renzi, LETTA y alfano toman el poder en italia

Los “niños prodigio” de la política italiana intentan jubilar a la gerontocracia

La imagen era insólita: a un lado, Matteo Renzi, flamante secretario general del izquierdista Partido Democrático (PD), a punto de cumplir 39 años. Al otro, Angelino

Foto: Renzi gesticula durante su primer mitin nacional, celebrado en Milán. (Reuters)
Renzi gesticula durante su primer mitin nacional, celebrado en Milán. (Reuters)

La imagen era insólita: a un lado, Matteo Renzi, flamante secretario general del izquierdista Partido Democrático (PD), a punto de cumplir 39 años. Al otro, Angelino Alfano, de 43 años, exdelfín de Silvio Berlusconi y que por fin se ha atrevido a disputar el voto a su antiguo líder con su propio partido, Nuevo Centroderecha (NCD). La excepción la marcaba el periodista que se sentaba en medio de los dos  jóvenes llamados a llevar las riendas del poder en Italia en los próximos años. Aunque tampoco lucía canas, porque se las tiñe, Bruno Vespa, con sus 69 años, no podía esconder que pertenece a una generación distinta a la de Renzi y Alfano.

El incombustible presentador de Porta a Porta, uno de los programas televisivos más influyentes de la Rai y en las pantallas de forma continua desde hace 17 años, consiguió juntar a los líderes del PD y de NCD en la reciente presentación de su último libro en Roma. Lo de menos era el contenido de la obra. Interesaba sólo ver a Renzi y Alfano en su primer enfrentamiento público desde que ambos lograran la mayoría de edad política. El alcalde de Florencia lo hizo arrasando en las primarias del PD del pasado 8 de diciembre. El ministro del Interior y 'número dos' del Gobierno se independizó el 16 de noviembre al negarse a seguir los planes de Berlusconi de refundar Forza Italia y optar en cambio por impulsar su propia formación, NCD.

Si lo logran, conseguirán acabar con uno de los grandes males de Italia, que se ha convertido en un país de viejos, pues tiene la segunda población más envejecida de Europa y la tercera del mundoPara que estuvieran presentes todos los 'niños prodigio' de la política italiana faltaba en la sala el primer ministro, Enrico Letta, quien a pesar de ser algo mayor que Renzi y Alfano (tiene 47 años) es el otro gran representante de esta nueva hornada de dirigentes dispuestos a enterrar a la gerontocracia. Si lo logran, conseguirán acabar con uno de los grandes males de Italia, que se ha convertido en un país de viejos, pues tiene la segunda población más envejecida de Europa y la tercera del mundo. Es, además, una nación en la que mandan los ancianos. Basta con echar un vistazo a la fecha de nacimiento de los grandes protagonistas de la política en las últimas dos décadas: Berlusconi (1936), Giorgio Napolitano (1925), Mario Monti (1943) o Romano Prodi (1939). 

Estos nombres son la mejor representación de la gerontocracia que ha llevado hasta ahora las riendas del país. Un informe de noviembre de 2012 del centro de investigaciones Eurispes muestra que cuatro de cada cinco miembros de la clase dirigente italiana tiene más de 50 años, mientras que los menores de 35 sólo representan el 3%. El desequilibrio se ceba además con las mujeres, pues los varones ocupan el 85% de los puestos de decisión.

Alfano durante un Consejo de ministros de Interior de la UE (Efe).
Alfano durante un Consejo de ministros de Interior de la UE (Efe).

La irrupción en la primera línea de Letta, Renzi, Alfano y la legión de jóvenes parlamentarios del Movimiento 5 Estrellas (M5E), la formación del cómico Beppe Grillo, invita a pensar en un rejuvenecimiento de la política italiana. Para Michele Sorice, profesor de Comunicación Política en la Universidad Luiss de Roma, se trata de una “tendencia inevitable” que se ve vislumbraba ya desde hace tiempo en los principales partidos del país. “Hace unos años era anómalo ver a un ministro de menos de 65 años y ahora tenemos a un jefe de Gobierno que no tiene ni 50”, dice. A su juicio, la llegada de sangre nueva se debe a un “modo diferente de hacer política” motivado por dos causas: la pérdida de legitimidad de la clase dirigente y la necesidad de responder “de manera propagandística” a las ganas de cambio.

Que un puñado de jóvenes consiga hacerse con el timón del país no tiene por qué significar que se abran nuevos espacios para las nuevas generaciones en la sociedad italiana. “La gerontocracia sigue allí: en las Administraciones Públicas, en las universidades, en las empresas, en los hospitales...”, advierte Sorice, quien teme que ahora se ponga de moda poner al frente de las agrupaciones políticas a jóvenes sin importar su formación. “No sólo por tener pocos años se es bueno para desempeñar una responsabilidad. El verdadero problema es mantener vivo el vínculo entre generaciones”. Pese a los riesgos, considera en cualquier caso que es “una buena noticia” la llegada de caras nuevas a la política.

2014 podría ser el año en que suba al poder el primer ministro más joven de la historia reciente de la República italiana. Con menos de 40 años, Renzi tiene hoy la llave de la gobernabilidad del país. Líder del único partido potente y radicado en todo el territorio que queda, suya será la decisión de permitir la continuidad del Ejecutivo de Letta o provocar su caída, llevando así al país a unas elecciones de las que, presumiblemente, él saldría como vencedor. Aunque el alcalde de Florencia dice una y otra vez que dejará que el Gobierno llegue al menos hasta 2015, su fulgurante carrera y sus ganas de poder invitan a pensar que no permanecerá tanto tiempo esperando a que llegue su turno.

Letta durante una conferencia de prensa en Bruselas (Efe).
Letta durante una conferencia de prensa en Bruselas (Efe).

En un nuevo caso en el que la izquierda italiana devora a un primer ministro de sus propias filas, Renzi podría convertirse en el enterrador político de Letta. “Lo que ocurra entre ambos depende mucho del equilibrio en el PD, de la tregua armada entre el secretario general y el primer ministro”, explica Sorice. Será clave lo que tarde en aprobarse la nueva ley electoral, una reforma a la que está obligado el Parlamento italiano después de que el Tribunal Constitucional considerara “ilegítimo” el vigente sistema de voto. “Si consigue que la aprobación se haga en poco tiempo, Renzi puede verse tentado de hacer caer al Gobierno para aprovechar el efecto novedad e intentar ganar las elecciones”, dice el profesor de comunicación política. Si así ocurriera, la fecha más probable para acudir a las urnas para renovar el Parlamento sería mayo, cuando están ya fijadas las elecciones europeas. 

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