ELECCIONES LEGISLATIVAS EN ARGENTINA

Máximo, el heredero mudo de los Kirchner

Máximo Kirchner se aburría. “¿Otra vez, mamá? No, por favor”, solía decir cuando Cristina lo subía a su coche para recorrer las obras que había inaugurado

Foto: Máximo Kirchner junto a su madre, presidenta de Argetina, y su hermana Florencia después de que Cristina jurase su segundo mandato (Reuters).
Máximo Kirchner junto a su madre, presidenta de Argetina, y su hermana Florencia después de que Cristina jurase su segundo mandato (Reuters).

Máximo Kirchner se aburría. “¿Otra vez, mamá? No, por favor”, solía decir cuando Cristina lo subía a su coche para recorrer las obras que había inaugurado su padre, entonces intendente de Río Gallegos, una pequeña ciudad de la Patagonia. Tenía diez años. Mientras Néstor Kirchner era alcalde, en los años noventa, aquel niño entraba a la casa de gobierno en brazos de su madre.

Veinte años después, Máximo ha ingresado a la política, otra vez de una manera poca ortodoxa. Fundó La Cámpora: una agrupación juvenil que se ha instalado en los lugares clave del Gobierno de su madre; un think tank creado para defender el kirchnerismo, que tiene en sus manos los resortes del poder: su actuación ha sido determinante, por ejemplo, en la estatización de YPF.

Fundó La Cámpora, una agrupación juvenil que se ha instalado en los lugares clave del Gobierno de su madre; un think tank creado para defender el kirchnerismo, que tiene en sus manos los resortes del poder: su actuación ha sido determinante en la estatización de YPFA sus 36b años, Máximo dirige varias empresas familiares. Administra una fortuna de alrededor de 11 millones de euros (89 millones de pesos argentinos). Vive en la provincia de Santa Cruz, en la misma casa donde nació. También vive allí Néstor Iván, el pequeño infante que ostenta el récord de ser nieto de dos presidentes. La enfermedad de su madre y el nacimiento de su primer hijo han quebrado su ritmo de provincias: negocios, siesta y negocios.

El ‘mudo’ de los Kirchner gana poder

Es habitual verlo por estos días en la Residencia Presidencial de Olivos con su barba crecida, vestido con ropa informal. Desde la muerte de su padre, Máximo se ha convertido un sostén emocional y político para su madre. Siempre a la sombra, porque nunca ha hablado en público y no habla con la prensa. Los argentinos no conocen la voz de Máximo.

Con Cristina Kirchner recluida después de su intervención quirúrgica, su hijo ha ganado poder. Su familia filtra las llamadas de ministros, alcaldes y candidatos en plena campaña electoral. Junto a su tía y su abuela, Máximo pasa los días al lado de su madre. Ante las voces que insisten en que ella debe volver a la gestión, el hijo mayor se ha convertido en el guardián de su reposo obligado.

Máximo Kirchner toca el ataúd de su padre Nestor durante su funeral (Reuters).
Máximo Kirchner toca el ataúd de su padre Nestor durante su funeral (Reuters).

"Máximo es influyente porque es el hijo de una presidenta viuda, sin entorno político. Un buen ejemplo es que digitó todas las listas electorales del kirchnerismo en las elecciones de 2011 y ubicó a sus “soldaditos” al tope de las listas”, sostiene Laura Di Marco, periodista y autora del libro La Cámpora.

“Ha conseguido ser una persona de frecuente consulta con su madre. Pero no levanta el teléfono para llamar a nadie. No da órdenes. Es una persona de consulta en la intimidad y de contención para la Presidente”, dice a El Confidencial Adriana Balaguer, autora del libro Los hijos del poder. “Tomó protagonismo desde la muerte de su padre”, explica la periodista.

El funeral de su padre fue el punto de inflexión: fueron días de exposición en la televisión, diálogos con presidentes sudamericanos, largos abrazos con Hugo Chávez. Siempre escuchaba la misma recomendación: “Cuida a tu madre”.

Los ‘chicos de Máximo’, en áreas claves del Estado

En la ausencia de Néstor, Máximo fue escalando posiciones. En el ajedrez de las elecciones, Cristina eligió a los peones liderados por Máximo para quedarse en las áreas clave del Estado. Uno de los ejemplos es Aerolíneas Argentinas: pese a su nula experiencia en el mercado, uno de sus líderes es el presidente de la línea aérea de bandera. Las gestiones de La Cámpora han estado siempre atadas a la polémica: la oposición denunció que fueron cómplices de la empresa española Marsans por “encubrir el vaciamiento de Aerolíneas Argentinas”.

También han sido clave en otra estatización de YPF. “No había otra opción que estatizar. Repsol quería vaciar la compañía”, dijo Axel Kiccilof, otro de sus líderes. La supremacía de los jóvenes de Máximo no deja dudas: se sientan en cinco de los siete sillones ejecutivos de la petrolera.

"Algunos medios preferirían verlo salir con modelos o andar en jet ski en Pinamar, pero en cambio se encuentran con un chico que vive en su casa de siempre, que tiene bajo perfil, que milita y quiere a su ciudad y forma parte de un proyecto colectivo", dice el legislador Juan Cabandié, amigo de Máximo, en una entrevista con el periódico La Nación.

Balaguer sostiene que la política es un mandato familiar. “Nunca le ha interesado, la sufre. De repente todos los Kirchner se han encontrado con un poder enorme. Además, a Máximo le ha costado mucho encontrar su vocación. Si le hubiese interesado, ya habría sido candidato”, sostiene.

Laura Di Marco coincide: “No tiene pasta de político. Muchos dicen, incluso, que tiene cierta inmadurez emocional. Sus amigos dicen que le interesa más el fútbol que la política”.

Una infancia provincial

Aunque la presidenta ha hecho saber en distintos actos públicos que Máximo es su preferido (y no su hija menor, Florencia), su infancia estuvo marcada por el crecimiento del poder de su familia en la provincia de Santa Cruz, el enclave territorial más sureño de la Patagonia.

Nunca le ha interesado la política, la sufre. De repente todos los Kirchner se han encontrado con un poder enorme. Además, a Máximo le ha costado mucho encontrar su vocación. Si le interesase, ya habría sido candidatoEl abogado Rafael Flores recorrió esos primeros pasos del kirchnerismo. Fue aliado durante el inicio de la carrera política del matrimonio. “Máximo ha sido un chico abandonado emocionalmente por ambos padres, que entonces estaban obsesionados con la política, el poder y el dinero”, dice a El Confidencial Flores, ahora enfrentado a los Kirchner.

“El cuento de la infancia feliz no cuadra. Han sido un período de mucha ausencia familiar. En ese vacío era su abuela (María Juana Ostoik, la madre de Néstor) la que lo cuidaba”, recuerda Balaguer.

Fanático del Racing Club como su padre, Máximo estudió periodismo deportivo pese a la resistencia de su madre. “Eso no es una carrera”, repetía Cristina. Intentó con abogacía, la carrera familiar, pero tampoco prosperó. Ya en Buenos Aires apostó por ciencias de la comunicación. Máximo no tiene título universitario.

“En Buenos Aires se descontroló con la noche”

Siempre ha tenido problemas con las adicciones. Durante un período era el gordito al que todos molestaban. A medida que los padres tenían poder, iba ganando otro estatus. En la adolescencia, cuando se vino a estudiar a Buenos Aires, se descontroló con la noche y se lo volvieron a llevar a Santa Cruz”, relata Balaguer.

Un problema de salud reavivó los rumores. Una noche de invierno, en junio de 2012, la presidenta voló desde Buenos Aires a Santa Cruz en el Tango 01, el avión oficial, para traerlo de urgencia a un hospital de esta capital. El parte médico indicó una avanzada infección en la rodilla. Esos rumores se disiparon cuando lo vieron caminar con dificultades en el aeropuerto porteño. Como sucede hoy, Cristina estaba al lado de su hijo preferido. 

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