el futuro de los automóviles en españa

¿Qué pasa si compro un coche diésel? El fin de ciclo llega al mercado de segunda mano

El porcentaje de búsquedas de automóviles diésel en las webs de ocasión ha caído casi un diez por ciento en dos años. Además, han empezado a disminuir el precio medio

Foto: Dos ecologistas ante un tribunal de Leipzig. (EFE)
Dos ecologistas ante un tribunal de Leipzig. (EFE)

El ocaso queda aún lejos en el horizonte pero la tecnología diésel parece precipitarse hacia un fin de ciclo en toda Europa, una sensación propiciada por las restricciones anunciadas en los últimos años en varias metrópolis con la idea de contener la contaminación ambiental. Los expertos debaten enérgicamente sobre la velocidad e intensidad de la tendencia pero están de acuerdo en que a largo plazo resulta imparable. "Tras el 'dieselgate' el mundo diésel se ha desmoronado un poquito. Será un proceso muy gradual en el que las marcas dejarán de producir y las administraciones pondrán cada vez más trabas. En principio se centrará sobre todo en las grandes ciudades de los países más desarrollados, especialmente en el entorno europeo. Fuera de ahí, al diésel le quedan aún muchos años porque además los ingenieros de estas mecánicas harán lo posible por seguir reduciendo emisiones", valora José María López Martínez, director del INSIA de la Universidad Politécnica de Madrid. "Las marcas que están dejando de fabricar lo hacen en realidad por el coste que supone meter un motor diésel de los nuevos en un automóvil de pequeño tamaño", remata.

En España, el porcentaje de matriculaciones de turismos diésel lleva cayendo desde 2012. El año pasado fue superado por primera vez por los coches de gasolina, experimentando una reducción de cuota de mercado superior a la de la mayoría de los países del entorno. Raúl Morales, director de comunicación de Faconauto (patronal de concesionarios), opina que la tendencia se ha agravado porque el discurso respecto al diésel está siendo confuso. "En realidad el problema no es que sean coches diésel, sino coches viejos, de antes de 2006, que son los que se está planteando sacar de circulación por sus altas emisiones. Los diésel que se venden hoy no suponen un problema porque las emisiones se han reducido mucho. Un coche con diez años emite diez veces más que uno actual. Se está moviendo el mercado en base a expectativas y sensaciones de particulares, no tanto con las flotas, pero no hay legislación o reglamentos en firme todavía. Tecnológicamente no estamos preparados aún para acabar con el diésel, que tiene un montón de ventajas, aunque parece que algunos se lo quieren cargar antes de tiempo", insiste. "Para aquellos que, por ejemplo, siguen haciendo más de 20.000 kilómetros al año yo sigo recomendando un diésel", remata.

Para aquellos que siguen haciendo más de 20.000 kilómetros al año yo sigo recomendando un diésel

Joan Dalmau, especialista de motor de coches.net, explica que los resultados de búsqueda de coches nuevos y de ocasión en la web han empezado también a notar la tendencia. "Antes (las búsquedas) eran abrumadoramente diésel y ahora se está equilibrando un poco, sobre todo en segmentos altos y coches recientes, de pocos kilómetros, menos de dos años de antigüedad y más de 15.000 euros. Pero hay que tener cautela. En general no creo que haya aún un cambio importante en el mercado porque la gente que compra de segunda mano lo hace con una expectativa de mantenerlo poco tiempo y por lo tanto no se preocupa tanto". En su opinión, la tendencia irá "clarísimamente" a más aunque en realidad no hay nada en firme "más allá de iniciativas como la del gobierno balear". Las medidas anunciadas por Madrid y Barcelona, subraya, "no afectan a los diésel modernos, que están emitiendo como un gasolina en el mismo segmento". En opinión de los expertos consultados, el gasóleo ha perdido también competitividad porque se ha encarecido la tecnología utilizada, entre otros motivos para cumplir las normativas medioambientales. "Antes era muy fácil amortizar la diferencia de precio entre un gasolina y un diésel y ahora necesitas hacerle 200.000 kilómetros a un turismo para rentabilizarlo", concreta.

Un aparcamiento en Los Ángeles (Reuters)
Un aparcamiento en Los Ángeles (Reuters)

Dalmau se muestra convencido de que llegará un momento en el que el precio de los diésel de ocasión caerá significativamente. "Es algo que ya ha pasado con determinados segmentos de gasolina. En los coches más caros, la depreciación de gasolina era infinitamente superior a la del diésel. En general, la depreciación del diésel estaba en un 30 por ciento y la del gasolina en un 80 por ciento. Ahora se están empezando a equilibrar ese salto. Vemos que el precio medio de los anuncios (de gasolina) se está incrementando ligeramente. En definitiva: unos subirán y otro bajarán. Y es normal que ocurra porque los diésel de segunda mano estaban muy caros".

La web líder de venta de coches en Europa, AutoScout24, ofrece más datos que evidencian el cambio de tendencia. Al desglosar las búsquedas en función del combustible, los diésel pasaron del 65 al 55 por ciento entre marzo de 2016 y el mismo mes de este año. Mientras tanto, las búsquedas de gasolina han pasado del 33 al 41 por ciento en el mismo periodo. En ciudades como Madrid y Barcelona la tendencia es aún más acusada. Y el precio de los coches ofertados apunta a una depreciación más rápida. En enero de 2017, había 93.097 coches diésel ofertados en la web a un precio medio de 16.046 euros. En marzo de este año, el número de anuncios se había reducido a 91.256 y el precio medio se situaba en los 14.884. "El diésel", concluye Alberto Fernández, director de 'marketing' de la compañía, pasará muy pronto de ser el primero en la foto a compartir protagonismo con el resto de tecnologías. Ha dejado de ser el vencedor absoluto a ser uno más. De eso no cabe duda".

El diésel de segunda mano pasará muy pronto de ser el primero en la foto a compartir protagonismo con el resto de tecnologías"

En opinión de los expertos consultados, las autoridades tendrán que ofrecer algún tipo de incentivo para sacar de circulación los vehículos con más de diez años de antigüedad. "Si los quieren prohibir definitivamente, tendrían que incentivar el achatarramiento para que no perjudique a las rentas bajas que son las que tienen automóviles antiguos", argumenta Morales. Desde Anfac, la asociación española de fabricantes de automóviles, descartan que estemos ante el principio del fin de la tecnología diésel por ahora. "Esta tecnología va a convivir muchos años con otras: gasolina, híbridos, gas y eléctricos", vaticina el director de comunicación, Adolfo Randulfe.

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