El negro más importante de la Casa Blanca
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EUGENE ALLEN SIRVIÓ A OCHO PRESIDENTES DE LOS EEUU

El negro más importante de la Casa Blanca

En el año 2008 llegó a la Casa Blanca el primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos. Sin embargo, antes que él muchas

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Imagen promocional de 'The butler'

En el año 2008 llegó a la Casa Blanca el primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos. Sin embargo, antes que él muchas personas de color ya habían trabajado entre las paredes del 1600 de la Avenida Pensilvania.

Uno de ellos fue Eugene Allen. Un mayordomo que sirvió para ocho presidentes norteamericanos y que llegó a convertirse en algo más que un sirviente para ellos. Allen nunca concedió entrevistas hasta el año 2008 cuando el Washington Post saca su increíble historia a la luz. El porqué de contar en aquel momento su vida como trabajador del mayor mandatario del mundo respondía a la ilusión que Allen y su esposa Helene sentían en ese momento ante la más que probable llegada de Barack Obama a la que durante muchos años fue su segunda casa.

Por desgracia su mujer falleció un día antes de que el presidente fuera elegido, por lo que no pudo participar en esas elecciones históricas. Obama, conocedor de la historia de este mayordomo le invitó a que fuera testigo de su toma de posesión en primera fila.

Eugene falleció en 2010 a los 90 años de edad tras haber sido testigo de una gran parte de la historia de los Estados Unidos y de la evolución de los derechos de los negros en su país.

Lavando los platos de Truman

Antes de estrechar la mano del primer presidente para el que sirvió, Harry S. Truman, Eugene Allen ya había trabajado como camarero en Hot Springs y Washington. En 1952 alguien le habló de una vacante en la Casa Blanca y así empezó la leyenda del mayordomo de los ocho presidentes. En ese año los negros todavía no tenían permitido usar los lavabos públicos, sin embargo a Allen el mismo presidente le llamaba Gene, como si de un amigo se tratara.

Imagen de archivo de Eugene Allen

Su primer trabajo consistía en lavar los platos y abrillantar la vajilla de plata y cobraba 2400 dólares al año, sin embargo pronto es ascendido a mayordomo. Durante sus 34 años de servicio Allen presumía de no haber faltado al trabajo ningún día. Un trabajo al que a veces dedicaba hasta seis días a la semana.

En 1954, con Eisenhower de presidente, Eugene Allen es testigo de uno de los pasos más importantes dados por la igualdad de razas en Estados Unidos. Se trata del llamado Caso Brown contra el Consejo de Educación, un fallo histórico de la Corte Suprema que declaró que las leyes que favorecían escuelas separadas para estudiantes blancos y negros negaban la igualdad de derechos de los ciudadanos.

Ya con John Fitzgerald Kennedy como presidente se vive un momento clave de la historia americana: la Marcha sobre Washington que, en agosto de 1963, recorre la ciudad pidiendo la igualdad de los negros. Esta manifestación es seguida por más de 200.000 personas, las cuales pudieron escuchar a los pies del Monumento a Lincoln como Martin Luther King pronunciaba su discurso “Yo tengo un sueño”.

Este evento fue clave para que pocos años después se aprobaran la Ley de Derechos Civiles y del Derecho al voto, gracias a las cuales las diferencias entre las personas blancas y de color comienzan a desaparecer.

Pocos meses después de la Marcha de Washington Eugene Allen vive uno de sus momentos más duros dentro de la Casa Blanca: el asesinato de JFK el 22 de noviembre de 1963. Allen se encontraba trabajando cuando se enteró de la noticia y poco después recibió una invitación oficial para acudir al funeral. Eugene la rechazó,” alguien tenía que estar en la casa Blanca para servir a todos cuando vinieran después” declaró en su entrevista.

Casi cinco años después otra de las figuras claves de la América de los años 60 muere asesinado: Martin Luther King.

Anécdotas y curiosidades

Tras tantos años sirviendo a los presidentes de los Estados Unidos Eugene Allen recopiló una gran cantidad de recuerdos y anécdotas de personas que para el resto del mundo significaban una figura de autoridad, mientras que para él también llegaron a ser incluso amigos.

El presidente Gerald Ford, por ejemplo, cumplía años el mismo día que Eugene, por lo que su familia no dudaba en cantar el cumpleaños feliz a su mayordomo. De hecho, en su sótano, Allen guardaba una foto del presidente abriendo regalos en ese día especial para los dos.

Imagen de archivo de eugene allen

Uno de los momentos más emocionantes para este mayordomo fue con motivo de la visita de Helmut Kohl a la Casa Blanca. Pocos días antes de este importante evento Nancy Reagan apareció en la cocina preguntando por él para decirle que esa noche no trabajaría: “Tú y Helene vais a venir a la cena de estado como invitados míos y del presidente Reagan”. Eugene Allen confesaba que cree que es el único mayordomo que ha tenido ese honor hasta el momento.

En 1986 Allen dejaba, después de 34 años, la Casa Blanca con una nota de despedida de Ronald Reagan y un fuerte abrazo de Nancy. Su figura siguió presente en los presidentes posteriores, que siempre tuvieron detalles con él.

El mayordomo, la película

Con semejante historia estaba claro que Hollywood terminaría fijándose en Eugene Allen para hacer una película. Los hermanos Weinstein lo vieron claro y encargaron a Lee Daniels (director de Precious) que se pusiera al frente del proyecto.

Para encarnar a Allen (rebautizado en la película como Cecil Gaines) nadie mejor que Forrest Whitaker, uno de los actores negros mejor valorados en Hollywood, mientras que para dar vida a su mujer Daniels se guardó un as en la manga, la vuelta al cine de Oprah Winfrey, de quien ya se dice que podría optar al Oscar por su interpretación.

Para la lista de presidentes a los que Allen estrechó la mano nombres como los de Robin Williams (Eisenhower), James Mardsen (Kennedy), John Cusack (Nixon) y el matrimonio en la ficción al que dan vida Jane Fonda y Alan Rickman: los Reagan.

Un reparto para un filme que ha sido número uno en la taquila americana en su primer fin de semana y que hará justicia con la figura, siempre en la sombra, del mayordomo que llegó a servir para ocho presidentes de los Estados Unidos.

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