"La amnistía en Irlanda del Norte no ayuda a nadie a cerrar heridas. Todo lo contrario"
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LA DETENCIÓN DE ADAMS REABRE EL DEBATE

"La amnistía en Irlanda del Norte no ayuda a nadie a cerrar heridas. Todo lo contrario"

El arresto de Gerry Adams en relación con su posible implicación en el asesinato hace años de una mujer ha reabierto las heridas en Irlanda del Norte

placeholder Foto: Mural con la imagen de Gerry Adams en Belfast. (Efe)
Mural con la imagen de Gerry Adams en Belfast. (Efe)

“Sé que fue él. No quiero su dinero, no quiero nada. Sólo que diga la verdad. Y no pararé hasta conseguirlo”. Son las palabras a El Confidencial de Helen, la hija de Jean McConville. El arresto de Gerry Adams en relación con el asesinato de su madre ha reabierto las heridas en Irlanda del Norte. Muchos se preguntan ahora qué consecuencias puede tener para el proceso de paz la detención de un político que jugó un papel clave en el Acuerdo de Viernes Santo por un crimen cometido en 1972.

La propuesta de John Larkin vuelve a ponerse sobre la mesa. El fiscal general de Irlanda del Norte ha pedido que no haya más investigaciones policiales o indagaciones sobre las matanzas que tuvieron lugar antes de la firma de 1998, lo que incluiría a paramilitares, Policía y Ejército. Pero Helen no quiere hablar de amnistía. Ni ella ni ningún familiar de las víctimas del conflicto, sea del bando que sea. Los partidos políticos mayoritarios que representan a ambas comunidades tampoco aceptan la propuesta. La cuestión es: ¿Es necesario el perdón para poder pasar página?

Seamus, marido de Helen, ha ayudado a su mujer en su particular batalla desde que se conocieron cuando tenían sólo 16 años. La insistencia de la pareja fue lo que llevó en 1999 a crear la Comisión de los Desaparecidos para encontrar los restos de las dieciséis víctimas cuyos cuerpos desaparecieron de la faz de la tierra. De momento, se han encontrado los restos de nueve, entre ellos, los de su madre.

En 2003 fueron descubiertos accidentalmente en la playa deShellingHill. Tenía los huesos rotos, los dedos amputados y un tiro en la nunca. El paraje donde fue enterrada pertenece al condado deLouth, el mismo dondeAdams, ganó en 2011 un escaño para elDáil, la Cámara Baja de la República de Irlanda.

Seamus asegura que no pararan hasta que el político reconozca públicamente que estaba detrás del asesinato, algo de lo que no tienen dudas. “Hay mucha gente que está en la cárcel por crímenes de guerra así que no entiendo por qué no puede ir él también a prisión. Aunque eso ya no es tan necesario para nosotros. Lo que queremos es que se sepa la verdad. Seríamos felices si dijera públicamente que es culpable. Sólo se hará justicia para nosotros cuando se sepa la verdad”, recalca.

placeholder El ministro norirlandés de Justicia, David Ford (c). (Efe)

Seamus -que no se considera ni católico ni protestante, pero en cuestiones políticas sí coincide con Adams, es decir, quiere ver algún día una isla de Irlanda sin divisiones-, considera que la amnistía no ayudaría a cerrar heridas. “Haría todo lo contrario”, matiza.Lo que él propone es una especie de “Comisión de paz o una comisión de la verdad”, donde la gente que contara en todo lo que estuvo implicada durante los años del conflicto consiguiera algún tipo de inmunidad;en definitiva, un proceso similar al que se adoptó en Sudáfrica.

Margaret Krwin, de Justicia para los Olvidados, coincide en que es necesario establecer una “Comisión de la verdad”. “Proponer una amnistía es proponer una línea divisoria entre pasado y presente y no podemos borrar el pasado”, recalca. La organización se formó para dar apoyo a las familias de las víctimas de los atentados del 17 de mayo de 1974 en Dublín y Monaghan. Treinta y cuatro personas perdieron la vida, entre ellas, una embaraza. Fue el día en el que murieron el mayor número de víctimas durante los denominados Troubles. Nadie ha sido procesado nunca por lo sucedido. “Las familias ya han abandonado la esperanza de ver a los culpables ante la justicia. Lo único que quieren es que se sepa la verdad”, recalca. Bajo su punto de vista, la propuesta del fiscal general es extraña y supone una “traición a las víctimas”. “Es una sugerencia increíble, sobre todo porque él cuenta con un buen historial de reabrir indagaciones históricas. Es sólo una opinión y es poco probable que algún día suceda”, añade.

Las familias ya han abandonado la esperanza de ver a los culpables ante la justicia. Lo único que quieren es que se sepa la verdad

Por su parte, Florencia Magill, cuyo hijo William, de 24 años, fue asesinado por el IRA, asegura que ha perdonado a los autores -“no por ellos, sino por mí”-, pero jamás olvidará lo que pasó aquel día que al joven, policía de Irlanda del Norte, le dejaron morir en la calle. “Él fue a investigar un robo en una biblioteca de la comunidad y le dispararon a muerte como un animal. Lo único que pido es justicia", recalca. “Aunque intentas seguir con tu vida de la mejor manera que puedes es imposible que alguien me pida olvidar lo que ocurrió”.

John Finucane, cuyo padre fue asesinado por los unionistas, recalca que desde hace tiempo su familia llegó a la conclusión de que las prosecuciones era algo que ya no les interesaba. “Creemos que la búsqueda de la verdad y los procesamientos legales son excluyentes. No puedes tener ambos a la vez”, señala. "El sistema penal está ahí para permitir el debido enjuiciamiento, pero no da a las familias ningún derecho a impugnar las pruebas o examinar la evidencia. En realidad, no creemos que sea un buen modelo o nos dé alivio o consuelo”, matiza.

Por su parte, Mickey McKinney, cuyo hermano fue asesinado en el Domingo Sangriento, recalca que los comentarios del fiscal general son totalmente ridículos. “Estamos muy enfadados. Los soldados británicos que mataron a mi hermano simplemente tienen que rendir cuentas por lo que han hecho”, explica.

Gerry Adams permanece detenido en relación con un asesinato en 1972.En realidad, el fiscal general de Irlanda del Norte recalca que su propuesta no es una amnistía formal, sino una consecuencia lógica del acuerdo de paz. La primera vez que planteó la cuestión fue a finales de 2013, cuando el exdiplomático de Estados Unidos, Richard Haass, intentó negociar sin éxito un pacto entre unionistas y republicanos sobre cómo abordar el legado del pasado de la región, así como los controvertidos desfiles de las hermandades de ambas comunidades y el polémico asunto de las banderas.

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