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La guerra cultural entre Guindos (BCE) y Barroso (Prisa) a cuenta de Sareb
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La guerra cultural entre Guindos (BCE) y Barroso (Prisa) a cuenta de Sareb

El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones, movimientos y desenlaces. 'Ibex Insider' ofrece pistas para entender a sus protagonistas

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Belén Romana, primera presidenta de Sareb, el banco malo montado por Luis de Guindos siendo ministro de Economía (ahora es vicepresidente del BCE) para acceder al dinero de Europa y rescatar al sector financiero español, ha estado en las quinielas para presidir la patronal bancaria AEB. Reunía muchos de los requisitos: sabe del tema (economista y técnica comercial del Estado), ha ocupado puestos de responsabilidad (directora general de Política Económica y directora general del Tesoro) y tiene la confianza de Ana Botín (es consejera de Banco Santander y antes lo fue de Banesto). Además, se buscaba a una mujer y le tocaba proponer candidato al banco de la llama.

Sin embargo, a Romana ni le hacía mucha ilusión (por la obligada exposición pública) ni le salían los números (renunciar a importantes consejos de administración). Además, su vinculación como alto cargo de la Administración en la etapa de Mariano Rajoy tampoco sumaba puntos extraordinarios en clave doméstica. Y menos aún si se tiene en cuenta su breve paso por el marrón de Sareb, cuya presidencia ocupó tan solo durante dos años, achicharrada por su funcionamiento (peleada con su equipo y con el Banco de España) y por el componente político que podía causarle a su carrera profesional, que es ahora objeto de guerra cultural, aunque sea en clave financiera.

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Al final, la presidencia de la AEB ha sido para Alejandra Kindelán, una histórica dentro del banco procedente del Central Hispano, con un perfil más académico. Eso servirá para que situaciones como la desatada en torno a Sareb, por ejemplo, con balas cruzándose desde Moncloa y Fráncfort, no le afecten, ni siquiera cuando pulsos como el de Nadia Calviño y Luis de Guindos se libran en plaza pública y con intermediarios: por un lado, el rodillo editorial de Prisa, engrasado en la sala de máquinas por Miguel Barroso; y por otro, Miguel Temboury (ex sub secretario de Estado de Economía) y Antonio Carrascosa (ex director general del FROB) como escuderos del exministro.

La aprobación del real decreto-ley hace un mes para que el Estado pueda superar el 50% del banco malo (por un precio simbólico) ha sido la percha para el ajuste de cuentas entre el actual Ejecutivo y el anterior. Sobre todo, después de que Prisa dedicara un editorial titulado “Sareb: una herencia ruinosa”, donde señala a Guindos (“se precipitó”, “copió mal”) y a Rajoy como responsables de la solución que ha dejado una “herencia profundamente ruinosa para sociedad española”, lo que viene a ser la famosa socialización de las pérdidas, y donde también se apuntilla a la propia Romana (“dilapidó 3.200 millones en ingenierías financieras”), entonces en la lista para la AEB.

Al quite salieron dos figuras clave en el diseño de Sareb, pero con Guindos encendido desde su despacho alemán al otro lado del teléfono

Antes de esta cornada, el mismo diario publicó el resultado de una encuesta según la cual “el PSOE adelanta al PP como mejor gestor de la economía y el empleo”. De forma “insólita”, los socialistas y sus socios en el Gobierno aventajan al bloque de la derecha “como los más capacitados para liderar la recuperación, la creación de empleo, la digitalización de la economía y para ejecutar los fondos europeos aprobados en plena pandemia”. Un cambio de tendencia inesperado si además se tiene en cuenta que España es el país de la eurozona que peor se recupera de la crisis económica provocada por el covid-19. Pero el relato está por encima de los datos.

Al quite salieron dos figuras clave en el diseño de Sareb, pero con Guindos encendido desde su despacho alemán al otro lado del teléfono. Temboury replicó desde las páginas del diario ‘El Mundo’ contra las críticas severas vertidas sobre aquella solución de urgencia parida en 2012. Mientras el bloque del Gobierno pretende hacer causa política de la gestión del banco malo (comparecencia en el Parlamento), el abogado del Estado cuestiona el cambio de modelo introducido para usar este cajón de sastre en un instrumento para articular políticas sociales. Aquel fue un mal menor, el que pudimos permitirnos, instado por quienes tenían que darnos el dinero.

Lejos de amainar, el fuego contra Sareb ha estado vivo en las páginas de ‘El País’ durante días

Lejos de amainar, el fuego contra Sareb ha estado vivo en las páginas de ‘El País’ durante días. Otro de los repasos estuvo firmado por el columnista estrella Enric González (a quien tengo el honor de haber aguantado a ‘dry martinis’ una noche siendo yo aprendiz de este oficio), que lejos de despacharse con una ‘frivolité’ literaria metió el dedo con rigor, pero alineado con la corriente editorial de la casa (“La hipoteca envenenada del banco malo”). De poco sirvió la diplomacia blanda desplegada por los hombres de negro para que el periodista no apuntara al blanco fácil. Prisa, tan mimada por Guindos en su etapa política, no ha hecho prisioneros en esta causa.

A la vista de los acontecimientos, el siguiente en saltar a la palestra ha sido Carrascosa. Colaborador habitual de ‘El País’ como firma invitada, de hecho ha publicado más de un artículo disertando sobre rescates bancarios y vivienda social, remitió una carta a la directora para afear las “inexactitudes” del editorial publicado en el diario. Otro hombre de Guindos dando la cara por su jefe y por el trabajo realizado por aquel equipo, al que ahora se pone en el centro de la diana, 10 años después y en otro contexto, a cuenta de la coartada narrativa del Gobierno para controlar el banco malo. Y en esa batalla cultural, Calviño ya es vicepresidenta redentora a cuenta de Sareb.

Foto: Imagen: EC Diseño.

Todo esto tiene una parte de celo periodístico, pero coincide en el tiempo con la estrategia del Palacio de la Moncloa de presentarse como gestor necesario y competente para afrontar la situación de crisis, así como el aluvión de fondos europeos para la recuperación. Lo hizo ya el presidente del Gobierno en su última intervención pública para despedir 2021. Fue un discurso con el balance de legislatura como pretexto y con la carta de la reforma laboral bajo el brazo. Para los críticos, fue un ejercicio de autocomplacencia, y para quienes diseñan el relato oficial, un ejercicio para consolidar la imagen de buenos gestores. Y el sapo de Sareb sirve para lo mismo, caiga quien caiga.

Belén Romana, primera presidenta de Sareb, el banco malo montado por Luis de Guindos siendo ministro de Economía (ahora es vicepresidente del BCE) para acceder al dinero de Europa y rescatar al sector financiero español, ha estado en las quinielas para presidir la patronal bancaria AEB. Reunía muchos de los requisitos: sabe del tema (economista y técnica comercial del Estado), ha ocupado puestos de responsabilidad (directora general de Política Económica y directora general del Tesoro) y tiene la confianza de Ana Botín (es consejera de Banco Santander y antes lo fue de Banesto). Además, se buscaba a una mujer y le tocaba proponer candidato al banco de la llama.

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