NADIE CONSIDERA PROBABLE LA INDEPENDENCIA

La City sí se toma en serio el referéndum catalán: preocupa la inestabilidad ante el 1-O

Los inversores internacionales están preocupados por el referéndum independentista del 1 de octubre, a diferencia de los anteriores, y temen la inestabilidad que puede provocar

Foto: Vista de la City de Londres desde la catedral de St. Paul. (Reuters)
Vista de la City de Londres desde la catedral de St. Paul. (Reuters)

Hasta ahora, el llamado 'procés' de independencia de Cataluña y las consultas celebradas sobre la misma habían pasado totalmente desapercibidos entre los grandes inversores internacionales, que lo consideraban una cuestión menor de política interna o —la mayoría— no tenían ni la más remota idea de qué se trataba. Pero esto ha cambiado. Esta vez sí hay preocupación en los centros financieros, sobre todo en la City londinense, ante el referéndum convocado para el 1 de octubre.

Los grandes bancos de inversión tratan de explicar a sus clientes la situación y los escenarios más probables. El temor no es una hipotética independencia catalana (que nadie considera factible), sino la posible inestabilidad antes y después de la consulta del 1 de octubre, así como la necesidad de buscar una solución definitiva al problema. "La gente empieza a estar preocupada por si pueden pasar cosas en España, si vamos a ver un choque de trenes que se lleve por delante la recuperación o incluso si puede haber disturbios o enfrentamientos", comenta un gestor de fondos londinense.

Banderas independentistas, delante de otras españolas en la manifestación de Barcelona. (EFE)
Banderas independentistas, delante de otras españolas en la manifestación de Barcelona. (EFE)

Desde una gestora de activos catalana plantean que "la CUP y el ala dura de ERC presionarán para que el Govern proclame la independencia en los días posteriores al referéndum. Si no lo reconocen fuera, no significará nada, pero ¿se imaginan las portadas de la prensa internacional con enfrentamientos en el Parlament entre estos y la Guardia Civil? Porque es posible que los veamos. Y más con Barcelona en el foco internacional tras los atentados".

Citigroup ha elaborado un amplio informe sobre la situación en Cataluña, en el que explica con detalle a los inversores extranjeros el estado de la cuestión, el origen del problema y las posiciones enfrentadas, todo ello sobradamente conocido en nuestro país. Su primera conclusión es que la independencia es muy poco probable porque no hay una mayoría de catalanes que apoye la salida de España: ninguna encuesta realizada este año muestra un porcentaje superior al 50% de partidarios de la secesión y, de hecho, el último sondeo del CEO (el CIS catalán) revela que ha caído hasta el 34,7%. Eso no es incompatible con una amplia victoria del sí en el referéndum, puesto que solo votarán los independentistas, dada la ilegalidad de la consulta.

No habrá disturbios ni confrontación, según Citi

"Dudamos que ese resultado pueda conducir realmente a la independencia de Cataluña y que es más probable la convocatoria de elecciones regionales", sostiene este banco de inversión. A su juicio, los factores relevantes son tres. El primero es la participación en el referéndum, que no cree que supere el 40% alcanzado por el de noviembre de 2014 debido a la radicalización del 'procés'. En su opinión, una cifra inferior al 50% sería insuficiente para declarar la independencia unilateralmente.

Puesto de Citi en la Bolsa de Nueva York. (Reuters)
Puesto de Citi en la Bolsa de Nueva York. (Reuters)

En segundo lugar, están las divisiones en el bando independentista (entre el Govern y la CUP, y también dentro de la coalición de gobierno), que se acentuarán conforme se acerque la fecha de la consulta. El tercer elemento clave es la escasa probabilidad de un reconocimiento internacional a una declaración de este tipo. Esto último es especialmente importante, dado que los independentistas quieren mantenerse en la UE, pero Juncker ha dejado claro que Cataluña tendría que volver a solicitar su entrada y requeriría el voto favorable de España.

Ahora bien, eso no significa que el problema se vaya a solucionar con el fracaso de la consulta. Citi señala que hay riesgos a corto plazo y desafíos a largo. En el primer caso, "tememos que las tensiones entre la región y Madrid probablemente aumenten significativamente en las semanas previas al 1-O". Algo que puede ocurrir, por ejemplo, si las autoridades catalanas ignoran los pronunciamientos del Tribunal Constitucional y este inhabilita a Puigdemont o Junqueras. También considera posible que el Gobierno suspenda la autonomía catalana, lo que podría disparar el apoyo a la independencia. "No obstante, dudamos que la situación pueda agravarse tanto como para provocar grandes disturbios, un malestar social generalizado o una confrontación militar", concluye.

Autonomía fiscal en vez de independencia

El escenario base de esta firma es que se convocarán nuevas elecciones autonómicas dentro de los próximos 12 meses y que "el escenario más probable a largo plazo es una mayor autonomía fiscal dentro de España mejor que la independencia". Esto se explica no solo por la falta de apoyo de lo catalanes y por la oposición del resto de España, sino por las consecuencias negativas que tendría la separación para Cataluña: la herencia de una parte de la deuda pública española, la salida de la UE, la deslocalización de empresas hacia otras regiones españolas y unas severas restricciones financieras, ya que los bancos domiciliados en la región perderían el acceso a los fondos del BCE (CaixaBank y Sabadell han anunciado que mudarían sus sedes fuera de Cataluña para mantenerse dentro de la zona euro en ese caso).

Ahora bien, la concesión de más autonomía fiscal a Cataluña también sería complicada, porque provocaría demandas similares de otras regiones ricas de España, lo que podría conducir a a un "gran agujero al Gobierno central y poner en peligro la redistribución de la renta entre regiones". Más allá de las cuestiones económicas, Citi considera que "permitir un referéndum de autodeterminación sería una forma de afrontar el desafío catalán a largo plazo". Esto va contra la Constitución, pero "se podría encontrar alguna forma de superarlo, como un acuerdo con el Gobierno central, cambiar la Constitución o celebrar un referéndum consultivo".

En todo caso, no se muestra muy optimista: "Tanto una mayor autonomía fiscal para Cataluña como un referéndum legal de autodeterminación se enfrentan con la abrumadora oposición del resto del país, lo que sugiere que tendrán que pasar años para una solución".

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