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El ‘chavismo’ construye el mito de Chávez para que gane las elecciones después de muerto
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MADURO IRÁ A LAS URNAS EN 30 DÍAS CON LA IMAGEN DEL ‘MÁRTIR’ VÍCTIMA DEL IMPERIALISMO

El ‘chavismo’ construye el mito de Chávez para que gane las elecciones después de muerto

Hugo Chávez y los chavistas intentaron dejar todo ‘atado y bien atado’ para que el delfín del caudillo bolivariano, Nicolás Maduro, asuma su antorcha y cope

Foto: El ‘chavismo’ construye el mito de Chávez para que gane las elecciones después de muerto
El ‘chavismo’ construye el mito de Chávez para que gane las elecciones después de muerto

Hugo Chávez y los chavistas intentaron dejar todo ‘atado y bien atado’ para que el delfín del caudillo bolivariano, Nicolás Maduro, asuma su antorcha y cope el protagonismo político hasta las elecciones que han de celebrarse antes de 30 días. Ignorando la Constitución que el propio Chávez reescribió, Maduro asume una vicepresidencia que no le corresponde para evitar cualquier lucha de poder dentro del chavismo.

La muerte de Chávez, en un hospital de La Habana o en el militar de Caracas, va a ser el último servicio al país del comandante. Como un Cid bolivariano, la maquinaria se ha puesto en marcha para convertirlo en mito y que, después de muerto, gane las elecciones que han de perpetuar, al menos durante otros cinco años, al chavismo en Venezuela.

La Constitución dice claramente que la presidencia interina del país debería recaer en el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, y no en el vicepresidente Maduro, como anunció Chávez al pie del avión que lo llevó por última vez consciente a La Habana para tratarse del cáncer.

"Cuando se produzca la falta absoluta" del presidente "antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes", señala la Carta Magna. Añade el texto constitucional que, mientras, se encargará de la Presidencia el titular de la Asamblea Nacional (unicameral).

La decisión de elegir y nombrar sucesor in pectore a Maduro por encima de la Carta Magna fue la manera de zanjar la lucha por la sucesión entre el candidato de los militares, Cabello, y de los políticos, Maduro.

Una vez elegido el sucesor, orillando la constitucionalidad, nadie duda que Maduro enarbolará la imagen del caudillo muerto para intentar arrasar en las urnas al candidato de la oposición que, ante la premura de tiempo y la imposibilidad de elegir un nuevo candidato, volverá a ser el joven gobernador Henrique Capriles.

En esa táctica de elevar a la categoría de mito a Chávez se encuadra la comparecencia de Maduro, horas antes de anunciar la muerte del caudillo, en la que aseguró que, como Arafat, el cáncer de Chávez era producto de agentes “externos”, que podrían “probarlo científicamente” y, en un último guiño a la iconografía, recurrió a compararlo con el ‘rais’ palestino, Yasir Arafat, y su envenenamiento en la Mukata de Ramala.

Con un guión en el que muchos analistas ven la mano de los cientos de asesores cubanos que el régimen de los Castro tiene enviados en Caracas desde hace años como ‘pago’ por los 100.000 barriles de petróleo a La Habana, el Gobierno en funciones venezolano está creando en la conciencia popular venezolana la imagen de un Chávez “martirizado por el imperialismo”, ‘asesinado’ después de casi dos años de sufrimiento. 

La iconografía de Chávez invade ya todos los rincones del país, las televisiones públicas y los medios de comunicación, y tendrán su apoteosis en los funerales del viernes. Hasta el día de las elecciones, no habrá otro cartel electoral para Maduro y el chavismo que la imagen del ‘martirio’ del líder.

Hugo Chávez y los chavistas intentaron dejar todo ‘atado y bien atado’ para que el delfín del caudillo bolivariano, Nicolás Maduro, asuma su antorcha y cope el protagonismo político hasta las elecciones que han de celebrarse antes de 30 días. Ignorando la Constitución que el propio Chávez reescribió, Maduro asume una vicepresidencia que no le corresponde para evitar cualquier lucha de poder dentro del chavismo.

Hugo Chávez