¿El calor del verano no iba a frenar el contagio de covid-19? Esto es lo que ha podido pasar
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¿El calor del verano no iba a frenar el contagio de covid-19? Esto es lo que ha podido pasar

Hace no mucho, los expertos nos decían que las altas temperaturas del verano iban a ser mortales para el virus. Sin embargo, los repuntes se multiplican por todo el país

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Hace solo unos meses, algunos científicos confiaban en que las condiciones del verano ayudarían a contener la transmisión del coronavirus.

Hay estudios que han demostrado que la luz solar simulada puede inactivar el virus en superficies y en el aire, y uno descubrió que se deteriora a mayor velocidad en temperaturas más altas que en temperaturas frías. Algunos de los demás coronavirus que ya circulan desde hace tiempo entre la población tienden a resurgir en los meses más fríos y a decaer en los meses de verano, por ello hay quienes pensaron que el calor y la humedad del verano podrían reducir la propagación del covid-19.

Aun así, el recuento de casos del nuevo coronavirus se está disparando en EEUU, llegando hace poco a otro récord diario de nuevos infectados.

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Hay tres explicaciones posibles, dicen los expertos en salud pública y enfermedades contagiosas. Y tienen que ver con los niveles actuales de inmunidad en la población, el modo de transmisión y el comportamiento de la gente.

La inmunidad al covid-19 en la población es todavía baja, dicen los expertos, lo que ofrece al virus muchas oportunidades de propagación. En un estudio publicado en mayo en la revista 'Science', los investigadores desarrollaron un modelo para observar cómo podían afectar los cambios estacionales del clima a la forma de expansión del covid-19 en ciudades de EEUU y de todo el mundo.

En vez de aplicar el modelo limitándose a los datos disponibles sobre el coronavirus SARS-CoV-2, los investigadores observaron cómo se habían comportado otros virus de larga trayectoria en diferentes condiciones climáticas, incluidos dos coronavirus que provocan resfriados comunes. Tras aplicar su modelo en varios escenarios diferentes, encontraron que los cambios estacionales eran un factor importante en la limitación de la propagación vírica solo cuando una gran parte de la población se había vuelto inmune al virus.

Foto: Foto: EFE.

"La conclusión principal de nuestro artículo es que, en esta fase inicial de la pandemia, la falta de inmunidad colectiva prevalece sobre cualquier efecto climático", declara Rachel Baker, epidemióloga en la Universidad de Princeton y autora principal del estudio.

A pesar de que al menos un estudio haya sugerido que la luz solar puede inactivar el virus en superficies contaminadas, los científicos afirman que no es común infectarse de covid-19 de esa forma. En su lugar, los organismos de salud han identificado las gotas respiratorias como el mayor medio de transmisión —cuando una persona infectada tose, estornuda o habla, expulsa grandes gotas de fluido que pueden transmitir el virus a otra persona—.

Muchos investigadores han declarado que el nuevo coronavirus también puede transmitirse a través de los aerosoles, gotas minúsculas que flotan en el aire durante más tiempo que las gotas grandes y pueden inhalarse directamente. Aunque haya un estudio que pruebe que la luz solar puede inactivar el virus en el aire, la infección por aerosoles que contengan el virus es más propensa a suceder en espacios cerrados poco ventilados, y tales espacios generalmente no reciben mucha luz solar.

Foto: Un hombre con máscara protectora. (EFE)

Lo que nos lleva al factor más importante: el comportamiento humano, según los expertos, supera totalmente la temperatura.

El virus tiende a propagarse mejor en las interacciones cara a cara prolongadas, dicen, sobre todo en eventos concurridos, en áreas poco ventiladas y lugares donde la gente habla en voz alta, grita o incluso canta.

Para limitar la transmisión, los expertos en salud pública manifiestan que la gente debería evitar pasar mucho tiempo en dichos lugares, incluido el interior de bares y restaurantes concurridos. Dicen que todo el mundo debería llevar mascarilla, estar a unos dos metros de distancia y lavarse las manos con frecuencia.

placeholder Miles de personas celebran el ascenso del Cádiz sin guardar distancia de seguridad. (EFE)
Miles de personas celebran el ascenso del Cádiz sin guardar distancia de seguridad. (EFE)

"En la medida en que existen efectos estacionales, estos son eclipsados por los efectos mucho más sólidos y extensos que tiene nuestro control del virus, por ejemplo, lo bien que lo estamos haciendo con las mascarillas", declara Tom Frieden, exdirector de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades y director general de Resolve to Save Lives, una iniciativa sin ánimo de lucro de salud pública.

Los test y la trazabilidad de contactos son también críticos para limitar la propagación del covid-19, según los expertos, sobre todo a medida que los estados reabren. Estos necesitan controlar el número de nuevos infectados e ingresos para decidir qué empresas pueden seguir abiertas y cuáles necesitan dar un paso atrás, afirman.

"Lo que hacemos nosotros determina lo que hace el virus", dice el Dr. Frieden.

Hace solo unos meses, algunos científicos confiaban en que las condiciones del verano ayudarían a contener la transmisión del coronavirus.

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