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Guía del inversor: cómo actuar en tiempos de coronavirus
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Guía del inversor: cómo actuar en tiempos de coronavirus

Nos enfrentamos a un parón drástico –pero temporal– de la actividad que debería recuperarse a partir del segundo trimestre del año. Hasta ese momento, esta es la forma de actuar

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La extensión global del coronavirus más allá de las fronteras chinas ha provocado una reacción violenta en los mercados financieros, con una volatilidad en niveles solo vistos tras el colapso de Lehman Brothers.

¿Cómo deben actuar ahora los ahorradores? Desde Banca March recomiendan abordar esta situación con serenidad: crisis previas han probado que durante estos períodos de shock surgen las mejores oportunidades a largo plazo. Ello no elimina el hecho de que, a corto plazo, el mercado seguirá viviendo nuevos episodios de volatilidad hasta que se estabilicen los nuevos contagios. Una vez acabe la crisis, la tecnología seguirá creciendo por encima de la media, al igual que los sectores emergentes relacionados con la demografía, la salud, las infraestructuras o la sostenibilidad.

Para resolver las preguntas de los ahorradores, la entidad ha puesto en marcha un servicio gratuito de consultas de macroeconomía y mercados que responderán sus expertos. Las cuestiones se pueden enviar directamente a través de su página web. Estas son algunas de ellas.

¿En qué punto de la crisis estamos?

Estamos en el momento de máxima incertidumbre, asistiendo al incremento exponencial de las estadísticas de contagios y sin conocer aún si las medidas económicas serán adecuadas o suficientes. La volatilidad se encuentra a niveles solo vistos tras el colapso de Lehman Brothers.

Frente al dilema ‘salud o economía’, Occidente ha optado lógicamente por lo primero, sometiéndose a una cuarentena autoimpuesta como fórmula para limitar la expansión del virus. Puede que sea la contracción más fuerte de la historia, pero también puede ser la más corta si atajamos rápidamente la expansión del virus. Es crítico limitar el tiempo de confinamiento: cuanto menos lleve frenar el avance del virus menor será el efecto sobre la actividad y antes se iniciará la recuperación.

¿Cómo deben actuar los inversores?

Con serenidad. Hemos afrontado y superado otras crisis, pero también tenemos que ser conscientes de su complejidad y de la paciencia y sangre fría que ello requiere. A la incertidumbre se reacciona con la planificación y la prudencia de los profesionales, con acción y determinación.

Nuestra tesis de inversión se basa en dos supuestos: que las restricciones temporales a la movilidad frenarán los contagios y que las medidas económicas devolverán la confianza a los mercados en forma de retraso, pero no giro, en la recuperación económica.

¿Cuándo serán efectivas las medidas?

Si atendemos al patrón en la evolución seguido en países como China o Corea, la adopción de medidas drásticas, como las que ahora toma Occidente, darán sus frutos en las próximas tres o cuatro semanas. Las medidas adoptadas por los bancos centrales (combinación de bajadas de tipos y compras de activos) tratan de garantizar la liquidez del sistema y evitar que se produzca un colapso en los mercados de crédito. A medio plazo, el entorno de tipos bajos servirá igualmente para impulsar la recuperación económica a través de la inversión y el consumo.

Las medidas anunciadas por los gobiernos, además de reforzar los sistemas públicos de salud, tratan de limitar los efectos del parón económico sobre el empleo y las familias. Es prioritario proteger a ambos, en particular a los más vulnerables y a las empresas pequeñas y medianas, responsables de un 70% del empleo de Occidente.

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¿Cómo se gestiona carteras a corto plazo?

Nos enfrentamos a un parón drástico –pero temporal– de la actividad que debiera recuperarse a partir del segundo trimestre del año. Es previsible que el mercado siga viviendo episodios de volatilidad hasta que se estabilicen los nuevos contagios, pero una vez confirmado este punto puede asentarse un suelo. Hasta entonces, aprovecharemos con prudencia las oportunidades que se están dando. Hemos aprovechado las últimas correcciones para comenzar a incrementar de manera prudente el riesgo.

Este primer movimiento tiene un carácter oportunista y lo hemos implementado a través de apuestas de calidad, en mercados en los que ya queríamos estar y ahora podemos comprar al precio adecuado. Aunque la corrección ya ha sido enorme, creemos que hasta que no se estabilice la situación es preferible dejar munición por consumir. Es necesario identificar valores y mercados de calidad, con crecimientos sostenibles, y que la crisis ha puesto en precio, pero, sobre todo, en los que queremos estar invertidos a largo plazo. Calidad y vuelta progresiva al mercado parecen los mejores consejos.

¿Qué cambiará cuando la crisis se supere?

El crecimiento potencial a largo plazo será inferior al del último medio siglo. Antes de esta crisis el crecimiento era modesto, los tipos de interés anormalmente bajos y el endeudamiento de los Estados muy elevado. La receta para salir de este bache es la misma que la usada en el anterior: deprimir aún más los tipos y ampliar más el endeudamiento. El crecimiento, más allá del efecto rebote en la segunda mitad de año, tiene pocos motores adicionales sobre los que elevarse en los próximos años.

Los tipos de interés bajos inhabilitan buena parte de la inversión en renta fija, al menos tal y como la conocíamos, en particular la centroeuropea de mayor calidad, como fuente de retorno estable que compense el efecto de la inflación. La deuda periférica, como la española, ofrece una oportunidad táctica que aprovecharemos paulatinamente, pero es necesario buscar más opciones a largo plazo.

En ese sentido, la gestión alternativa ha de ocupar un espacio mayor en las carteras. Para ello es necesario encontrar fórmulas más líquidas, menos apalancadas, y con menor riesgo de concentración. Es igualmente importante reservarse el control del riesgo y la posibilidad de influir en la visión de largo plazo que se aplique. En esa línea, firmamos el año pasado acuerdos estratégicos con especialistas internacionales con los que construimos conjuntamente nuestras carteras en esta clase de activo.

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¿Cómo se adaptarán los sectores?

La renta variable seguirá siendo el activo líquido fundamental en cuanto a su contribución a rentabilidad, pero será necesario darle ciertos sesgos en busca de tendencias estructurales de crecimiento, tanto sectoriales como regionales.

La tecnología y los sectores emergentes relacionados con la transformación del mundo no interrumpen su incremento de protagonismo, sino que más bien lo aceleran. La crisis nos ha hecho más dependientes aún de la tecnología, con el trabajo en remoto, el comercio online o la información permanente a través de medios digitales. La salud, la nutrición, la vida sana o la prevención de enfermedades son otros de los ganadores obvios de esta crisis, como también lo son las compañías enfocadas al cambio de hábitos de los consumidores o al cuidado de los mayores.

¿Qué hacer con posiciones elevadas?

El proceso de recuperación de la economía y de la confianza será lento. No esperamos que se produzca en V, tal y como se precipitó la caída, más bien será una U abierta que dure meses, durante los cuales podremos buscar momentos de entrada. Creemos que el castigo que ya han sufrido ciertos valores y mercados de calidad, en los que queremos estar invertidos a largo plazo, ya reflejan un escenario muy negativo y que se puede iniciar en las carteras, por tanto, una vuelta progresiva al riesgo.

La mejor manera de hacerlo es a través de fórmulas delegadas, ya sea la gestión discrecional de carteras o los fondos y SICAV mixtos. Será un profesional el que, de acuerdo a su perfil, busque el momento y los instrumentos adecuados para hacerlo.

La extensión global del coronavirus más allá de las fronteras chinas ha provocado una reacción violenta en los mercados financieros, con una volatilidad en niveles solo vistos tras el colapso de Lehman Brothers.

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