tras aprobarse la amplicación de capital

Paramés reconoce que se equivocó y espera recuperar parte de las pérdidas de Aryzta

La compañía suiza es la responsable de la fuerte caída que han sufrido sus fondos internacionales, por lo que se ha convertido en la protagonista de su carta trimestral.

Foto: Alberto Artero,  director general de El Confidencial (i), y Francisco García Paramés (Cobas). (EC)
Alberto Artero, director general de El Confidencial (i), y Francisco García Paramés (Cobas). (EC)

No es habitual que un gestor de reconocimiento internacional, como es Francisco García Paramés, reconozca que se ha equivocado. Más cuando llevaba meses defendiendo su tesis de inversión tras dos 'profits warnings' en su mayor apuesta internacional y soportar pérdidas que superan el 90% en lo que va de año. No en vano, ha luchado con uñas y dientes para evitar el peor de los escenarios posibles para su cartera: una ampliación de capital de 800 millones de francos con la consiguiente dilución que ello supone y la imposibilidad de poder aprovechar el rebote.

Pero los acontecimientos se han precipitado por una "concatenación de circunstancias adversas" que han llevado a los accionistas de Aryzta a apoyar el plan del consejo de administración en contra de la alternativa que "activamente" planteó Cobas Asset Management en la Junta. De hecho, la compañía suiza especializada en pan industrial es la responsable de la fuerte caída que han sufrido sus fondos internacionales, por lo que se ha convertido en la protagonista de su carta trimestral.

Los errores están para aprender, por tanto, sacaremos las conclusiones adecuadas de éste

Sin embargo, no es hasta el final de la página 14 que aparece el mea culpa de Paramés y eso, después, de volver a defender su apuesta. "Los errores están para aprender, por tanto, sacaremos las conclusiones adecuadas de éste" para, acto seguido asegurar que "nuestra inversión en Aryzta todavía tiene potencial como para recuperar una gran parte de las pérdidas sufridas".

Parte de las pérdidas sufridas, que no todas -el impacto negativo de Aryzta desde principio del año ha sido del 10%- porque como consecuencia de los límites de concentración que establece el reglamento de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), con un peso del 6% y tras suscribir los derechos que les corresponden como han anunciado, les queda poco márgen de maniobra para aprovechar las subidas.

De hecho, reconoce que "con la ampliación aprobada se limita el potencial alcista a la vez que se reduce drásticamente el riesgo" y compara lo que ha ocurrido con "la compra de una casa con hipoteca o sin hipoteca". En este sentido, Paramés explica que "si pensamos que el valor de la casa subirá, debemos comprar utilizando una hipoteca. Al haber reducido la 'hipoteca' de Aryzta, el potencial de revalorización de nuestro capital se reduce", asegura.

A continuación hace un repaso por otras situaciones que se han dado a lo largo de su carrera en las que ha tenido que actuar de manera activa para defender sus posiciones cuando éstas son relevantes. Circunstancias en las que se ha dado "una operación manifiestamente injusta, como pensamos que sucede ahora" o cuando se ha producido una "controversia entre dos bandos en el accionariado" que les ha obligado a tomar partido. Así, enumera Fasa Renault y Citroën en 1997, Endesa en 1998 y Ciba en 2008.

En el caso de Aryzta, Paramés afirma que más que volver a ser activos, han tenido que ser "defensivos, para defendernos de lo que hemos considerado como malas prácticas". Alude a que en todos estos casos, las empresas "estaban gestionadas por ejecutivos" y asegura que han aprendido la lección de confiar en un "equipo gestor con poca participación en el accionariado" y en concreto en Gary McGann, con quien habían tenido "una buena experiencia en el pasado que limitaba el riesgo de no contar con una familia como accionista".

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