hollande asegura que es un acto terrorista

El decapitado en Francia era el jefe de uno de los atacantes

La cabeza de un hombre decapitado, cubierta por banderas con inscripciones en árabe y colgando de una valla, es la macabra firma que han dejado los presuntos terroristas

Foto: Un gendarme francés bloquea el acceso a la fábrica donde se produjo el atentado (Reuters).
Un gendarme francés bloquea el acceso a la fábrica donde se produjo el atentado (Reuters).

Las decapitaciones yihadistas llegan a Francia. Una cabeza ensangrentada, cubierta por banderas con inscripciones en árabe, y colgando de una valla, fue encontrada en la mañana del viernes en la sede de una empresa de productos químicos (Air Products) en Saint-Quentin-Fallavier, en el este de Francia, donde un hombre de 35 años identificado como Yassin Salhi se estrelló contra varias bombonas de gas en lo que el gobieno francés definió como un "atentado terrorista".

Según la última reconstrucción policial ofrecida por la Fiscalí de Paris, Salhi conducía el coche de la víctima, que era su propio jefe, un pequeño empresario de 54 años y cuyo cadáver al parecer iba dentro del vehículo, posiblemente ya decapitado. Yassin trabajaba de repartidor para él desde hacía varios meses.

El presunto asesino irrumpió en las instalaciones sin utilizar la fuerza (le dejaron pasar porque le conocían en el almacén, situado en un polígono industrial) y estrelló deliberadamente el coche contra un hangar donde había bombonas de gas, oxígeno y nitrógeno. Aunque fracasó en su intento de detonar una gran explosión, provocó daños y, de hecho, el automóvil quedó parcialmente calcinado.

Minutos después, fue encontrado por los bomberos cuando trataba de abrir las bombonas de otro hangar, donde estaría intentando provocar una gran explosión.

El Gobierno francés ha puesto toda la región en alerta máxima y busca a posibles cómplices. El fiscal parisino François Molins ya ha confirmado que cuatro personas están bajo custodia policial por su presunta implicación en el atentado.

Hollande: "El sospechoso ha sido detenido e identificado. La investigación continúa"

El presidente, Fracois Hollande, ha enviado un mensaje desde Bruselas, asegurando que "no hay duda de la intención: provocar una explosión. El atentado es de naturaleza terrorista. Se ha encontrado un cadáver decapitado con inscripciones (en árabe)". Hollande no se atrevió a mencionar la palabra islamista en su primera comparecencia ante los medios, por prudencia y por prurito políticamente correcto.

El alcalde de la localidad, Michel Bacconnier, explicó que quienes estrellaron el coche contra las bombonas de gas se equivocaron porque su acto "no presentaba riesgo de explosión".

El Ministro del Interior, Bernard Cazeneuve,  de visita en la zona, identificaba al autor del atentado como Yassine Salhi, un individuo de 35 años que no contaba con antecedentes penales, pero que ya había sido controlado en 2006 por sus tendencias radicales y su relación con grupos salafistas. Por su parte, el primer ministro, Manuel Valls, ordenó "reforzar la vigilancia" en toda la región. La sección antiterrorista de la Fiscalía de París ha anunciado que ha abierto una investigación por "asesinato y tentativas de asesinato en banda organizada y en relación con un acto terrorista".

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La prensa francesa asegura que la policía llevaba toda la mañana buscando el vehículo en el que se desplazaba el presunto terrorista. Según fuentes de los servicios de seguridad citadas por Dauphiné Libéré, "estábamos en alerta roja y teníamos señales de que un ataque de esta naturaleza podría producirse en territorio nacional"

También investiga los cargos de "destrucción y degradación a través de una sustancia explosiva en banda organizada y en relación con un acto terrorista" y de "asociación terrorista para cometer atentados contra las personas".

La policía cubre el escenario del atentado con un plástico negro (Reuters).
La policía cubre el escenario del atentado con un plástico negro (Reuters).

Una fábrica peligrosa

La zona del centro industrial atacado está enclavada junto a la localidad de Saint Quentin Falavière, en la provincia de Isère, entre Lyón y Grenoble. No hay viviendas a su alrededor, pero es una fábrica considerda de riesgo. De hecho, según expertos por la prensa francesa, una deflagración de la fábrica pudiera haber tenido consecuencias muy graves.

 Esta zona de la región Ródano-Alpes es uno de los principales centros del islamismo francés desde los años 90, cuando miembros de los grupos islamistas argelinos tenía en esta zona uno de sus principales centros de acción. La región está plagada de centros industriales y centrales nucleares, y es conocida por ser el corredor de la química, siguiendo el recorrido de los importantes ríos Saona y Ródano.

Nueva psicosis en Francia

Se da la circunstacia de que ninguno de los dos principales dirigentes franceses se encontraban en su país en el momento del atentado. Si Hollande daba información desde Bruselas, el Primer Ministro, Manuel Valls, ordenaba desde Colombia elevar al máximo la seguridad en los centros susceptibles de sufrir ataques terroristas: sinagogas, iglesias cristianas o centros militares industriales.

En el siguiente mapa interactivo se pueden consultar los países donde se han producido los atentados de hoy:

El decapitado en Francia era el jefe de uno de los atacantes

Francia vuelve a vivir la psicosis terrorista seis meses después de los atentados contra Charlie Hebdo, los policías y la tienda judía de París. Pero ya en abril, y por casualidad, se pudo evitar otro posible atentado. Un estudiante argelino, Sid Ahmed Ghlam, asesinó a una profesora de ginmasia para robarle su coche. Posteriormente, se disparó por accidente en su pierna y fue detenido en el hospital al que acudió. Ghlam, que escondía un arsenal de armas y explosivos en su apartamento de estudiante, recibia órdenes desde Siria. Su interlocutor le instaba a atentar contra “iglesias, el Sacre-Coeur de París o un tren bien repleto”.

Más de 130 procedimientos judiciales están en marcha actualmente en Francia contra 650 personas sospechosas de preparar acciones terroristas. Todos, islamistas.

Lyón, la capital de Ródano-Alpes, ya sabe lo que es estar en alerta terrorista. En 1995 fue abatido en la zona Jaled Kelkal, el terrorista acusado de poner las bombas que mataron a decenas de personas en París ese año. Lyón y sus alrededores son considerados por las autoridades policiales como una de las zonas calientes del radicalismo islamista en Francia.

En la tarde del viernes, la importante sinagoga de la ciudad contaba con vigilancia reforzada. Ya desde enero choca ver a militares armados de metralletas a la puerta del edificio. Los habitantes de la región no ceden al pánico, pero la alerta terrorista máxima decretada por el presidente Hollande durante tres días provoca la preocupación de los viajeros que utilizan las estaciones de tren y el aeropuerto.

Además, este fin de semana los colegios celebran los espectáculos de fin de año. Miles de escolares en maternal y primaria saldrán mañana a los patios de los colegios ante la mirada tensa de sus padres. La alerta terrorista significa que las autoridades quieren estar seguras de que el atentado contra la fábrica de gas es el único planeado en la zona.

[Mire las fotografías de los atentados en Francia, Túnez y Kuwait aquí]

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