PARÁMETROS DISTINTOS QUE SE SOLAPAN ENTRE SÍ

Solo un tercio del Ibex pasa el nuevo criterio inversor de la mayor gestora del mundo

Blackrock ha endurecido sus requisitos de transparencia medioambiental y eso ha dejado en fuera de juego a dos de cada tres empresas del Ibex, que se rigen por otros estándares

Foto: Larry Fink, CEO de BlackRock. (Reuters)
Larry Fink, CEO de BlackRock. (Reuters)

Solo un tercio de las 35 empresas que componen el Ibex publica su información no financiera explícitamente bajo las nuevas exigencias de transparencia sobre sostenibilidad de BlackRock. Pero eso no quiere decir que las cotizadas españolas no estén cumpliendo con las necesidades informativas de sus inversores: todo lo contrario, todas las empresas del Ibex 35 cumplen con los requerimientos de la Ley de Información no Financiera de 2018. En realidad, el choque entre los requisitos de BlackRock y los informes del selectivo revela más bien el todavía persistente desbarajuste de índices y referencias que existe en el mercado a la hora de establecer qué es y qué no es sostenible.

El pasado 14 de enero, Larry Fink, fundador y consejero delegado de BlackRock, anunció en su carta anual a los consejeros delegados que se iba a poner firme con los requisitos de transparencia medioambiental. “Mientras son los gobiernos los que deben liderar esta transición, las empresas y los inversores tienen un papel relevante que jugar”, explicaba el directivo en su misiva. La gestora estadounidense tiene participaciones en todas las compañías del selectivo español, según los registros de Bloomberg, aunque la firma no solo maneja productos de gestión activa (de hecho, tienen un ETF de España).

“BlackRock lleva años involucrándose con las empresas en cuanto a su progreso en la transposición de las directivas de la Task Force on Climate-related Disclosures (TCFD) y de la Sustainability Accounting Standards Board (SASB)”, aseguró Fink, anunciando que este año la gestora iba a pedir a las empresas en las que tiene fondos que publicasen información financiera siguiendo uno de estos dos parámetros. BlackRock añade que, en caso de que se diese “la ausencia de una divulgación rigurosa, los inversores, incluyendo BlackRock, concluirían cada vez más que las empresas no están gestionando de forma adecuada el riesgo”, amenazando con votar en contra de la dirección de aquellas que no cumpliesen.

En este contexto, solo 11 empresas de las 35 que componen el selectivo español cumplen explícitamente con los requisitos de la carta de Fink: IAG, ArcelorMittal, Iberdrola, BBVA, Telefónica, Naturgy, Repsol, Ferrovial, Siemens Gamesa, Enagás y Acciona son las únicas que listan los riesgos y oportunidades en un contexto de cambio climático bajo las directrices de la TCFD, así como el desarrollo de su estrategia frente a la situación.

Luego están casos como el de Indra, donde fuentes de la compañía explican que la empresa también siguió la TCFD para elaborar la tabla de Análisis de Riesgos en Cambio Climático, aunque reconocen que no quedó especificado en el informe anual. Otras compañías, como Endesa, CaixaBank, Grifols, Mapfre, Red Eléctrica, Sabadell, Bankinter, Bankia y Santander trabajan por trasponer estas bases en un futuro cercano, gran parte de ellas ya para el informe de 2019, según indican fuentes de cada empresa o especifican ellas mismas en sus informes. No todas las compañías del Ibex 35 respondieron a las peticiones de información de este diario.

(Reuters)
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En cuanto a las directrices de la SASB, ninguna empresa publica en España información no financiera en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) siguiendo explícitamente estos parámetros en sus informes anuales, aunque fuentes oficiales de varias de las compañías explican que, al seguir la Global Reporting Initiative (GRI), se solapan con muchos de los parámetros de la SASB. Por ejemplo, desde CaixaBank o Grifols, detallan que la identificación de impactos materiales se recoge desde la SASB en la fase previa al informe de la GRI, o, desde Santander, especifican que la SASB es quien provee su informe de ‘stakeholder engagement’ en el proceso de identificación de aspectos relevantes para la elaboración del reporte de información no financiera.

Dejando de lado estos dos procesos, todas las empresas del Ibex 35 publican en materia de sostenibilidad bajo los parámetros de la GRI. Esto viene establecido por la 'Directiva de divulgación de información no financiera y diversidad' (2014/95/EU), que determina que toda sociedad de más de 500 trabajadores, o considerada como ‘grande’ por la directiva 2013/34 y que supere una cantidad determinada de cifra de negocios, deberá publicar una serie de datos sobre su preparación respecto a los desafíos ambientales y sociales, con la ley mencionando como ejemplo la misma GRI. De hecho, la GRI es el estándar más utilizado a nivel global: un estudio de Shearman & Sterling apunta a que el 59% de las empresas encuestadas utilizaba la GRI, respecto al 14% que se referenciaba en el SASB y el 10% que bebía de la TCFD.

La GRI es la institución más antigua de las tres (se fundó en 1997) y, a diferencia de la TCFD o la SASB, está basada en Europa. Mientras las bases de la GRI se enfocan más bien en el efecto externo de las acciones de la empresa en materia ambiental, social y corporativa, la TCFD y la SASB se fijan en cómo estos riesgos y oportunidades afectan materialmente y financieramente a la compañía de fuera adentro. De todas formas, las propias hojas de ruta se referencian y apoyan entre sí a la hora de guiar las empresas para detallar su información no financiera, ya que la SASB, por ejemplo, se enfoca en proveer directrices para sectores específicos a los que la TCFD no llega.

Con todo, las propias instituciones reconocen que se solapan entre sí y se encuentran actualmente negociando soluciones. No obstante, de momento, la TCFD, SASB y GRI no dejan de ser directrices distintas, basadas en continentes diferentes. BlackRock no ha respondido a las preguntas de este medio sobre por qué se eligieron estas directrices y no otros parámetros para pedir a las empresas que cumplan con la transparencia medioambiental. Sin embargo, Fink sí que respondió a ‘Financial Times’ explicando que había escogido estas directrices por “su flexibilidad”, sin especificar en ningún momento, no obstante, cómo se gestionará que las empresas utilicen las bases de la GRI en vez de la TCFD o SASB.

Lo que sí que menciona Fink en su carta es que BlackRock es uno de los miembros fundadores de la TCFD. A su vez, la gestora también se encuentra en el consejo asesor de la SASB, junto con varias firmas de renombre como Bank of America Merrill Lynch o Axa.

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