YA ESTá A LA VENTA EN EL MERCADO ESPAÑOL

Probamos el histórico primer coche eléctrico de Mercedes, el todocamino EQC

El primer modelo de la división EQ, un todocamino con tracción 4x4 y la velocidad limitada a 180 km/h

Mercedes lanza al mercado su primer vehículo 100% eléctrico e integrado en la nueva familia de modelos eléctricos. El EQC es un todocamino con una autonomía de más de 450 kilómetros según el ciclo NEDC y una potencia de 408 caballos que permite el uso diario y también para viajar en un país en el que la infraestructura de recarga esté avanzada, algo que en España todavía no ocurre. Ya está a la venta desde 77.425 euros.

Solo una semana después de la presentación nacional del Audi e-tron, el primer Audi 100% eléctrico, su empresa rival Mercedes realiza la presentación dinámica del EQC 400, que se convierte en el primer Mercedes 100% eléctrico comercializado y el punto de partida de la revolución eléctrica en la marca de la estrella.

Son coches, el Audi e-tron y el Mercedes EQC, muy similares, 408 caballos de potencia combinada entre sus dos motores eléctricos, tracción a las cuatro ruedas y una autonomía homologada de más de 400 kilómetros. Sin duda son dos coches importantes para el futuro de la movilidad sostenible. Pero ahora les vamos a hablar de la conducción del modelo de Mercedes, con el que hemos recorrido unos 200 kilómetros por carreteras noruegas. Un modelo 100% eléctrico que llega al mercado para posicionarse como un referente de la nueva movilidad eléctrica.

Exteriormente, se trata de un todocamino de 4,76 metros de longitud, lo que proporciona un amplio habitáculo y un maletero de 500 litros. En el caso del Audi e-tron estas cifras son algo mayores, 4,90 metros y 660 litros de capacidad incluyendo el espacio en el capó delantero. Y para terminar la comparación con el Audi, el modelo de Mercedes tiene su velocidad máxima limitada en 180 km/h y su aceleración llega a 5,1 segundos en el 0 a 100 km/h. En el caso del Audi ofrece más velocidad, limitada a 200 km/h, pero su aceleración es de 5,7 segundos.

Con un sistema para gestionar la autonomía disponible.
Con un sistema para gestionar la autonomía disponible.

El pack de baterías del EQC va situado en la parte inferior del vehículo, lo que le aporta una buena dinámica de conducción. También hay otros cambios respecto al resto de la gama de Mercedes, como su frontal con una parrilla cerrada para mejorar su aerodinámica. Y en su trasera, con un diseño moderno y con líneas suaves y redondeadas, sin duda lo más importante es la ausencia de tubos de escape.

En su interior, todo indica que se trata de un todocamino de Mercedes pero nada sorprende como para ser un coche muy innovador. Lleva el mismo equipamiento digital, con la doble pantalla de 12,3 pulgadas de la consola central, y todo ello unido en una sola gran pantalla. Este equipamiento se completa con un sistema head up display que proyecta sobre el parabrisas, en el lado del conductor, información importante sobre la conducción.

Pero vayamos con su conducción, sin duda la clave de este nuevo modelo. A la hora de empezar a conducir, una vez puesto “en marcha” y tras aparecer el necesario “ready”, podemos empezar a rodar. Ofrece una muy buena agilidad de marcha pese a sus dimensiones y su peso. Y es que gracias a sus 408 caballos se puede ir muy deprisa. Aunque no es la filosofía de uso más lógica en un coche eléctrico, y mucho menos aún en Noruega, donde hicimos esta prueba.

La palanca de cambios, por llamarla de alguna manera puesto que no hay marchas, es idéntica a la de toda la gama Mercedes con el cambio automático 9 G-tronic. Se sitúa a la derecha del volante y con las mismas posiciones que en un modelo de gasolina o diésel. Pero en este caso solo sirve para indicar si circulamos hacia adelante o hacia atrás o si seleccionamos la posición parking.

El otro punto clave son sus levas del volante. Lógicamente, al no haber marchas, tampoco sirven para pasar de una marcha a otra. Su utilidad es para ajustar el grado de retención y con ello de recuperación de energía en cada momento. Con las levas encontramos cinco posiciones diferentes. El punto de partida es el modo D, que es la posición de partida. En este caso el porcentaje de recuperación de energía es del 20%. Es decir, que el grado de retención se puede estimar que es similar al que proporciona un motor diésel o de gasolina con los consiguientes rozamientos y la retención del motor. Por ello, retiene pero bastante poco.

Detección de peatones con maniobra de esquiva automática.
Detección de peatones con maniobra de esquiva automática.

Si presionamos una vez la leva de la izquierda, la que normalmente sería para reducir marchas (-), pasaremos al modo D-. En esta posición se llega hasta el 35% de retención, lo que ya permite recuperar bastante energía, pero la conducción se hace más complicada, porque el coche se para rápido y hay que ir muy pendiente para volver a acelerar.

La máxima recuperación se consigue presionando una segunda vez en la leva de reducir marchas, con lo que activamos el modo "D menos 2". Con este modo activado la retención llega hasta el 70% y es bastante radical, deteniendo muy rápido el coche. En Mercedes no buscan la conducción con un solo pedal, el del acelerador, por razones de seguridad. Si un conductor se acostumbra a usar solo el acelerador para todo, el día que aparece una emergencia no actuará con rapidez.

Para circular sin retención hay una posición D+, que se consigue al presionar una vez en la leva de subir marcha, la de la derecha, cuando circulamos en el modo standard "D". Con ello la retención es mínima, prácticamente cero, y es lo que se llama circulación a vela. El coche puede circular más tiempo sin acelerar pero la recuperación de energía es mínima también.

Con ello, el conductor puede ir cuidando al máximo de la energía del vehículo y de su recuperación, cuando circula pendiente de activar las levas de retención. Pero también puede viajar más tranquilo activando el modo D+ y ocuparse solo de acelerar o frenar. Además de las cuatro posiciones ya comentadas hay una quinta que es la que corresponde con el modo automático, o D Auto. En este modo y en función de las circunstancias de cada momento, el sistema del vehículo es el que decide qué es lo mejor para conseguir una conducción fácil y aportar algo de retención para recuperar energía.

Hasta el 80% de carga en 40 minutos con un cargador Ionity.
Hasta el 80% de carga en 40 minutos con un cargador Ionity.

El otro aspecto destacado del nuevo EQC se refiere a sus modos de conducción. Básicamente hay cuatro modos, que son los habituales en la mayor parte de los coches, los de Sport, Comfort y Eco, cada uno con su filosofía específica, a los que se añade un modo individual, para personalizar su comportamiento al gusto preciso del conductor.

Pero un hay un modo adicional, denominado maximum range. En este caso tenemos el modo pensado para optimizar al máximo el consumo. Con esta opción, el coche adapta su funcionamiento a cumplir estrictamente los límites, a tener en cuenta cuál es el perfil de la carretera y del tráfico. Sobre todo, hay que acostumbrarse a que en este modo aunque aceleremos con fuerza para ganar velocidad, el coche nos hará poco caso, la verdad. Y es que su objetivo prioritario es reducir al máximo el consumo.

Un aspecto clave en los coches eléctricos es su batería. El EQC tiene una batería de alta densidad con un contenido energético de 85 kWh. Tiene un diseño especialmente compacto. De serie incorpora un cargador de a bordo refrigerado por agua con una potencia de 7,4 kW. Es decir que se puede recargar desde un enchufe convencional de casa o en un Walbox.

Hasta 110 kW

También en estaciones de recarga rápida, como pudimos comprobar con un cargador de Ionity, de 150 kW cerca de Oslo. En este caso la potencia máxima de recarga es de 110 kW, lo que permite pasar del 10 al 80% de la carga en solo 40 minutos. La recarga es totalmente programable y configurable: se puede limitar el tiempo o la intensidad, recargar solo lo necesario para llegar a casa...

En cuanto a su equipamiento está al máximo nivel. Incluye de serie en el mercado español control de ángulo muerto, faros Multibeam Led con luces de carretera automáticas Plus, paquete de confort Keyless-Go, paquete de aparcamiento, el sistema de entretenimiento MBUX con asistente inteligente por voz. También incluye sistemas de conducción semiautónoma, que mejora los sistemas de asistencia a la conducción, la asistencia activa de frenado con funciones de curvas y tráfico transversal, la asistencia activa de distancia Distronic y la asistencia activa de la dirección. Al detectar un peatón o un ciclista puede, no solo frenar, sino iniciar una maniobra de esquiva.

En cuanto a sus precios, el nuevo Mercedes EQC tiene un precio recomendado en España de 77.425 euros y aporta con respecto al resto de la gama de Mercedes una garantía ampliada hasta los seis años, mientras que el certificado para la batería de alta tensión se amplía aún más hasta los 8 años o 160.000 kilómetros. También se lanza una serie especial de lanzamiento, con el equipamiento más completo y exclusivo cuya denominación es de 1886 EQC, que hace referencia al lanzamiento del primer vehículo de Mercedes. Una forma de demostrar la importancia de este nuevo modelo para la marca de la estrella que supone una completa reinvención de Mercedes. Este modelo 1886 EQC tiene un precio de 87.405 euros.

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