TRAS SUS MÁXIMOS

¿Y si Buffett se equivoca? Los fondos creen que el oro está sobrevalorado

El mítico inversor ha entrado en la cotizada Barrick Gold, gran apuesta de azValor. Los fondos, sin embargo, se inclinan por ver al metal fuera de precio tras sus máximos

Foto: Lingotes de oro. (Reuters)
Lingotes de oro. (Reuters)
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El oro se ha convertido en el mismo activo refugio que en la Gran Crisis Financiera alcanzó máximos históricos, que ha batido con el coronavirus. Tras una caída inicial en marzo con una ola indiscriminada de ventas sin inversión en la que refugiarse, el metal precioso ha vivido una firme tendencia alcista y, por primera vez, ha atraído al inversor más famoso del último siglo, Warren Buffett. Sin embargo, el grueso de los grandes fondos globales ven al oro tan sobrevalorado como en 2011, antes de iniciar un fuerte retroceso en su valor.

El metal precioso cayó un 12% entre el 9 de marzo y el 19 de marzo, en los fatídicos 10 días en los que se hizo dolorosamente evidente la gravedad de la pandemia del covid-19. Ese 19 de marzo el Banco Central Europeo (BCE) anunció un programa especial de compras (PEPP, por sus siglas en inglés) de 750.000 millones, lo que calmó a los mercados, que habían puesto el foco en la liquidez. De hecho, esta se secó, hasta el punto de que hubo problemas en renta fija, en pequeñas empresas cotizadas y en fondos europeos de deuda, especialmente de alto rendimiento (‘high yield’).

Una vez que se disiparon los problemas de liquidez, aunque continuó la tendencia bajista en los activos de riesgo, los considerados como refugio (‘bund’ alemán o el propio oro) se recuperaron. La ‘commodity’ subió un 40% desde el 19 de marzo hasta el récord de 2.063 euros al cierre del 6 de agosto. Y en este ‘rally’, Berkshire Hathaway adquirió 20,9 millones de acciones de Barrick Gold por un precio total de 563,6 millones. Warren Buffett se acerca así al oro con la compañía favorita de la gestora española azValor, que entró en 2016 y apostó firmemente por la compañía tras la sustitución de su CEO, al llegar Mark Bristow en 2018.

La renovada fiebre del oro ha llegado incluso a provocar escasez física del metal, para desesperación de los más ricos que, en muchos casos, querían invertir parte de su patrimonio para protegerse, según un artículo de ‘Bloomberg’. Quizás esta vez sea diferente y el ‘rally’ alcista no venga seguido de una larga corrección, como ocurrió entre 2011 y 2015, cuando se desplomó un 45%, periodo en el que el S&P 500 subió casi un 90%. Aunque quien tuviera hace cinco años inversión en futuros o en un ETF de oro habría duplicado su inversión.

Por lo pronto, los gestores de los fondos más grandes del mundo esperan que la historia se repita. Así al menos lo refleja la encuesta mensual de Bank of America Merrill Lynch, entre 200 ‘managers’ que administran casi 500.000 millones de euros. Hay un claro sesgo en las respuestas hacia que el oro está sobrevalorado, con un saldo neto hacia esta dirección del 31%, desde el 0% del mes anterior. Es el porcentaje más alto desde 2011, cerca del pico registrado un poco antes en el inicio de la crisis de deuda y cerca del fin del ‘rally’ del metal precioso en aquel momento.

Los gestores ven al oro sobrevalorado. Fuente: Bank of America Merrill Lynch
Los gestores ven al oro sobrevalorado. Fuente: Bank of America Merrill Lynch

En general, los fondos ven a los principales activos por encima de su precio, hasta el punto de que la combinación de renta variable, renta fija y oro están más sobrevalorados que nunca desde 2008, según las respuestas de la encuesta. En el sondeo los gestores también apuntan a que el oro es, actualmente, el activo más comerciado junto a la posición alcista en las grandes tecnológicas estadounidenses.

¿Seguirá el ‘rally’ del oro? En gran parte dependerá de las perspectivas macroeconómicas, la confianza del mercado y su reflejo en la liquidez y la evolución del dólar frente a las principales divisas, ya que el metal precioso se pondera con el billete verde. Por lo pronto, el índice que popularizó Buffett al comparar la capitalización del conjunto de empresas cotizadas estadounidenses con el PIB invita a la preocupación, porque Wall Street va por un lado y la economía real por otro.

El valor del mercado de renta variable norteamericano no estaba tan alejado del PIB desde el pico anterior al pinchazo de la burbuja tecnológica entre 2000 y 2001. Buffett habló de este índice en pleno estallido de dicha burbuja ‘puntocom’, en una entrevista con ‘Fortune’ en 2001, explicando que “el ratio tiene ciertas limitaciones al decirte lo que necesitas saber”, pero que “aun así es la mejor medida única para saber dónde se sitúan las valoraciones en cualquier momento”. “Como puedes ver, hace dos años el ‘ratio’ subió hasta niveles sin precedentes”, matizó el Oráculo de Omaha. “Esto debería de haber sido una señal de alerta muy fuerte”.

Posteriormente, Bloomberg creó un índice que divide el ‘Bloomberg United States Exchange Market Capitalization’ (unos 36 billones de dólares de capitalización bursátil) por el PIB de EEUU (19,4 billones de dólares). Bajo esta fórmula, las bolsas estadounidenses no solo se han recuperado completamente del socavón del covid-19, sino que cotizan en máximos históricos respecto al estado recesivo de la economía. El indicador se sitúa así en máximos históricos pese a los rebrotes de la pandemia y la incertidumbre a la que se enfrenta la economía y sus empresas. No obstante, dado que el índice no alcanza registros antes de 2003, no revela si los múltiplos superan aquellos de la burbuja tecnológica de principios de siglo. Pero las aproximaciones con cálculos de analistas apuntan a que aún está por debajo.

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