EL OBJETIVO ES RECORTAR LAS EMISIONES

Bruselas desvela su 'green deal' y apretará las tuercas a las capitales

Con mucho bombo, platillo y prisa, Ursula von der Leyen desvela este miércoles ante el Parlamento Europeo en Bruselas la que será su principal iniciativa legislativa

Foto: Banderas de la Unión Europea en la sede de la Comisión en Bruselas. (Reuters)
Banderas de la Unión Europea en la sede de la Comisión en Bruselas. (Reuters)

Nada sale gratis, y menos cuando en cuestión de unos años tienes que transformar radicalmente tu economía para lograr que Europa sea el primer continente climáticamente neutral para el año 2050. Por eso, la Comisión Europea anuncia este miércoles su 'green deal' o pacto verde para Europa: un paquete legislativo, que incluye muchas medidas distintas, con el que pretende facilitar y acercar ese objetivo.

Con mucho bombo, platillo y prisa, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, desvela este miércoles ante el Parlamento Europeo en Bruselas la que será su principal iniciativa legislativa del próximo lustro, solo 11 días después de acceder al cargo.

Algunas voces, que no se alzan demasiado, cuestionan hasta qué punto se ha podido desarrollar de forma correcta una buena iniciativa de tanto peso como es el pacto verde en tan poco tiempo. La presidenta prometió en julio que lo presentaría en sus 100 primeros días de mandato. Ha ocurrido en el undécimo, aunque lo de mañana será solo una muestra de lo que está por venir, una primera imagen del paquete.

Tiene varias razones para hacerlo: tiene la mochila llena de promesas al Parlamento Europeo hechas en julio para obtener su aprobado, y este jueves y viernes se reúne el Consejo Europeo, que tratará de alcanzar un acuerdo sobre el objetivo de la neutralidad climática en 2050, un asunto en el que no hay una postura unánime. Von der Leyen quiere llegar a esa reunión con algo que enseñar.

Lo que sabemos

Eso sí, habrá pocos números: el pacto verde es un paquete de muchas medidas diferentes, que juntas forman una estrategia a largo plazo, y por lo tanto los detalles se irán conociendo durante los próximos meses, especialmente en enero, marzo y junio de 2020, que incluirán nuevas inversiones y cambios en regulaciones y métodos de trabajo.

Lo que sabemos hasta ahora es relativamente poco: el objetivo es recortar en 2050 un 85% las emisiones respecto a los niveles de 1990, con una meta intermedia, en 2030, que es objeto de debate. Muchos expertos apuntan a que al ritmo actual será imposible alcanzar el 40% dentro de una década, y ciertas voces en Bruselas han pedido centrar los esfuerzos en lograr esa meta. Sin embargo, la discusión dentro del Parlamento Europeo ha girado sobre otro eje: subir todavía más el objetivo para 2030, llevándolo hasta un recorte del 50% o del 55%, con los más exigentes pidiendo llegar al 65%.

El movimiento de Von der Leyen este jueves será decantarse por estas voces de la Eurocámara y pedir que se suba el umbral marcado para 2030, pero sin quemar las naves, intentando situarse como puente entre el Consejo, más conservador en este aspecto, y el Parlamento Europeo.

Para ello, la Comisión Europea baraja varias herramientas, con el apoyo total del Banco Europeo de Inversiones (BEI), que Von der Leyen prometió convertir en un banco climático, y que se ha comprometido a desembolsar un billón de euros en inversiones verdes entre 2021 y 2030.

Mientras tanto, hasta el momento, la presidenta del Ejecutivo comunitario ha puesto encima de la mesa el Fondo para una Transición Justa (FTJ), destinado a aplacar las preocupaciones de los países cuyas economías son más dependientes de las energías fósiles y que pueden sufrir más en la transición ecológica, como Polonia, Hungría o Rumanía.

Ese fondo, según ha dejado caer la presidenta de la Comisión Europea en varias ocasiones, tendría el objetivo de alcanzar los 100.000 millones de euros durante el próximo Marco Financiero Plurianual (MFP), que correrá entre 2021 y 2027. La cifra, que es la que se encuentra ahora mismo en los borradores del Consejo Europeo que se celebrará este jueves y viernes, y que ya mencionó la propia Von der Leyen en su última rueda de prensa, tiene, como todo, letra pequeña. Dinero fresco, completamente nuevo, habrá mucho menos. El objetivo será muy ambicioso y difícil de conseguir.

El paquete es más amplio: incluirá medidas legislativas, una estrategia industrial que la presidenta planea desvelar en marzo, convertir los objetivos de neutralidad climática para 2050 en una “ley climática europea”, una discusión sobre la aplicación de un mecanismo de ajuste de carbono en la frontera europea para gravar a aquellos productos que no cumplen con los estándares verdes.

Bruselas desvela su 'green deal' y apretará las tuercas a las capitales

El debate es largo y continuará. En los pasillos de la Comisión Europea y del Parlamento Europeo hay otro debate abierto: esto no va a ser sencillo y va a ser muy doloroso. Habrá que monitorizar a los Estados miembros, saber si cumplen o no los objetivos, se van a perder muchos empleos que no serán sustituidos por esos nuevos, que se crearán para gente con otra formación y lejos de las regiones en las que se perderán. Los Estados miembros van a tener que apretarse el cinturón y a la Comisión le va a tocar, como siempre, ser la policía mala.

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