MURIÓ AYER, TRAS OCHO AÑOS EN COMA

Ariel Sharon, ¿héroe nacional israelí o criminal de guerra?

“Se fue cuando decidió irse”, decía ayer uno de los hijos del ex primer ministro israelí. Un político con alma de soldado que despertaba odios y adhesiones

Foto: El ex primer ministro israelí, en Jerusalén, en 2001 (Efe).
El ex primer ministro israelí, en Jerusalén, en 2001 (Efe).

“Se fue cuando decidió irse”, decía ayer Gilad, uno de los dos hijos de Ariel Sharon, fallecido el mediodía de ayer sábado en el Centro Médico Sheba de Tel Hashomer en Tel Aviv, lugar donde Arik, como se le conoce popularmente en Israel, había permanecido gran parte de los ocho años que permaneció en coma tras el derrame cerebral sufrido el 4 de enero de 2006. 

La mayoría de los dirigentes políticos israelíes -especialmente del centro y de la derecha, pero también de izquierdas- han tenido palabras de elogio para el general. “Antes de nada fue un gran soldado y un distinguido líder en las Fuerzas Armadas de Israel”, ha señalado el Primer Ministro Benjamín Netanyahu, con el que trabajó codo con codo durante el primer mandato de este (1996 a 1999), pero del que luego se distanció cuando Sharon le sucedió en la dirección del Likud y relevó como jefe de Gobierno (2001 a 2006). “Su memoria permanecerá siempre en el corazón del pueblo de Israel”, ha añadido Netanyahu en un mensaje solemne después de hacerse pública la noticia. 

Otros dirigentes israelíes también han destacado ese doble carácter del personaje, tanto militar como político. “Fue un soldado valiente y un estadista que siempre supo tomar decisiones y actuar”, ha comentado el Presidente, Simón Peres. “Fue uno de los líderes israelíes que mayor disciplina han mostrado en el campo de batalla, pero también en la arena política”, ha resaltado el ministro de Hacienda Yair Lapid, cuyo difunto padre Yosef (apodado Tommy, conocido presentador de televisión y político) sirvió como viceprimer ministro y titular de Justicia con Arik. “Fue un granjero, un soldado y finalmente un primer ministro que se convirtió en el padre de la nación”, han sido las palabras de la actual ministra de Justicia Tzipi Livni, que saltó al estrellato político con la ayuda de Sharon.

Oficial aventajado

La juventud de Sharon hay que entenderla esencialmente en clave militar. A los 14 años se alistó en la Haganah, entonces una fuerza paramilitar que se convertiría en el embrión del Tsahal (Fuerzas Armadas de Israel) después de la creación del Estado en 1948. Nacido en el seno de una familia de inmigrantes georgianos en febrero de 1928, cuando estalló la Guerra de la Independencia ya contaba con seis años de experiencia, por lo que durante esta estuvo al mando de un batallón. Tras el correspondiente ascenso fue trasladado a la prestigiosa Brigada Golani, para luego ejercer como analista de inteligencia y de ahí pasar a comandar en 1953 la temida Unidad 101, especializada en operaciones de contra-guerrilla. Mas después de extralimitarse en alguna de sus acciones de represalia, esta unidad fue disuelta por el Gobierno, por lo que Sharon pasó a la Brigada Paracaidista.

Ariel Sharon observa un camión de soldados en el Sinaí, en 1956 (Reuters).
Ariel Sharon observa un camión de soldados en el Sinaí, en 1956 (Reuters).
En la guerra de 1956 volvió a demostrar su arrojo, para algunos temeridad, cuando colocó a su unidad de paracaidistas más allá de las líneas enemigas y fue amonestado por el entonces Jefe del Estado Mayor, Moshe Dayan. Aun así, el Primer Ministro David Ben Gurion promovió su ascenso, lo que en la Guerra de los Seis Días de 1967 le colocó al frente de la Brigada Acorazada que conquistó la Península del Sinaí. A partir de ahí se dedicó a 'limpiar' de terroristas la Franja de Gaza, arrasando barrios enteros, por lo que fue apodado El Bulldozer. Después llegaría la Guerra del Yom Kippur. El destino le colocó al mando de un batallón de reservistas con el que llegó prácticamente a cruzar el Canal de Suez y le convirtió en todo un héroe nacional.

Adiós a las armas

La fama adquirida por su papel en esta guerra le permitió entrar en política y ser elegido diputado por el Likud, partido de reciente creación a modo de unión entre las diferentes fuerzas de derechas, entre ellas el Herut de Menajem Begin, que se convertiría en su mentor político. Pero su fuerte carácter e ideas propias le llevaron a entregar su escaño un año después, momento en el que fue nombrado asesor para cuestiones de seguridad y defensa del primer ministro, Isaac Rabin, a pesar de las reticencias del entonces titular de Defensa, Simon Peres. Más adelante creó un partido nuevo, Shlomotzion, y se presentó como cabeza de lista a las elecciones de 1977, obteniendo únicamente dos diputados, lo que le llevó de nuevo al cobijo del Likud después de que Begin le hiciera ministro de Agricultura.

En su segundo mandato tras los comicios de 1981, Begin le nombró ministro de Defensa, por lo que le tocó acometer la evacuación de las colonias israelíes en el Sinaí, incluida Yamit. Nadie tenía mayor legitimidad que él para hacerlo después de haber conquistado la Península del Sinaí en 1967 y haberla recuperado en 1973. Pero, una vez más, Sharon volvió a extralimitarse cuando convenció al primer ministro en 1982 para realizar una operación limitada de 48 horas en el sur del Líbano y acabar con la “infraestructura terrorista” de las guerrillas palestinas. Una operación con la que Israel se involucraría en la guerra civil libanesa, enfangándose en la parte sur del pais durante 18 años.

 

Ariel Sharon

 

Entonces, tras el asesinato del primer ministro libanés Bashir Gemayel, Sharon permitió a las milicias falangistas maronitas tomarse la justicia por su mano y arrasar los campos de refugiados palestinos de Sabra y Shatila, lo que provocó su cese después de que la Comisión Kahan le hiciera responsable por omisión de la masacre de varios miles de civiles palestinos.

Sharon continuó progresando dentro de la jerarquía del Likud durante la década de los 80 y pasó a liderar la oposición al Gobierno de Rabin y Peres a principios de los 90, en que actuó como un crítico acérrimo del proceso de Oslo e incluso participó en manifestaciones en las que se calificaba a Rabin de “traidor”. La subida al poder de Benjamín Netanyahu en 1996 le llevó a desempeñar nuevas carteras, como las de Infraestructuras y la de Asuntos Exteriores. La salida de Netanyahu en 1999 le deja sólo con 19 diputados, pero como jefe de la oposición. 

Gilad Sharon visita la tumba de su madre, en su rancho en Sderot, donde será enterrado su padre (Reuters).
Gilad Sharon visita la tumba de su madre, en su rancho en Sderot, donde será enterrado su padre (Reuters).
Giro al centro

El estallido de la segunda Intifada en septiembre del 2000 -que tuvo precisamente como detonante la polémica visita de Sharon a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén- le catapultó a la jefatura del Gobierno, después de derrotar a Ehud Barak en las urnas en febrero de 2001. Tras formar un ejecutivo de unidad con el Partido Laborista, colocando a Peres como titular de Exteriores, Arik se concentró en la represión de la revuelta palestina, lo que le dio importantes réditos electorales y le permitió aumentar hasta 38 su número de escaños en la Knesset.

La clara victoria militar ante los palestinos lograda a través de la operación 'Muro de Defensa' y su sometimiento en Cisjordania a través de la construcción del Muro de Separación, le hizo en cambio replantearse la ecuación estratégica y buscar un acuerdo de paz. Además de aceptar la 'Hoja de Ruta' elaborada por el 'Cuarteto' (EEUU, UE, Rusia y ONU), Sharon anunció su 'Plan de desconexión' de la Franja de Gaza, por el que evacuó todos los asentamientos y bases militares dentro de la misma, hasta que no quedó un solo colono.

Abbas, Bush, Sharon y Al Hussein en la Conferencia de Paz de Aqaba, en 2003 (Efe).
Abbas, Bush, Sharon y Al Hussein en la Conferencia de Paz de Aqaba, en 2003 (Efe).
La exitosa y pacífica “desconexión” de Gaza durante el verano de 2005 generó en cambio una gran guerra política en el seno del Likud, por lo que decidió salirse del mismo y crear una plataforma propia, a la que bautizó como Kadima (adelante, en hebreo) y a la que los sondeos de opinión en esos momentos pronosticaban hasta 40 diputados. En enero de 2006, cuando apenas quedaban dos meses para la celebración de las elecciones generales anticipadas, Sharon sufrió su segundo infarto cerebral en dos semanas, lo que le llevó a un estado de coma del que nunca llegó a despertar (aunque sus hijos y la enfermera que lo cuidaba aseguran que en algún momento llegó a hacer muecas con la boca ante algún estímulo visual).

Esta partida prematura no sólo dejó huérfano a su nuevo partido Kadima -que aun así ganó las elecciones con 29 diputados- sino también al proceso de paz con los palestinos, que, al igual que Sharon, entró en un coma profundo del que todavía no ha logrado despertar.

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