EL SISTEMA ELECTORAL BRITÁNICO CONTRA FARAGE

¿Cómo puede el 'héroe' de las europeas quedarse sin un escaño en su casa?

Nigel Farage, el gran ganador de las elecciones europeas, no tiene posibilidades de conseguir un escaño por el complejo sistema electoral británico

Foto: El líder del UKIP, Nigel Farage, celebra la victoria con sus concejales electos en Basildon, al sur de Inglaterra (Reuters).
El líder del UKIP, Nigel Farage, celebra la victoria con sus concejales electos en Basildon, al sur de Inglaterra (Reuters).

El sistema político en el Reino Unido tiene sus virtudes. Hay que reconocerlo. El electorado vota directamente al candidato y no a una lista propuesta por el partido. Y el diputado luego abre una vez a la semana las puertas de su oficina para escuchar cualquier tipo de queja de los vecinos. Problemas con el menú escolar, recogidas de basuras, preocupación ante una nueva autopista. Todo tiene cabida. El parlamentario sabe que su escaño depende de tener a la comunidad contenta y eso le lleva incluso a enfrentarse a su propia formación ante determinadas votaciones planteadas en la Cámara de los Comunes. Sí, los británicos siempre han presumido de ser los más democráticos. Pero, entonces, ¿cómo es posible que el político más popular se quede sin representación en Westminster?

La histórica victoria de Nigel Farage en las elecciones europeas –fue la primera fuerza política en cien años que lograba romper el tradicional bipartidismo– ha puesto encima de la mesa un asunto especialmente espinoso, el llamado First-Past-The-Post (FPTP). Con apenas un año para las generales, el triunfo sin precedentes del partido euroescéptico –que cosechó el 27,5% de los votos– ha planteado un nuevo escenario en la Cámara Baja que paradójicamente le deja sin escaños. Y es que el sistema electoral que se utiliza en las islas se convierte ahora en la principal barrera para el Ukip de cara a los comicios de 2015. La formación más aclamada podría tener, como hasta la fecha, las puertas cerradas en la cámara que dice representar al pueblo.

En el mejor de los casos, Farage podría conseguir al menos un asiento, nada comparable a los 24 eurodiputados que se llevó la semana pasada con un sistema proporcional. ¿Es justo? ¿Los que se suponen más democráticos tienen un sistema electoral obsoleto?

El FPTP es un sistema uninominal mayoritario. Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte están divididas en 650 circunscripciones, con una media de 70.000 electores. Cada circunscripción elige a un diputado, no directamente al primer ministro. El candidato que más votos recibe se lleva el escaño, mientras que el resto de los sufragios caen en saco roto. De esta manera se favorece la formación de grandes mayorías, pero se hace a costa de ser muy poco representativo.

¿Un sistema electoral obsoleto?

En las europeas de 2009, el Ukip se llevó el 16,5% de los votos, pero en los comicios generales del año siguiente sólo consiguió el 3,1%. Está por ver si la dinámica se repite el próximo año. En el mejor de los casos, Farage podría conseguir al menos un asiento, pero desde luego nada comparable a los 24 eurodiputados que se llevó la semana pasada con un sistema proporcional. ¿Es esto justo? ¿Los que se suponen más democráticos de Europa tienen un sistema electoral obsoleto?

Lo cierto es que el pueblo no tiene motivos para quejarse. En mayo de 2011 se les planteó la posibilidad de pasar al llamado voto alternativo, para numerar a los candidatos según su preferencia. Pero en un referéndum donde la participación fue del 42,2% del censo, el 67,9% votó en contra, frente a un 32,1% que abogó por el cambio. Farage fue entonces uno de los que hizo campaña por el “sí”.

El plebiscito se celebró gracias el empeño de Nick Clegg. Los partidos minoritarios siempre habían denunciado los problemas de representación del sistema actual, pero ni conservadores ni laboristas, beneficiados claramente por las normas vigentes, habían escuchado sus súplicas. Hasta que llegaron las elecciones generales de 2010 y el líder de los liberal-demócratas (presionado ahora para que dimita tras el fracaso estrepitoso en las europeas) se convirtió en la llave para formar un Gobierno de coalición. En las negociaciones con los tories, el referéndum fue una de las líneas rojas.

Con el llamado First-Past-The-Post, en las elecciones de 2010, los conservadores consiguieron 307 diputados (36,1% de apoyo), los laboristas 258 (29,0%) y los liberal demócratas 57 (23%). Con el voto alternativo, los resultados habrían sido muy diferentes. Los conservadores habrían conseguido 281 escaños, los laboristas 262 y los liberal-demócratas 79.

Ganar en casa

Queda claro entonces que, si Farage quiere hacer historia en las generales de 2015, no debe malgastar su tiempo intentando ser el más popular a nivel nacional. La victoria, después de todo, no es para quien consiga más votos, sino para quien logre más escaños. Así que será clave estudiar muy de cerca cómo se desenvuelven los euroescépticos en las by-elections que tengan lugar en los próximos doce meses.

Se trata de elecciones excepcionales que se celebran en una sola circunscripción cuando un diputado dimite o fallece. Las del próximo 5 de junio en Nottinghamshire serán la primera prueba de fuego tras el triunfo de las europeas. En las que se ha presentado hasta la fecha, los conservadores han descendido seis puntos porcentuales, los laboristas ocho y los liberal-demócratas, dos.

Si sigue quitando, como hasta ahora, votantes a todas las formaciones, en las próximas generales del año que viene es prácticamente seguro que ningún dirigente consiga la mayoría absoluta, como ya pasó en 2010. El llamado hung parliament (parlamento colgado) era algo que no se veía en el Reino Unido desde 1974. En definitiva, el Ukip podrá o no tener representación en Westminster, pero está claro que ha conseguido desestabilizar el panorama actual de la política británica.

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