SE CONVIERTEN EN UNA ALTERNATIVA REAL

El euroescepticismo británico va en serio: Farage llega al Parlamento y hace historia

Farage tomará decisiones, intervendrá los miércoles en la habitual sesión con el primer ministro... En definitiva, se convierte en una alternativa real para el electorado

Foto: El líder del UKIP, Nigel Farage, en la puerta de las oficinas del partido en Clacton-on-Sea (Reuters).
El líder del UKIP, Nigel Farage, en la puerta de las oficinas del partido en Clacton-on-Sea (Reuters).

El partido euroescéptico Ukip ha hecho hoy historia al conseguir su primer escaño en Westminster. No ha sido necesario esperar a las elecciones generales de mayo para ver a Nigel Farage meter a su particular Caballo de Troya en la Cámara de los Comunes con un discurso anti-inmigración y anti-Bruselas que ha conseguido embaucar al electorado.

El triunfo del Partido por la Independencia del Reino Unido no sólo supone un auténtico terremoto político que pone en jaque al sistema bipartidista sino que complica a David Cameron la tarea para conseguir la mayoría absoluta que se le escapó en 2010. Es más, algunos analistas dudan incluso de que los tories vayan a conservar el poder. Sin lugar a dudas, un bonito regalo de cumpleaños para el primer ministro, que ayer soplaba las 48 velas en Downing Street sin saber si el año que viene podrá repetir la misma estampa.

Para más bochorno, el triunfo del enemigo ha sido posible gracias a una deserción de uno de los suyos. Douglas Carswell abandonó en verano las filas conservadoras para unirse a la formación de Farage. Varios han seguido luego sus pasos y en los próximos meses se esperan más desbandadas. El clima actual recuerda al vivido en 1993, año en el que se fundó el Ukip, precisamente como resultado de una revuelta interna tory tras la firma de John Major en el Tratado de Maastricht. Ya hay varias voces que incluso están pidiendo una alianza para evitar una catástrofe de cara a los comicios del año que viene. Después de gobernar en coalición con los liberal-demócratas, tampoco supondría una idea descabellada.

Con una espectacular participación (51%), Carswell ha arrasado, recuperando su escaño con 12.404 votos, 336 más de los que consiguió con los tories en 2010.

En unos comicios que han tenido una espectacular participación (51%), Carswell ha arrasado, recuperando su escaño con 12.404 votos, 336 más de los que consiguió los tories en 2010. Lo cierto es que el distrito de Clacton era el mejor caldo de cultivo para asegurar la entrada del Ukip en el Parlamento. Al igual que muchas zonas costeras, la circunscripción del este de Inglaterra ha sido víctima de la caída de turistas. Sus vecinos han visto como los cada vez más asequibles viajes a destinos soleados han cambiado los gustos vacacionales de los británicos.

El cercano pueblo de Jaywick, parte del distrito, ha sido calificado por el Gobierno como una de las zonas más deprimidas del país, con altos niveles de paro. El electorado, en su gran mayoría de raza blanca, jubilados, de clase media baja y con bastante recelo hacia las políticas comunitarias se siente abandonado por el actual sistema político. Y con el 95.7% de la población local nacida en el Reino Unido era fácil culpar a los inmigrantes de todos sus males.

El líder del UKIP posa ante un póster de propaganda electoral en Manchester (Reuters).
El líder del UKIP posa ante un póster de propaganda electoral en Manchester (Reuters).
"Vuélvete a África"

El mural con el que el famoso grafitero Bansky decoraba la semana pasada una de las calles no podía ser más significativo. El artista representaba a cinco palomas grises portando pancartas con las que amenazan a un periquito verde africano: "Los inmigrantes no son bienvenidos", "Vuélvete a África", "Apártate de nuestros gusanos", rezaban los carteles. A las pocas horas, el ayuntamiento lo hacía desaparecer al considerarlo racista.

La formación euroescéptica ya se convirtió en protagonista absoluto en los comicios europeos consiguiendo 24 eurodiputados, con casi un 30% de los votos. Pero el triunfo de hoy constituye una verdadera revolución. El particular y poco representativo sistema electoral británico utilizado en el país para elegir a sus diputados, el llamado First Past the Post (el primero ocupa el puesto), hace realmente difícil la entrada en la Cámara Baja de las formaciones minoritarias.

Cuando éstas consiguen acaparar titulares en elecciones europeas o de otro tipo (donde se utiliza otro sistema electoral) los expertos advierten de que el llamado voto protesta afectará luego más bien poco el escenario de Westminster. Y hasta ahora no se equivocaban. Pero con la irrupción del Ukip se han roto los esquemas.

Farage pasa ahora a tomar decisiones, a poder preguntar los miércoles en la habitual sesión al primer ministro, convirtiéndose en una alternativa real Las filas de Farage pasan ahora a tomar decisiones, a poder preguntar los miércoles en la habitual sesión al primer ministro, en definitiva, a convertirse en una alternativa real para el electorado de cara a la cita con las urnas en mayo. El mismo Farage señalaba: “La gente a menudo me dice: me gusta, pero no puedo votar por usted porque no puede ganar. Ahora todo cambia. Y el cambio en la percepción en la calle es muy, muy importante”.

En el caso de los conservadores, la victoria euroescéptica en Clacton estaba asumida. Según se comenta en la formación, la verdadera prueba de fuego tendrá lugar el mes que viene, cuando el distrito de Rochester y Strood celebre otros comicios tras la deserción del diputado Mark Reckless, que también abandonó a los tories buscando cobijo en el Ukip. 

Ahora la presión de Cameron por parte de sus filas más radicales es máxima. Por eso no extrañó que en el congreso anual que el partido celebró la semana pasada, el premier renovara sus votos para convocar un plebiscito en 2017 sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea. Por su parte, la oposición liderada por Ed Miliband veía hasta ahora el avance del Ukip como algo positivo, una herramienta para obstaculizar una victoria electoral tory.

Pero lo cierto es que cada vez más diputados y asesores han advertido que el enfoque pasivo que están demostrando, permite a los euroescépticos robar también los votos de la clase obrera, cuya lealtad ante el Partido Laborista ya quedó en entredicho en el referéndum de independencia de Escocia, cuando desatendieron la llamada de Miliband y votaron por la secesión. 

Nigel Farage hace campaña en el Museo Heywood de Tanques, en Manchester (Reuters).
Nigel Farage hace campaña en el Museo Heywood de Tanques, en Manchester (Reuters).

Tras la muerte del diputado laborista Jim Dobbin también se han celebrado by-election en el distrito de Heywood y Middleton y aunque los laboristas han logrado conservar su escaño, el Ukip ha quedado en segundo lugar. En este sentido, mientras que los conservadores llevan meses preparándose ante la escalada del enemigo en los sondeos, los laboristas no cuentan a día de hoy con ninguna estrategia. Y no hay duda de que la necesitan porque el sistema bipartidista podría haber llegado a su fin. 

El sistema bicéfalo sufrió su última sacudida sísmica hace una generación con la aparición de la SDP y su posterior fusión con los liberales

Si en las elecciones generales de 1951 las dos grandes formaciones sumaron el 96,8% de los votos, en las últimas celebradas en 2010, sólo consiguieron sumar el 65%. Los últimos sondeos muestran que ahora mismo quedarían incluso por debajo del 40%. El sistema bicéfalo sufrió su última sacudida sísmica hace una generación con la aparición de la SDP y su posterior fusión con los liberales. 

Los liberal-demócratas pasaron años prometiendo terremotos políticos y aunque hubo avances no fue hasta 2010 cuando impidieron que una de las dos formaciones mayoritarias consiguiera mayoría absoluta, escenario que no ocurría desde 1974. La entrada en el actual Gobierno de coalición fue ya algo que ni ellos mismos creían. Pero desde entonces, los de Nick Clegg han perdido tres cuartas partes de su apoyo. 

Lord Finkelstein, un tory cercano al ministro del Tesoro George Osborne, señala que la popularidad del UKIP sólo refleja la decadencia de los liberal demócratas, por lo que, lejos de amenazar al sistema, el avance euroescéptico es simplemente parte del juego de la política. En definitiva, un nuevo actor interpretando un viejo papel.

Romper el molde

Las encuestas respaldan en cierto modo esta teoría. El apoyo actual combinado de los liberal demócratas (alrededor del 8%) y el Ukip (alrededor del 14%) iguala aproximadamente el 23% que consiguieron los de Clegg en los pasados comicios. Pero si se añade el respaldo de los Verdes (5%), los nacionalistas escoceses y galeses (otro 5%), un tercio de los votantes apuesta ahora por alternativas a las dos grandes formaciones.

Muchos analistas creen que el bipartidismo británico es demasiado robusto como para partirse con un solo golpe electoral

Con todo, la historia británica está llena de elecciones que en su día se pensaron que habían roto el molde: el distrito de Hamilton para el SNP en 1967; Bermondsey para los liberales en 1983; Greenwich para el SDP en 1987; Newbury, Christchurch y Eastleigh para los liberal demócratas en la década de 1990. Sin embargo, después de cada temblor, las torres conservadoras y laboristas siguen en pie.

Es por eso por lo que analistas como James Kirkup, del Telegraph, consideran que el sistema actual de duopolio es demasiado resistente para ser derrotado por un solo golpe electoral, sin menospreciar eso sí las consecuencias que éste conlleva. Según el experto, la incursión del Ukip en Westminster en 2015 será modesta: el partido podría tener uno de cada 10 votos en las elecciones generales y terminar con menos de uno de cada 100 diputados. Con todo, advierte de que cada victoria de los insurgentes supone una grieta. ¿Puede la lenta fragmentación de la política detener o incluso revertir el sistema bipartidista actual? “La historia sugiere que las grietas sólo se extenderán”, señala.
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