ANTE EL AVANCE DEL UKIP DE NIGEL FARAGE

Cameron se disfraza de euroescéptico: habrá referéndum sobre la permanencia en la UE

El 'premier' se comprometió a convocar un plebiscito para 2017 sobre la permanencia en la UE. Tiene un rival que ha llegado en forma de atleta euroescéptico

Foto: David Cameron saluda a simpatizantes tras el discurso en la Conferencia del Partido Conservador en Birmingham. (Reuters)
David Cameron saluda a simpatizantes tras el discurso en la Conferencia del Partido Conservador en Birmingham. (Reuters)

David Cameron va enganchando referéndums. Terminada la batalla en Escocia ahora es el turno de Bruselas. El premier se comprometió a convocar un plebiscito para 2017 sobre la permanencia del Reino Unido en la UE y este miércoles ha renovado enérgicamente sus votos en un discurso que ha dado el pistoletazo de salida a la carrera para las próximas elecciones generales de mayo. Quien llegue primero a la meta gana las llaves de Downing Street y, hoy por hoy, más que los laboristas, los tories tienen a un fuerte rival que ha llegado en forma de atleta euroescéptico. El líder del Ukip, Nigel Farage, ha conseguido ensombrecer el congreso del Partido Conservador gracias a las sucesivas deserciones de varios tories que estos días han anunciado su ingreso en las filas enemigas.

La mañana de este miércoles había rumores de que una nueva fuga se anunciaría minutos antes de la intervención del primer ministro, precisamente buscando el boicot. Pero finalmente no ha sido un parlamentario, sino el millonario Arron Banks, quien ha revelado que donará a partir de ahora sus suculentos cheques a Farage. Banks ha sido uno de los más notorios contribuyentes al Partido Conservador en los últimos años, y la aportación de 100.000 libras con la que este miércoles ha sellado su conversión al Ukip ha supuesto un fuerte varapalo para Cameron.

El 'premier' se comprometió a convocar un plebiscito para 2017 sobre la permanencia del Reino Unido en la UE. Hoy por hoy, más que los laboristas, los 'tories' tienen a un fuerte rival que ha llegado en forma de atleta euroescéptico: el líder del Ukip, Nigel FarageAunque, sin lugar a dudas, la verdadera prueba que demostrará si la formación anti-UE y antiinmigración es una amenaza real que llegará el próximo jueves. El Ukip podría hacer historia al conseguir su primer diputado en Westminster. Y esto ya son palabras mayores. Tras la deserción de Douglas Carswell –el primero en abandonar las filas tories, defraudado por las políticas comunitarias–, la circunscripción de Clacton se quedó sin representación en la Cámara de los Comunes. Ahora debe celebrar unas elecciones extraordinarias –llamadas by-election– para ocupar de nuevo el escaño. Carswell se presenta en esta ocasión como candidato del Ukip, y todo apunta a que se proclamará vencedor.

Nadie a estas alturas subestima el protagonismo adquirido por Farage. En las europeas de mayo se convirtió en ganador indiscutible consiguiendo 24 eurodiputados, con casi un 30% del voto. Es, por tanto, entendible el nerviosismo que se respira en las filas tories. Los diputados se miran entre ellos con desconfianza. Todo el mundo asume que habrá más deserciones.

Los analistas empiezan a comparar el clima actual con el vivido en 1993, año en el que se fundó el Ukip precisamente como resultado de una revuelta interna en el Partido Conservador tras la firma de John Major en el Tratado de Maastricht. El mismo Farage, antes gran seguidor de Thatcher, asegura que vio aquello como una profunda traición. Él y la mayoría del pueblo británico. De hecho, muchos aseguran que esta es la clave que explica el euroescepticismo que se respira en la calle.

Farage durante el congreso anual del Ukip (AP).
Farage durante el congreso anual del Ukip (AP).

Un gran número de los 303 parlamentarios conservadores se declara abiertamente euroescéptico. Ya hay varias voces que están pidiendo una alianza para evitar una catástrofe de cara a los comicios del año que viene. Después de gobernar en coalición con los liberal-demócratas, tampoco supondría una idea descabellada.

Sin embargo, este miércoles Cameron ha cerrado la puerta a cualquier acuerdo alegando que sólo dos personas pueden convertirse en primer ministro: “Y esas somos Ed Miliband o yo. No hay nadie más”. A pesar de que el premier no ha aludido directamente al Ukip hasta el final de su intervención, ha advertido que aquellos que lo voten “estarán votando a los laboristas”. “El próximo 7 de mayo (día de los comicios), uno corre el riesgo de irse a la cama con Farage y levantarse con Miliband”.

El premier ha recalcado una y otra vez que, sólo con los conservadores, los británicos tendrán la garantía de tener una consulta para decidir si quieren estar dentro o fuera de la Unión Europea. "Será un referéndum de 'sí' o 'no' y seréis vosotros quienes decidáis", ha dicho.

La batalla con los nacionalistas no ha terminado

Con la resaca aún del plebiscito escocés, la frase suena demasiado familiar. Aunque, en este sentido, Nick Robinson, el corresponsal político de la BBC, asegura que es ahora Cameron quien carece de plan B. Si, durante meses, el líder tory había exigido al nacionalista Alex Salmond un programa alternativo a la libra, ahora es el reputado periodista quien ha matizado que hasta en cinco ocasiones ha preguntado al premier, sin obtener respuesta, cuál será su plan B en caso de que las negociaciones con Bruselas no prosperen.

Los analistas empiezan a comparar el clima actual con 1993, cuando se fundó el Ukip como resultado de una revuelta interna en el Partido Conservador tras la firma de Maastricht. Farage vio aquello como una traición. También la mayoría de los británicosCameron está convencido de que, con la repatriación de algunos poderes –aún sin especificar, todo sea dicho–, los británicos votarán para quedarse. Pero ¿qué pasará si las reuniones no fructifican y Londres no tiene las competencias prometidas en el momento de convocar el plebiscito?

Aunque el premier ha reconocido durante su discurso que con el referéndum escocés pasó “los peores nervios" de toda su vida, parece que no ha aprendido la lección. Y en este sentido hay que recordar que la batalla con los nacionalistas aún no ha terminado. Este miércoles ha recalcado que los poderes que se han prometido a Edimburgo vendrán de la mano con una reforma de Westminster para garantizar “votos ingleses para leyes inglesas” –una de las grandes demandas de sus propias filas–. Sin embargo, ni laboristas ni liberal-demócratas están por la labor de otorgar su apoyo.

En definitiva, no podría haber más frentes abiertos. Durante su intervención de este miércoles para clausurar el congreso del partido, el último antes de los comicios, Cameron también ha buscado recuperar al votante conservador con la tradicional oferta de reducción de impuestos. El objetivo es conseguir que la formación gane no sólo un segundo mandato, sino la mayoría absoluta que se le escapó en 2010. La carrera ya ha empezado. Está por ver si Cameron llega y de qué manera a la meta.

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