“¿Tiene dinero?”). Esas dos palabras son las más repetida en los cajeros automáticos de Atenas desde la mañana del domingo a la madrugada. Montamos guardia ante un cajero tras el anuncio del Gobierno de que el lunes no abrirán los bancos. Mientras esperamos para tomar el pulso de los griegos en esta noche de zozobra nos lo preguntan al menos cinco veces: "Eji jrémata?".El control de capitales que todos asumen de manera inmediata–aunque no saben hasta qué cuantía podrán retirar, pero que algunos cifran en 60 euros–hace llegar oleadas de personas de forma intermitente alos bancos de la capital creando colas largas y paisajes de cajeros vacíos.

Una lluvia fina cae en la noche ateniense, hace calor y varios coches aparcados mantienen las luces de emergencia mientras van a buscar el máximo de sus tarjetas en líquido en la periferia. Allí algunos parecen verdaderamente preocupados, otros solamente taciturnos. “Mi verdadera preocupación”, me dice Yorgos, que espera con más o menos paciencia en uno de ellos, “es si me van a pagar el lunes. Si las empresas no pueden pagar, nos vamos a ver en un problema, porque estamos a final de mes”. Para él, sin embargo, el problema no es del Gobierno, sino de la troika. “Nos han exprimido todo lo que han podido y más. Es momento de decir basta y que los griegos podamos elegir si queremos más recortes o no”. Le pregunto por qué si confía en su Gobierno está retirando dinero. “No, es solamente para mañana, no voy a vaciar la cuenta”, asegura.

Yorgos es afortunado. En varios cajeros de la capital apareceel mensaje de “En estos momentos no podemos procesar la operación”. Es entonces cuando los decepcionados clientes se giran hacia los que tienen detrás con resignación y les comunican la noticia: “Den éji jrémata”: “No tiene dinero”. En la mañana dominical, cuando todavía no se había materializado la amenaza, una jubilada se mostraba inquieta. Iba a retirar su pensión “por si acaso”. Tsipras ha anunciado que las pensiones y los sueldos públicos serán desembolsados, pero nadie se fía.

En otro punto de la ciudad, no muy lejos, tres motos de Policía se detienen en la acera frente a un cajero. Tres agentes altos y con la equipación completa, de la manera amenazante en la que se uniforman los policías helenos, bajan de ellas. Cunde la esperanza de que vaya a llegar alguien a rellenar el cajero de preciosos euros. Uno de ellos se coloca en la cola, quiere sacar dinero. Otro habla preocupado por teléfono con su pareja, solo se oye “cariño”, pero está claro que mira ansioso a su compañero. Un cliente se gira y da la mala noticia. Los tres, muy molestos, se van rápidamente, seguramente en busca de otro. “Nos llevan al desastre, nos llevan al desastre”, explica Katerina tras marcharse los policías. “Al principio los apoyaba [a Syriza],pero esto es demasiado, han jugado con fuego y se han quemado”. Ella, como muchos griegos, no sabe quéva a pasarya no el lunes, sino durante la semana.

Kostas dice que 'desde que llegó el euro todo ha ido a peor. La gente ya no viene tanto al bar. Espero que cuando se calmen las cosas vuelva el dracma'

En la plaza Agia Paraskevi una fila larguísima frente al Banco Nacional señala uno de los únicos que tiene dinero disponible. A pocos pasos de allí, al doblar la esquina, Kostas, con un polo rojo que destaca más un vientre prominente, escucha con el café ya cerrado las últimas noticias junto a su mujer. “Lo que tenemos que hacer es acabar con esto, volver al dracma; todo irá mejor, la moneda nacional, controlarla nosotros, dejar de recibir órdenes de Bruselas”, teoriza. “Desde que llegó el euro todo ha ido a peor. La gente ya no viene tanto al bar. Espero que cuando se calmen las cosas vuelva el dracma”. Le preguntamos qué votará en el referéndum del domingo. “Ese referéndum, hijo”, me dice, “es una mentira. Yo soy del KKE y lo que tendríamos que hacer es votar… pero para irnos de la UE”.

Pocos quieren contestar a la cuestión de qué votarán el domingo. Katerina cree que lo retirarán antes de votar: “Es muy caro, no tenemos dinero ni para pagar eso”. Yorgos tiene claro que será un “no a la austeridad”. En estos momentos a los griegos les interesa más otra pregunta, más inmediata, y es si el cajero de cerca de su casa tiene dinero. Y esperan que la respuesta no sea “den éji jrémata”.

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