UN PEQUEÑO MEDIO DIGITAL CONMOCIONA LA VIDA FRANCESA

El caso 'L'Oréal' da vida a un pequeño diario

El precio de la libertad de la prensa es nueve euros al mes. Esta es la cuota de Mediapart, el medio digital que está causando sensación

Foto: El caso 'L'Oréal' da vida a un pequeño diario
El caso 'L'Oréal' da vida a un pequeño diario
El precio de la libertad de la prensa es nueve euros al mes. Esta es la cuota de Mediapart, el medio digital que está causando sensación en Francia en las últimas semanas gracias a su labor de investigación en el caso Bettencourt, un escándalo de gran magnitud que ha acabado salpicando al partido de Sarkozy, la UMP.

El caso Bettencourt, o L’Oréal, comienza cuando la hija de la anciana heredera del imperio de cosméticos, Liliane Bettencourt, denuncia a un fotógrafo, François-Marie Bannier, por aprovecharse de la “supuesta” debilidad de su madre para conseguir dádivas por valor de 1.000 millones de euros. A partir de esta demanda, el escándalo se ha convertido en un caso de Estado. Todo gracias a la aparición de unas grabaciones de un mayordomo de Bettencourt, publicadas principalmente por Le Point y por el propio Mediapart, que sigue tirando de la enmarañada madeja.

El simple tecleo curioso en Google de “affaire Bettencourt” deja una primera entrada de publicidad. Efectivamente, Mediapart es el anunciante. Y es que es en el periodismo de investigación donde este periódico ha encontrado un filón. La financiación por suscripciones, dejando de lado a los anunciantes, es la salsa de la auto-proclamada independencia de este diario, que quiere evitar a toda costa la intromisión de la publicidad en su periódico.

A finales de 2007, Mediapart lanzaba su declaración de intenciones. En ella primaba la investigación como valor fundamental del periódico. “Provenientes, principalmente, de la prensa tradicional, atada al escrito y al papel, el equipo de fundadores ha llegado progresivamente a la conclusión de que sólo Internet permite lanzar hoy en día en Francia un diario independiente de información generalista”.

Los seis fundadores (cuatro periodistas, un gestor y un profesional de la Red) se pusieron manos a la obra y lograron hacerse con los cuatro millones necesarios para el arranque del periódico. A ellos se unieron otros socios, que sin vínculos con grandes empresas, aportaron cantidades que iban desde los 100.000 hasta los 500.000 euros. Para completar la inversión, se unieron personas que, a título individual, aportaron entre 5.000 y 50.000 euros.

El objetivo es alcanzar 65.000 suscriptores. El cuarto año, según sus cuentas, el periódico tendría una “gran rentabilidad” que le permitiría equilibrar su economía. De momento han conseguido 30.000, 5.000 de ellos en el último mes.

La redacción abarca un gran arco dentro de los medios, con redactores que han escrito en periódicos tan diversos como el católico La Croix o el izquierdista Libération. Todos ellos comandados por el director editorial, François Bonnet (Le Monde o Marianne) y por el presidente de la publicación, Edwy Plenel, ex director de redacción de Le Monde, y una figura del periodismo de investigación galo.

En el momento de su nacimiento, el medio contó con apoyos de muy distinta naturaleza, desde el centrista François Bayrou, al conservador Dominique de Villepin, pasando por la entonces candidata del Partido Socialista al Elíseo, Segolène Royal.

“La papelera de la Red”

El lunes por la tarde, Mediapart volvía a hacer saltar la liebre. Una entrevista con Claire Thibout, ex contable de Liliane Bettencourt desvelaba que la UMP se habría beneficiado de una donación ilegal de 150.000 euros para la campaña electoral de Sarkozy en 2007.

El ministro de Trabajo galo, Eric Woerth, tesorero del partido durante esta supuesta aportación, y marido de la gestora de la fortuna de Bettencourt, quedaba salpicado de lleno. También el propio Sarkozy, al que Thibout acusó de “llevarse sobres” durante su estancia al frente de la alcaldía de Neully.

El medio no se ha librado de los sopapos de los presuntos implicados en el caso. De esta manera, mientras que Woerth se querellaba por calumnias, desde la UMP se ha dicho que este periódico emplea “métodos fascistas” y que el revuelo que han levantado no es sino “una operación” destinada “a reflotar las arcas” de la web. “Hay webs que publican un gran número de informaciones que intentan apuntalar, confirmar y verificar. Visiblemente, este no es el caso de Mediapart”, indicó el secretario general de la UMP, Xavier Bertrand, en la radio francesa. Christian Estrosi, un hombre cercano a Sarkozy, la calificó como “una verdadera papelera de la Red”.

Sin embargo, el golpe más fuerte lo recibió de su propia confidente. La ex contable se retractó de parte de sus declaraciones este jueves. Aunque posteriormente esta información fue desmentida, Mediapart quedaba retratado durante unas horas. El diario no se ha achantado ante el ataque. Plenel anunció que la web ha demandado a Bertrand y recordó que una decisión de la Justicia de la semana pasada juzgaba “legítimas y de interés público” sus informaciones.

A pesar de todos los obstáculos, gracias a este caso, Mediapart ha dado un golpe de mano en su camino por hacerse un hueco en el difícil mundo de la información de pago en Internet.
Mundo
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios