Advertencias del Banco de España y AIReF sobre el crecimiento de hoy y el de mañana
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Advertencias del Banco de España y AIReF sobre el crecimiento de hoy y el de mañana

Ambas instituciones sostienen que la recuperación ha perdido impulso y añaden dudas sobre la solidez de los pronósticos del Gobierno

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Viene siendo una constante desde los inicios de la crisis acusar al Gobierno de un exceso de optimismo en sus proyecciones económicas. En plena oleada de rebajas de previsiones, desde el Ministerio de Economía que dirige Nadia Calviño se ha mantenido, inasequible al desaliento, unas proyecciones económicas que no han experimentado el menor cambio desde el pasado abril, a pesar de las múltiples variaciones que han parecido experimentar las perspectivas económicas en este periodo, al son de la evolución de la pandemia, de las cadenas de suministro o de los precios energéticos.

Ni siquiera la brusca revisión a la baja que realizó el mes pasado el INE a la cifra de crecimiento del segundo trimestre ha motivado al Gobierno a moderar sus previsiones, que apuntan a un crecimiento del 6,5% en 2021 y del 7% el próximo ejercicio y que asumen el retorno a niveles de producción equivalentes a los previos a la pandemia ya a finales de este año. En una reciente entrevista con 'El Economista', Gonzalo García, secretario de Estado de Economía, justificaba esta resistencia de sus números a que, precisamente, la cifra inicial de crecimiento había superado con creces las expectativas de los analistas, sin por ello dar pie a una revisión al alza de los pronósticos gubernamentales, que estaban mucho más alineados con la que ha resultado ser la cifra definitiva tras la revisión del INE.

El Banco de España apunta a una ''revisión significativa a la baja del crecimiento''

Sin embargo, sí parece que otras muchas instituciones habían basado sus pronósticos en unas tasas de crecimiento como las anunciadas inicialmente. Y una vez comprobado que la evolución real había sido mucho menos próspera se han visto obligados a rehacer sus números. Y entre estas se ubicaría el Banco de España, según lo anunciado este lunes por el gobernador, Pablo Hernández de Cos, en su comparecencia en el Congreso de los Diputados.

En solo un mes, las firmas privadas han rebajado la previsión del PIB español ocho décimas

"Una rebaja de una magnitud tan elevada comporta, de forma mecánica (esto es, si se mantuvieran inalteradas las tasas de crecimiento proyectadas para los siguientes trimestres), una reducción sustancial de la tasa media de crecimiento del PIB para 2021 y, en menor medida, también de la de 2022", explicó Hernández de Cos para anticipar un previsible ajuste a la baja de sus proyecciones el próximo diciembre, cuando actualice el pronóstico del 6,3% que publicó hace apenas un mes.

El giro desde el optimismo que se respiraba entonces a la mayor cautela palpable en el mensaje de Hernández de Cos no se explica únicamente por la revisión del INE sino también por el deterioro de las condiciones económicas derivado de los agudos desajustes que se están produciendo en las cadenas de suministro y que tienen un impacto muy relevante en industrias clave para la economía española, como la automovilística. Una combinación de factores que no solo ha llevado a cuestionarse sus propios números al Banco de España, sino a un creciente número de instituciones y casas de análisis. Incluida la AIReF, que también ha anunciado este lunes un recorte de sus estimaciones de crecimiento del PIB en España a niveles del 5,5% en 2021 y al 6,3% en 2022, nueve y cinco décimas menos que en su anterior pronóstico.

Foto: El secretario de Estado de Economía, Gonzalo García Andrés. (Alejandro Martínez Vélez)

Estos movimientos se sitúan en la misma línea de lo que refleja la última encuesta elaborada por Bloomberg entre 33 economistas, entre los pasados 8 y 14 de octubre, en la que se plasma un recorte de las expectativas de crecimiento de hasta ocho décimas respecto al mes anterior, al situarse en el 5,3%, frente al 6,1% de septiembre. Este ajuste apenas se ve compensado por una mejora de una décima en las proyecciones de 2022, que se situarían en el 5,8%.

Puede entenderse que en un entorno de tanta incertidumbre como la que rodea las condiciones económicas actualmente el Gobierno opte por mantener una mayor estabilidad en las previsiones que deben guiar su actuación y no tratar de adaptarlas a cada cambio más o menos relevante en las condiciones. Pero una y otra vez queda la sensación de que el Gobierno prefiere abrazarse con más o menos sentido a aquellos números que mejor respaldan sus políticas, obviando el riesgo de que estas acaben derivando en una profunda desviación que agrave las vulnerabilidades que ya aquejan a la posición fiscal de España.

Aún son muchas las incertidumbres que amenazan a la baja la marcha de la recuperación

Aunque los pronósticos de Calviño y su equipo se muestran cada vez más como una anomalía en medio de un entorno de mucho mayor prudencia, no tienen por qué resultar imposible. Y es de justicia reconocer que en otras varias ocasiones a lo largo de esta crisis los datos finales han acabado haciendo buenas previsiones del Gobierno que habían sido tachadas previamente de optimistas. Pero en la situación económica en que se encuentra España parece demasiado arriesgado aferrarse al mejor de los escenarios. Sobre todo, porque como bien ha recordado Hernández de Cos, aún son múltiples las incertidumbres que se ciernen sobre la trayectoria de la recuperación económica y, en la mayor parte de los casos, tienen un sesgo bajista, como un posible empeoramiento de la situación de la pandemia, el impacto de la inflación o la evolución del tejido empresarial una vez se retiren las ayudas extraordinarias puestas en marcha durante la crisis.

Foto: La presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Cristina Herrero. (EFE)

Con todo, y siendo muy relevante la evolución actual de la economía nacional, una cuestión aún más fundamental para el futuro del país es la capacidad de aprovechamiento del plan de recuperación sufragado con fondos europeos y que está aún en sus fases preliminares. Son muchas las razones para temer que los ritmos de ejecución del mismo defrauden las estimaciones realizadas por el Ejecutivo. Pero, como el propio Hernández de Cos recordó, esto no tiene por qué ser una mala noticia. "El retraso en la ejecución de los proyectos puede que no constituya necesariamente un inconveniente, siempre que contribuya a que la selección de los mismos priorice aquellos con un efecto multiplicador más elevado".

Precisamente este lunes, el 'Financial Times' abordaba el reto fundamental que tiene España para hacer de este plan de recuperación una palanca para la transformación de su economía y dejaba entrever el riesgo de que la politización del mismo limite su efectividad. En este sentido, cualquier precipitación de las inversiones encaminada a cerrar a corto plazo una hipotética brecha entre las proyecciones del Gobierno y la realidad, con el objetivo de dar un impulso a las perspectivas electorales del PSOE en las próximas elecciones, podría acabar convirtiendo esta potente herramienta en otra oportunidad perdida. Asumir cuál es la realidad del presente sería la mejor manera de limitar los riesgos de hipotecar el futuro.

Viene siendo una constante desde los inicios de la crisis acusar al Gobierno de un exceso de optimismo en sus proyecciones económicas. En plena oleada de rebajas de previsiones, desde el Ministerio de Economía que dirige Nadia Calviño se ha mantenido, inasequible al desaliento, unas proyecciones económicas que no han experimentado el menor cambio desde el pasado abril, a pesar de las múltiples variaciones que han parecido experimentar las perspectivas económicas en este periodo, al son de la evolución de la pandemia, de las cadenas de suministro o de los precios energéticos.

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