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Tesla: fabricante de coches consolidado, gigante tecnológico por hacer
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RENTABILIDAD FUERA DE LO COMÚN

Tesla: fabricante de coches consolidado, gigante tecnológico por hacer

La empresa de Elon Musk ha demostrado que puede generar efectivo vendiendo vehículos eléctricos, pero hay muchos más factores involucrados en su valoración

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Con la ayuda de China, Tesla se ha convertido en un fabricante de automóviles con niveles de rentabilidad fuera de lo común. Lo que no está tan claro es si eso la convierte en una empresa tecnológica digna de una valoración cercana al billón de dólares.

Durante los dos últimos años, a medida que aumentaba la producción en su fábrica de Shanghái, el pionero de los vehículos eléctricos ha acumulado suficientes beneficios para compensar todas las pérdidas a las que se había enfrentado previamente. A última hora del miércoles, declaró un margen operativo del 14,7% para el cuarto trimestre, en un sector en el que los márgenes de un solo dígito se consideran normales.

Aunque este margen suponga un récord para Tesla, no fue tan alto como esperaban los analistas. Las ventas elevadas de la empresa durante el cuarto trimestre aumentaron las esperanzas de que se superase con facilidad el 14,6% registrado en el tercer trimestre. Sin embargo, los beneficios de la balanza se vieron mermados por el aumento de los costes de las materias primas y el transporte, así como por los 340 millones de dólares en gastos de nómina relacionados con las adjudicaciones de acciones de Elon Musk. Las acciones no se movieron mucho en las operaciones posteriores al cierre.

Foto: Logo de Tesla. (Reuters/Tingshu Wang)

El gasto en baterías hace que los vehículos eléctricos sean menos rentables para otros fabricantes de automóviles que los coches tradicionales. Una de las explicaciones de la sorprendente rentabilidad de Tesla podría ser su modelo de ventas directas —a diferencia de otros fabricantes de automóviles, no entrega ningún margen a los concesionarios— y la enorme escala de las dos fábricas que tiene ahora en funcionamiento. Tanto su planta de Fremont (California) como la de Shanghái produjeron unos 470.000 vehículos el año pasado, lo que las convierte en unas de las mayores del mundo.

Será importante recordar esta lección cuando Tesla amplíe las fábricas de Austin (Texas) y Berlín este año y el próximo. La propia empresa ha dicho que la intensificación de la producción en sus dos nuevas plantas pesará en los márgenes. Esto puede ser especialmente cierto si se compara con su experiencia en China: Beijing parece haber desplegado la alfombra roja para Tesla. Además, China tiene una cadena de suministro de baterías más barata que Europa o Norteamérica.

El mayor riesgo para la operación de Tesla durante los próximos años son las presiones en la cadena de suministro, no solo de semiconductores sino también de baterías. Puede que siga superando a los fabricantes de automóviles tradicionales en el mercado que ven los consumidores, pero también tiene que competir con ellos por las materias primas. A medida que casi todos los fabricantes de automóviles tradicionales empiecen a aumentar la producción de vehículos eléctricos, esto será cada vez más difícil. Los precios de los metales de las baterías, como el níquel y el litio, ya están haciendo saltar las alarmas.

Foto: Foto: EC.

El otro riesgo es la valoración: Tesla cotiza a casi 12 veces sus ingresos futuros, poco habitual para un valor industrial. Es lógico que incluso la ejecución ejemplar de una estrategia de crecimiento industrial no sea suficiente.

El pasado miércoles, en una llamada para comentar resultados, el director ejecutivo Elon Musk subrayó repetidamente la importancia del software de autoconducción para las perspectivas a largo plazo de Tesla. "Todo palidece en comparación con el valor de los taxis automatizados", afirmó.

Pero toda la ventaja competitiva que Tesla pueda tener en ese ámbito es mucho menos clara que su liderazgo en vehículos eléctricos y la tecnología de las baterías que los impulsan. Los coches sin conductor han demostrado ser más difíciles de fabricar de lo que Musk había previsto y, al confiar principalmente en las cámaras como sensores, está abordando el problema de forma más arriesgada que el resto de la industria.

Aunque Tesla está obteniendo resultados impresionantes para un fabricante de automóviles, el precio de sus acciones depende de que se convierta en algo más. A pesar de todos los logros del año pasado, Elon Musk aún tiene mucho que demostrar.

*Contenido con licencia de 'The Wall Street Journal'.

Con la ayuda de China, Tesla se ha convertido en un fabricante de automóviles con niveles de rentabilidad fuera de lo común. Lo que no está tan claro es si eso la convierte en una empresa tecnológica digna de una valoración cercana al billón de dólares.

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