Probamos el Mazda CX-5 en las carreteras nevadas de Madrid tras el paso de Filomena
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MAZDA CX5 SKYACTIV-D 184 AWD

Probamos el Mazda CX-5 en las carreteras nevadas de Madrid tras el paso de Filomena

Hemos circulado por los alrededores de la Comunidad de Madrid y esta es nuestra experiencia con el SUV compacto de la marca nipona en condiciones de baja adherencia por nieve y hielo

placeholder Foto: Mazda CX-5 AWD. (Cortesía)
Mazda CX-5 AWD. (Cortesía)

El temporal Filomena, que ha llenado media España de nieve, ha provocado que las consultas para la compra de un todoterreno o un todocamino con tracción a las cuatro ruedas se hayan disparado estos días. Generalmente la solución más eficaz para poder circular con nieve y hielo es el empleo de neumáticos de invierno específicos, y cuánto mejor sean estos, más posibilidades tendremos de salir airosos de las situaciones más complicadas. Pero para muchos usuarios son un engorro, suponen un coste adicional y requieren un sitio donde guardarlos cuando no se estén utilizando.

Sin embargo, hay coches que proporcionan una mayor seguridad gracias a su equipamiento mecánico y tecnológico. Por eso, hemos querido subirnos a un todocamino como el Mazda CX-5 que a priori cumple esos requisitos y conocer de primer mano cómo se comporta en situaciones adversas. Lo hemos probado durante estos días en carreteras muy mojadas y nevadas, incluso con algunas zonas de hielo, de la Comunidad de Madrid. Nuestro compañero de aventura ha sido un CX-5 AWD con motor diesel Skyactiv-D de 184 cv.

placeholder El todocamino de la marca nipona tiene además una mayor altura libre al suelo con respecto a un turismo de hasta 20 cm. (Cortesía)
El todocamino de la marca nipona tiene además una mayor altura libre al suelo con respecto a un turismo de hasta 20 cm. (Cortesía)

El SUV de los de Hiroshima transmite una sensación de equilibrio: parece que el coche se mueve hacia un lado u otro o que acelera o frena solo para conseguir una mejora tracción. Este sistema va trabajando de forma continua y, según vamos circulando, podemos apreciar que evoluciona siempre con la máxima capacidad de tracción posible. Esto es gracias a su tracción a las cuatro ruedas, a los 27 sensores que registran señales del estado de la carretera 200 veces por segundo, y sus sistemas G-Vectoring y Off Road Traction Assist. Todos ellos sirven para mejorar la capacidad de tracción en circunstancias delicadas.

Pero, ¿qué supone esto para nuestra conducción? Técnicamente se trata de frenar la rueda que pierde tracción para que de esta manera el par disponible se dirija a la otra rueda que sí tiene capacidad de reaccionar, lo que consigue que mejore su capacidad de tracción. También actúa sobre el motor para ajustar la entrega de par y conseguir que las ruedas delanteras o las traseras, en función de las circunstancias, sean capaces de traccionar mejor.

Durante estos días hemos visto imágenes de vehículos en los que la rueda patinaba continuamente, pero el coche no se movía. En una situación extrema, el diferencial se lleva todo el par disponible al 'neumático patinador' al verse sin tracción. Y precisamente para evitar esta situación existe el sistema G-Vectoring. Los sensores del ABS detectan que esa rueda patina y lo que hace es aplicar el freno y ajustar la entrega de par del motor. Eso permite que la otra rueda del eje pueda traccionar y el coche no se quede parado. Además de esta tecnología, los 27 sensores i-Activ alternan entre la tracción a las dos y a las cuatro ruedas cuando sea oportuno, que facilitan salir de una situación comprometida en nieve o hielo. Eso sí, si estamos en una subida pronunciada ni siquiera con esta tecnología podremos sacar el coche.

placeholder Los neumáticos de invierno en el Mazda CX-5 son suficientes para condiciones adversas. (Cortesía)
Los neumáticos de invierno en el Mazda CX-5 son suficientes para condiciones adversas. (Cortesía)

De esta manera, el SUV japonés es un vehículo con el que, salvo para una situación extrema, podremos evolucionar de forma muy segura en todo tipo de trazados, sobre carreteras mojadas o incluso sobre pistas de arena sin ver comprometida su capacidad de tracción. Y si lo que buscamos es un coche imparable sobre nieve y hielo solo tendremos que añadir unos neumáticos de invierno marcados como M + S. Estos nos librarán de las cadenas cuando sean obligatorias.

El todocamino de la marca nipona tiene además una mayor altura libre al suelo con respecto a un turismo de hasta 20 cm, lo que le ha permitido salir victorioso de los obstáculos de hielo que nos hemos ido encontrando en las carreteras de la capital. Además, incorpora un motor diésel de 184 caballos que ofrece mucho par motor, y con ello un gran empuje en todo tipo de situaciones, incluidas las que hemos vivido estos días en el centro del país. Este motor está asociado con un cambio manual de seis marchas, con el que se pueden hacer grandes viajes de manera segura y confortable. Y su consumo es muy ajustado, con un valor homologado de 6,6 litros. Una cifra muy buena para un todocamino tan grande como este.

Los neumáticos de invierno marcados como M + S nos librarán de las cadenas cuando su uso sea obligatorio

Por lo que se refiere a sistemas de ayuda a la conducción, hemos podido comprobar que su equipamiento es amplio, ya que incluye de serie el control de crucero adaptativo con función de parada y arranque automático. Un sistema que funciona en un rango de velocidades de entre 0 y 200 km/h. También incorpora de fábrica el sistema de reconocimiento de señales de tráfico, el de proyección de información sobre el parabrisas ('head up display'), aviso de ángulo muerto o mantenimiento de carril. Asimismo, para asegurar las maniobras en la salida marcha atrás de un aparcamiento, dispone de un sensor que nos avisa de la presencia de tráfico cruzado y si continuamos la maniobra el vehículo, frena solo. Y, por supuesto, frenada de emergencia automática con detección de peatones.

En definitiva, el Mazda CX-5 en esta versión con motor diesel de 184 caballos y con la tracción a las cuatro ruedas es una buena alternativa para los asiduos al esquí y otros deportes de invierno que buscan un coche eficaz y seguro en las condiciones más difíciles de las carreteras invernales. Sin olvidar que es un todocamino compacto con un toque prémium en cuanto al equipamiento, la calidad de terminación y su estética llamativa.

Mazda CX-5 Skyactiv-D AWD

Motor: 4 cilindros en línea

Potencia máxima: 184 CV a 4.500 rpm

Par máximo: 450 Nm desde 2.000 rpm

Cilindrada: 2.191 cc

Combustible: gasóleo

Velocidad máxima: 210 km/h

Aceleración de 0 a 100 km/h, 9,2 segundos 

Caja de cambios: manual de 6 marchas.  

Tracción: A las cuatro ruedas  

Consumos homologado WLTP en ciclo combinado 6,6 litros.

Dimensiones (longitud/anchura/altura), 4,55 x 1,84 x 1,67

Capacidad maletero: 475 litros. 

Peso en vacío: 1.700 kg.

Precio: 38.700 euros.

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