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El sueño improvisado de M. Luther King
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50º ANIVERSARIO DE SU HISTÓRICO DISCURSO

El sueño improvisado de M. Luther King

Este lunes se cumplen 50 años del famoso “I have a dream” de Martin Luther King, el discurso que para muchos cambió la historia de EEUU

Foto: Martin Luther King el 26 de agosto del 63
Martin Luther King el 26 de agosto del 63

El 28 de agosto de 2013se cumplen 50 años del famoso “I have a dream” de Martin Luther King, el discurso que para muchos cambió la historia de EEUU. La anécdota está, precisamente en esa frase, “Tengo un sueño”, que no estaba mecanografiada en los papeles del líder político. Luther King acabó improvisando una de las mejores partes de su discurso del 28 de agosto de 1963.

El pastor protestante tenía escrito su texto desde la noche anterior, sin incluir su sueño de reconciliación americana, pero la cantante Mahalia Jackson le susurró durante la ponencia: “Háblales del sueño, Martín”, un sueño que él ya había contado en otras conferencias de menor importancia. Y así lo hizo. La parte más pausada y medida de sus palabra tuvo un punto de inflexión cuando Luther King dejó sus papeles, comenzó a improvisar y pronunció las palabras que quedaron grabadas en la historia política.

“No es un discurso brillante, la primera parte es aburrida, pero el contexto lo hace brillante”, en opinión de Luis Arroyo, presidente de Asesores de Comunicación Pública. Unos 250.000 ciudadanos, la mayoría de raza negra, llenaron la explanada Lincoln Memorial de Washington para escuchar al líder político, el último en hablar tras la Marcha por el Trabajo y la Libertad. Antes había actuado Bob Dylan y se pudo ver a Marlon Brandon y James Baldwin. Arroyo y Mónica Pérez de las Heras, directora técnica de la Escuela Europea de Oratoria, analizan para El Confidencial las claves de las famosas palabras del líder afroamericano.

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Así comienza la famosa alocución de 15 minutos de duración, apelando a la masa que le escuchaba, un recurso utilizado varias veces a lo largo de su mensaje (“Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones (…) Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo”).Según el presidente de Asesores de Comunicación Política, esto se explica por el origen del orador: “Es un pastor, sureño y afroamericano, sabe perfectamente apelar al sentido de la unión”.

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“Las metáforas se utilizan mucho en la retórica para que la gente entienda de qué estamos hablando”, opina Mónica Pérez de las Heras. Y, en esta ocasión, el orador lo hace comparando los derechos de la comunidad negra con un cheque que han recibido pero que está sin cobrar. “Además esta parte se creó con la intención de un aplauso final tras pronunciar la expresión “fondos insuficientes’”, añade. Y así fue.

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Para Luis Arroyo, en esta frase King deja clara su opción moderada en la lucha por los derechos de la comunidad negra. “De hecho, al principio, apela a Lincoln en el mismo lugar donde se levanta su estatua, apela a la unión entre la cultura negra y blanca. En ese momento Malcolm X lidera la línea más dura de la confrontación y él quiere desmarcarse”. Recuerda este experto, además, que esa frase se pronuncia en un escenario de gran tensión. “El presidente Kennedy puso todas las cortapisas para que no se celebrase este acontecimiento por miedo a los disturbios”. Finalmente, tuvo lugar bajo una estricta vigilancia policial.

“En este párrafo vuelve a utilizar la metáfora”, destaca la directora técnica de la Escuela Europea de Oratoria en referencia a “la copa de la amargura y el odio”. Esta especialista en discursos políticos recuerda, además, que estas palabras se pronuncian teniendo presente el gesto de Rosa Park cuando se negó a cederle su sitio a un ciudadano blanco. Había sucedido en 1955 pero el boicot de la población negra a los autobuses de Montgomery duró más de un año y ese momento seguía estando muy patente entre los asistentes a la Marcha por el Trabajo y la Libertad.

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Entre el final del primer párrafo y el comienzo del siguiente hay un punto de inflexión. Luther King deja ya sus papeles en el estrado, empieza a improvisar; comienza a hablar de ese sueño que ya había descrito en otras conferencias más modestas y que había descartado para su texto de la Marcha por el Trabajo y la Libertad en Washington. Y el “I have a dream” se repite nueve veces hasta el final de su intervención. “Es el recurso de la anáfora”, explica Arroyo. “Tiene la virtud de introducir ritmo al texto, como un estribillo de una canción, y de fijar la idea de lo que se quiere transmitir”.

“Es cierto que ese Tengo un sueño no estaba en el mensaje inicial pero el buen orador sabe dar al público lo que quiere oír”, recuerda Pérez de las Heras. Es la parte más emotiva del texto del líder político, la que ha pasado a la historia y la que cumple los tres principios de un buen orador, según los entendidos: naturalidad, humildad y hablar con el corazón.

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En la parte final, Luther King apela a lo más personal, sus hijos “para que los espectadores se sientan identificados con su sueño”, dice la directora de la Escuela Europea de Oratoria. Es una de las partes más emocionantes de la segunda mitad del discurso.

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“La musicalidad es una de las características fundamentales de esta alocución y este es un párrafo que lo muestra muy bien”, analiza Pérez de las Heras. Además, vuelve a utilizar la repetición de palabras (“que repique la libertad”). Es fundamental destacar que nombra los Estados donde más problemas raciales ha habido, terminado con Misisipí, la más conflictiva y que, además, nombra en otras ocasiones (“Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia”).

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Tan importante es la famosa frase del sueño como las últimas palabras. “Es lo que se llama triada, la utilización del número tres en los discursos. Se ha recurrido a ella en otras ocasiones como el ‘Dios, patria y justicia’”, apunta el presidente de Asesores de Comunicación Política.

“Tal es la importancia de estas tres palabras que fueron las primeras que pronunció Mandela cuando salió de la cárcel en 1992”, narra la directora técnica de la Escuela Europea de Oratoria.

Los dos expertos coinciden en señalar, además, las virtudes de Martin Luther King como orador. Para Pérez de las Heras, el mensaje de 1963 es “muy musical” y la locución es perfecta, acompañada de “un buen chorro de voz”. Además, la duración de 15 minutos se ajusta a lo que los expertos califican como un buen discurso.

Era fantástico como orador, como suelen ser los pastores protestantes, optimista. Además, él es un líder político, le da potencia a cada palabra que pronuncia. Al final casi se le ves levitar”, reflexiona Arroyo.

Tal fue el cambio de rumbo en la historia impulsado por Martin Luther King que 50 años después de su sueño improvisado, el primero presidente negro de Estado Unidos, Barack Obama, le rendirá un homenaje en la misma explanada, bajo la atenta mirada de la estatua de Lincoln.

El 28 de agosto de 2013se cumplen 50 años del famoso “I have a dream” de Martin Luther King, el discurso que para muchos cambió la historia de EEUU. La anécdota está, precisamente en esa frase, “Tengo un sueño”, que no estaba mecanografiada en los papeles del líder político. Luther King acabó improvisando una de las mejores partes de su discurso del 28 de agosto de 1963.

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