La batalla de los veteranos de EEUU para sacar de Kabul a sus intérpretes afganos
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Aliados en Afganistán

La batalla de los veteranos de EEUU para sacar de Kabul a sus intérpretes afganos

La retirada de las fuerzas estadounidenses ha suscitado sentimientos de indignación, culpa y frustración entre muchos excombatientes que sienten que Estados Unidos ha traicionado a sus aliados afganos

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Peter James Kiernan, veterano de la Marina de EEUU, lleva ayudando a su intérprete a pedir un visado estadounidense desde 2015. El lunes le instó a que quemase todos los papeles que indicaban que había trabajado para Estados Unidos, papeles que le había ayudado a conciencia a obtener a lo largo de la última década, dado que los talibanes se han hecho con Kabul y le habían llegado noticias de que estaban registrando la ciudad casa por casa.

Su enfado y frustración son evidentes. “Ojalá supiera a quién echar la culpa”, se lamenta. “Pero tengo muchas ganas de que llegue el momento de pedirles cuentas por esta traición. No hay duda de que había alguien con poder que decidió que esto no era una prioridad”.

Kiernan contó que el intérprete había pasado todo el lunes escondido en Kabul con su mujer y sus tres hijos. Mientras tanto, el excombatiente pasa la mayor parte de sus días haciendo llamadas, con la esperanza de obtener un visado para que su compañero pueda subirse a un avión antes de que sea demasiado tarde. Agregó que llama a Afganistán cada 12 horas para ver cómo están.

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Muchos excombatientes cuentan que forjaron amistades duraderas con intérpretes afganos con los que compartieron comidas y dormitorios y que en ocasiones les salvaron la vida. Tras la victoria de los talibanes en Afganistán la semana pasada, decenas de miles de aliados de EEUU han quedado atrapados y se enfrentan a situaciones peligrosas, y los excombatientes están realizando esfuerzos ingentes para sacar a sus colaboradores de allí. La situación ha suscitado resentimiento y sensación de culpa entre muchos excombatientes que han forjado lazos con sus amigos, dejándoles incluso avergonzados por la forma en que Estados Unidos parece haber abandonado a aquellos que le eran leales.

Kiernan cuenta sobre los afganos que ayudaron a los estadounidenses durante los 20 años que pasaron en Afganistán que “algunos de ellos son sin duda excepcionales”. “No es que no supiéramos que esto se avecinaba. Me molesta en particular que hayamos abandonado a nuestros aliados, con los que teníamos una relación de compañerismo”, especifica.

El pasado lunes, el presidente Biden se reafirmó en su decisión de retirar las tropas estadounidenses de Afganistán, aunque la salida “dista mucho de ser perfecta”. El Gobierno también anunció que, en las próximas semanas, trasladará a 22.000 afganos, aunque no ha revelado detalles sobre el mecanismo con que se llevará a cabo, a pesar de que miles de personas estén luchando por sobrevivir.

placeholder Soldado de EEUU, en Afganistán. (EFE)
Soldado de EEUU, en Afganistán. (EFE)

Jake Sullivan, un asesor de seguridad nacional, informó el martes de que los talibanes anunciaron que permitirían el paso seguro de aquellos que se dirigiesen al aeropuerto, aunque los informes que vienen de Kabul indican que han establecido puntos de control.

Al igual que Kiernan, Doug Livermore, veterano de la guerra de Afganistán, no ha dormido mucho últimamente. Pasa hasta 20 horas al día haciendo llamadas, respondiendo a correos electrónicos e intentando ayudar a los solicitantes de visados especiales de inmigración (SIV, por sus siglas en inglés) a llegar a Estados Unidos y construir una nueva vida allí. El veterano del mando de operaciones especiales estadounidense ejerce ahora como miembro de la junta directiva de No One Left Behind (sin dejar a nadie atrás), una organización sin ánimo de lucro que tiene por objetivo “asegurarse de que Estados Unidos cumple las promesas que hizo a los intérpretes de Irak y Afganistán”. Hizo tiempo para hablar de ello a altas horas del lunes, cuando su ordenador dejó de funcionar y se vio obligado a tomarse un descanso.

“Son personas que invirtieron en el sueño americano antes incluso de pasar a ser ciudadanos de EEUU, cuando luchaban en nuestro bando”, explica Livermore. La organización empezó a operar en 2013, cuando un intérprete afgano tuvo que luchar a contracorriente para superar el proceso de obtención del SIV y decidió crearla para ayudar a otros que pasasen por lo mismo. La organización intensificó sus esfuerzos para evacuar a los intérpretes afganos después de que el expresidente Donald Trump anunciara la retirada a principios del año pasado. “Para nosotros, fue una llamada de atención”, afirmó.

Compraron billetes para aerolíneas comerciales y se esforzaron en agilizar el proceso de obtención de visados, pero todo se vino abajo la semana pasada, cuando los talibanes tomaron rápidamente el control del país. El domingo, después de que los talibanes tomaran la capital, No One Left Behind se vio inundada de correos electrónicos y llamadas desesperadas de ayuda.

Foto: Un talibán, en un punto de control de Kandahar, tras la toma de Kabul. (EFE)
Quién es quién en el Afganistán talibán
T. Fariñas Infografía: Rocío Márquez

Muchas de esas llamadas proceden de veteranos estadounidenses que han vuelto a entrar en contacto con sus intérpretes.

Ismail Hussainy pasó cuatro años trabajando como intérprete, asesor y guardia para un contratista de seguridad dependiente del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, en el aeródromo de Bagram. Cuenta que lleva intentando conseguir un visado desde 2014. Su solicitud fue denegada después de la muerte de su antiguo supervisor, que escribió su carta de referencia, y Hussainy no pudo encontrar otro estadounidense que le avalase.

“Nuestras vidas corren peligro”, reveló Hussainy el lunes en una llamada por teléfono desde Kabul, donde reside con su mujer, sus cuatro hijos y sus padres.

Hace poco, retomó el contacto con un colega estadounidense de su época en Bagram, Ryan Jackson, que se comprometió a servirle de referencia y ayudarle con el proceso de visado.

Jackson se ha pasado horas en internet, buscando contactos, pero se ha encontrado casi exclusivamente con correos electrónicos genéricos y números de teléfono que no responden a sus llamadas. “No sé por dónde se supone que podemos seguir, no hay forma de contactar con nadie”, se lamentó el sábado.

“Por favor, presionen a los de Washington para que metan primera, se les acaba el tiempo”

Andrew Darlington, que cumplió dos periodos de servicio como miembro de la Marina de EEUU en Afganistán, también está intentando que su intérprete, Sayed Obaidullah Amin, viaje a Estados Unidos. Se ha pasado los últimos días tratando de convencer por teléfono a 'Obaid' para que vaya al aeropuerto a coger un vuelo, pero ello implicaría dejar atrás a su mujer e hijos.

“Los talibanes te matarán”, le escribió Darlington en un SMS.

“Iré solo”, respondió al fin Obaid, resignándose a dejar atrás a su familia.

Sin embargo, Darlington cuenta que, al final, Obaid no fue capaz de seguir adelante con la decisión que había tomado. El martes se reunió con su familia y esperará con ellos en Kabul.

Como muchos otros que intentan sacar a sus conocidos de Afganistán, Darlington quiere que las historias del caos y la confusión que reinan allí lleguen a oídos de los líderes estadounidenses cuanto antes.

Foto: Un ejemplar en chino del 'Global Times', en Pekín. (Reuters)

“Por favor, presionen a los de Washington para que metan primera, a esta gente se le acaba el tiempo”, rogó.

Kiernan explicó que hay afganos, como su intérprete, que ayudan a Estados Unidos a alcanzar el éxito en sus misiones.

Cuenta, por ejemplo, que una vez los 'marines' estaban llevando a cabo una incursión nocturna y pensaron que habían obtenido información falsa porque no veían al talibán que les habían dicho que iba a estar allí. Sin embargo, su intérprete vio una mujer que sostenía un bebé que lloraba y no hacía ningún esfuerzo por acallarlo, así que se acercó a la mujer y le preguntó por el niño. La voz que respondió, vacilante, era sin duda de un barítono.

“Se dio cuenta de que era un hombre”, cuenta Kiernan. “El talibán soltó al bebé y salió corriendo”.

El intérprete saltó y consiguió coger a tiempo al bebé, y los 'marines' atraparon al hombre.

“Ese tipo le vio la cara y podría reconocerle entre otros sospechosos”, advierte Kiernan, señalando que los talibanes han estado liberando a presos según avanzaban por el país.

"Hace meses que sabemos que tenemos aliados allí, desde intérpretes a periodistas"

Según Kiernan, el intérprete se encontraba en Herat la semana pasada, cuando la ciudad estaba a punto de caer, así que huyó a Kabul con su familia. Cuenta que el intérprete le dijo que había quemado todos los reconocimientos, las cartas de recomendación y los demás papeles que había obtenido de los estadounidenses a lo largo de los años, además de limpiar sus redes sociales. Ahora ha empezado a borrar sus SMS y el historial de llamadas de forma regular, por si los talibanes llaman a su puerta.

“Estoy muy enfadado con este Gobierno”, sentenció Kiernan. “No toda la culpa es de Biden, pero hace meses que sabemos que tenemos aliados allí, desde intérpretes a periodistas. Ellos nos tendieron la mano cuando lo necesitábamos”.

Artículo elaborado con la ayuda de Sara Randazzo.

*Contenido con licencia de ‘The Wall Street Journal’.

Peter James Kiernan, veterano de la Marina de EEUU, lleva ayudando a su intérprete a pedir un visado estadounidense desde 2015. El lunes le instó a que quemase todos los papeles que indicaban que había trabajado para Estados Unidos, papeles que le había ayudado a conciencia a obtener a lo largo de la última década, dado que los talibanes se han hecho con Kabul y le habían llegado noticias de que estaban registrando la ciudad casa por casa.

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