Reitera que España está por debajo de la UE

Bruselas suspende a España por los bajos impuestos que aplica al diésel

La Comisión Europea pone el acento sobre el gasóleo, al que se aplica el impuesto especial mínimo desde 2003, pese a que tiene mayor contenido contaminante que la gasolina sin plomo

Foto: Cada día hay grandes atascos en la zona norte de Madrid, en Sanchinarro. (EFE)
Cada día hay grandes atascos en la zona norte de Madrid, en Sanchinarro. (EFE)

La Comisión Europea ha vuelto a criticar a España por la baja recaudación que logra por imposición ambiental. En concreto, Bruselas reitera que la fiscalidad relativa a este concepto sigue estando por debajo de la media de la Unión.

Según el examen semestral para evaluar las prioridades económicas y sociales de los estados miembros, los impuestos por razones de medio ambiente están en el 1,9% del PIB, cuando la media comunitaria alcanza el 2,4%. En términos absolutos, España tendría que elevar la recaudación 5.000 millones de euros para situarse al nivel de sus vecinos europeos.

A este respecto, la autoridad comunitaria sostiene que los impuestos sobre la energía arrojaron "pocos ingresos, lo que refleja el bajo nivel de impuestos especiales sobre la gasolina sin plomo y el diésel". Bruselas pone el acento particularmente en el gasóleo, del que subraya que España aplica el impuesto especial mínimo, a pesar de su mayor contenido contaminante que la gasolina sin plomo. La directiva que establece este gravamen data de 2003, con lo que lleva 15 años sin actualizarse.

España tendría que elevar la recaudación 5.000 millones para situarse al nivel de la media europea

Además, carga contra la imposición sobre los vehículos, por la que, según explica la institución dirigida por Jean-Claude Juncker, España ingresa la mitad que la media de la UE (0,2% frente al 0,5% del PIB).

Esta no es la única crítica relativa al transporte y su impacto sobre el medio ambiente que la Comisión lanza sobre el Estado presidido por Mariano Rajoy. Según Bruselas, España establece unos "objetivos moderados para la movilidad de bajas emisiones".

Espera una "participación comparativamente baja de coches eléctricos, que prevé en el 0,5% en 2020". A esto añade que el país "no ha definido objetivos para puntos de recarga de acceso público".

Críticas en un momento crítico

Las conclusiones de la Comisión Europea respecto a la laxitud medioambiental española llega en un momento crítico. La institución comunitaria tiene que pronunciarse este mes sobre las medidas llevadas a cabo por España para mejorar la calidad de su aire, después de que en enero fuera amenazada junto con otros nueve países con llevarlos por esta causa ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

Las críticas desde Bruselas a la fiscalidad al diésel llegan en una semana en que varios 'lobbies' han hecho referencia al asunto. Ecologistas en Acción ha presentado un informe en el que carga duramente sobre los bajos impuestos al gasóleo. Su autora, Nuria Blázquez, concluye en su estudio que hay que reordenar la fiscalidad para que atienda al principio de que quien contamina paga.

Otro 'think tank' muy alejado del grupo ecologista, como es Faes, también ha presentado un estudio este miércoles que incide sobre la reforma fiscal medioambiental. La fundación presidida por José María Aznar sostiene que es necesario equilibrar el esfuerzo entre los distintos sectores (electricidad, petróleo y gas). Según el responsable del estudio, Miguel Marín, no es lógico que si la transición energética pasa por la electrificación, se grave más esta energía que los carburantes.

Estas recomendaciones llegan a pocos días de que el grupo de expertos nombrado por el Gobierno haga públicas sus conclusiones, que deberán servir de base para una ley de cambio climático que guíe la política energética de España en las próximas décadas. La cuestión fiscal es una prioridad que estableció este grupo al iniciar sus trabajos. Sus conclusiones atenderán al principio de que quien contamina paga, por lo que se espera una reordenación impositiva.

Toda la agitación desde el punto de vista político, regulatorio y de opinión pública ya está teniendo su traslación al día a día de la sociedad. Este mes de febrero, se cerró con la cuota de matriculación de diésel más baja desde 1996.

Por si esto fuera poco, este martes el segundo mayor fabricante de automóviles del mundo, Toyota, anunció que dejará de vender motores diésel en Europa a finales de este año. La transición climática acelera.

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