LAS PROPUESTAS VERDES DE LA COMISIÓN

Bruselas quiere poner al "hombre en la Luna" con un 'green deal' todavía sin cohete

La Comisión Europea presenta un plan poco concreto y lleno de promesas con el que espera facilitar un acuerdo entre los Estados miembros para fijar nuevos objetivos climáticos

Foto: Ursula von der Leyen, este miércoles, en Bruselas. (Reuters)
Ursula von der Leyen, este miércoles, en Bruselas. (Reuters)

Una de las críticas que más ha recibido la nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, es que sus discursos tienden a estar vacíos, llenos de eslóganes. Que tiene una agenda marcada por las prisas y por cierta improvisación. Este miércoles, el Ejecutivo comunitario, solo 11 días después del cambio de Administración, ha presentado el principal paquete legislativo del próximo lustro, lleno de interrogantes y de agujeros.

El pacto verde europeo o 'green deal' tiene como objetivo final lograr la transición ecológica de la economía europea, conseguir la neutralidad climática en 2050, y hacerlo, en la medida de lo posible, sin demasiadas heridas. Es un gran paquete de iniciativas legislativas, nuevos mecanismos e inversiones, pero para los que habrá que esperar para conocer detalles: lo de este miércoles ha sido básicamente la presentación de un calendario, una lista de deseos que se quieren cumplir, pero que todavía están en el aire. La propia Von der Leyen lo ha admitido en una comparecencia de prensa sin preguntas: es una hoja de ruta.

La presidenta de la Comisión Europea, intentando dar solemnidad al momento, ha asegurado después de que el colegio de comisarios adoptara el pacto verde que “este es el momento del hombre en la Luna para Europa”, un cambio de ciclo, un gran nuevo capítulo. Pero el problema es que, hasta el momento, el hombre europeo no tiene cohete para llegar a la Luna. Habrá que esperar para ver si en realidad hay opciones de llegar.

Objetivo 2050

El objetivo real de esta presentación es presionar a los Estados miembros que todavía no quieren firmar el objetivo de la neutralidad para 2050, por tener economías todavía muy dependientes de las energías fósiles, como por ejemplo Polonia. Es un asunto que abordarán este jueves los jefes de Estado y de Gobierno en el marco del Consejo Europeo, y por eso la presentación del pacto verde llega en este momento, para aumentar la presión. “Puede o no haber acuerdo”, señala una fuente europea, que plantea el asunto como todavía demasiado abierto.

“Lo que esperamos es que los Veintiocho apoyen el compromiso de que la UE será climáticamente neutral en 2050, la cuestión es cómo lograrlo, y eso nos va a tener ocupados los próximos años”, ha asegurado este miércoles una alta fuente europea solo unas horas antes del inicio de la cumbre.

Uno de los elementos centrales de lo anunciado este miércoles por Von der Leyen es un mecanismo de transición justa que tiene como objetivo ayudar a las regiones que más van a sufrir por el cambio de modelo. Se ha discutido mucho sobre las cifras durante las últimas semanas, precisamente porque es clave para convencer a Polonia, República Checa, Hungría y otros Estados miembros todavía reticentes.

La Comisión Europea aspira a que este mecanismo cuente con 100.000 millones de euros durante el periodo del próximo marco financiero plurianual (MFP), que va de 2021 a 2027. Pero lo cierto es que nadie ha conseguido explicar todavía cómo se va a llegar a esa cifra mágica: fuentes comunitarias hablan de una cantidad muchísimo más pequeña de dinero 'nuevo', entre 7.000 y 8.000 millones, que, a través de cofinanciación de los Estados miembros, los fondos de cohesión, multiplicadores y otras operaciones, alcanzaría los 100.000 millones.

El cómo se llegará hasta esa cifra es, en realidad, un interrogante para todo el mundo, incluso para la propia Comisión Europea

El cómo se llegará hasta esa cifra es, en realidad, un interrogante para todo el mundo, incluso para la propia Comisión Europea, con fuentes comunitarias siendo incapaces de contestar al método que se seguirá para alcanzar los 100.000 millones. Además, se reservan los detalles para enero de 2020, cuando presentarán el bloque.

Eso sí, el Ejecutivo comunitario admite que la ‘brecha verde’ actual es enorme: según las propias estimaciones de Bruselas, para lograr solo el actual objetivo de 2030 (de solo el 40%), hará falta una inversión anual de 260.000 millones de euros adicionales. Si la Comisión Europea hace propio el objetivo de alcanzar el 50% y acercarse al 55% de recorte de emisiones en 2030, como pretende, entonces la brecha va a crecer, y mucho.

Además, en el Consejo empiezan a poner algunos ‘peros’. Una alta fuente europea explica que este jueves los líderes tendrán una “discusión política”, pero que después llegará la hora de llegar a compromisos concretos, a hablar de números exactos. Eso va a ser mucho más difícil. Y una muestra de ello es que la fuente vincula directamente esa fase de la negociación con las conversaciones sobre el MFP, completamente bloqueadas, muy lejos de llegar a nada parecido a un puerto.

Un calendario de compromisos

El calendario anunciado este miércoles incluye la presentación de una nueva política industrial, con un fuerte peso de la economía circular, en marzo de 2020, una ley climática que convierta en norma el cumplimiento de la neutralidad de carbono para 2050, una revisión integral de un buen puñado de directivas, como la de las energías renovables y eficiencia energética, estrategias para bosques, sector agrícola e industrias. También propone una “oleada de renovación” de viviendas para que cumplan con los estándares de eficiencia energética.

En enero, marzo y junio de 2020, la Comisión Europea tendrá una actividad frenética poniendo estas medidas sobre la mesa, iniciando debates que serán especialmente complicados, como el de la tasa de ajuste de carbono en frontera, una especie de arancel a los productos de terceros países que no cumplen los estándares climáticos europeos. Nada más volver de navidades, llegará el momento de empezar a conocer detalles del mecanismo de transición justa y del Plan de Inversión Sostenible.

El vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea, Frans Timmermans, y la asesora medioambiental Terhi Lehtonen, en la cumbre del clima. (EFE)
El vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea, Frans Timmermans, y la asesora medioambiental Terhi Lehtonen, en la cumbre del clima. (EFE)

Se habla también de la “posible extensión” del Sistema de Comercio de Emisiones (ETS, por sus siglas en inglés) a otros sectores, especialmente el marítimo. Sin embargo, el tono ha sido reducido, ya que se daba por hecho que ocurriría esa extensión.

El tira y afloja ya está en marcha, con debates ya muy avanzados, como el de la taxonomía para unos estándares en las finanzas verdes, o con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) consolidando sus compromisos climáticos para invertir un billón de euros en proyectos sostenibles durante la próxima década, logrando ser así el banco climático que prometió la presidenta del Ejecutivo comunitario. Otros asuntos están todavía en un estado de gestación. Muchos otros quizá ni lleguen a ver la luz del día.

Además, a partir de 2020, según fuentes comunitarias, Bruselas comenzará un proceso de vigilancia y de monitoreo del cumplimiento de objetivos de los presupuestos nacionales, para comprobar si están en línea con los compromisos climáticos. Será el momento en que el Ejecutivo comunitario tenga que volver a ser el 'policía malo' de la historia.

Ahí llegarán los palos, las sorpresas. Países que creían que no iban a ser los que peor lo pasen empezarán a sudar. Bruselas apretará las tuercas, hará sentirse incómodas a algunas capitales. Llegará el momento de enfrentar la retórica del 'green deal' con la realidad: no hay transformación radical de una economía que no sea traumática. Esta vez no va a ser diferente.

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