La apuesta por empresas sostenibles

Carteras de inversión verdes: la oportunidad de los que apuestan por el medio ambiente

El cambio climático es una realidad que también puede afectar al devenir de nuestras inversiones

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En un entorno de bajos tipos de interés y en pleno proceso de recuperación de la renta variable son muchos los que apuestan por la diversificación de las carteras de inversión. Y ahora se suma un nuevo factor que apoya esta teoria: el cambio climático.

Los inversores no pueden mantenerse al margen de este escenario debido, entre otros aspectos, al aumento de la regulación empresarial y al surgimiento de soluciones tecnológicas que pueden influir en el análisis de inversión.

Y es que “los riesgos vinculados al clima se han infravalorado y no se han reflejado correctamente en las valoraciones, ya que se perciben como algo lejano”, tal y como apunta Ewen Cameron Watt, director sénior del BlackRock Investment Institute (BII).

Los esfuerzos por parte de las empresas y los gobiernos por hacer frente al cambio climático pueden derivar hacia una economía con baja emisión de carbono, lo que podría “generar riesgo para algunas carteras”, continúa Watt, “por lo que los inversores que entienden estos desafíos serán capaces de aprovechar las oportunidades” derivadas de esta transformación del mercado.

Por ello, hacer ajustes en la cartera puede contribuir a reducir los riesgos, tal y como apunta el último estudio del BII, que clasifica en cuatro puntos las principales amenazas para la inversión:

- Los avances tecnológicos en la generación, almacenamiento y consumo de energía que lastran los modelos de negocio actuales

- Las medidas normativas centradas en reducir las emisiones de carbono y mejorar la eficiencia energética

- La mayor frecuencia de episodios meteorológicos extremos

- Las presiones sociales para que empresas e instituciones incorporen una mayor conciencia climática

Las carteras 'resistentes al clima' deberían ser una consideración clave para los inversores. De hecho, ya se está empezando a prestar atención al cambio climático, a pesar del halo de escepticismo que puede surgir en torno a este concepto, y se está migrando progresivamente hacia una economía con baja emisión de carbono, dirección que también se está considerando en la política.

De hecho, los Principios de la ONU para la Inversión Responsable ya pedían en 2015 que los reguladores aseguraran el deber fiduciario por el que los inversores debían tener en cuenta los factores ambientales en su proceso de inversion.

Muchos inversores consideran que adaptar sus carteras al cambio climático es una opción, pero se puede convertir en una necesidad

“Invertir para mitigar el cambio climático es una necesidad”, aseguran los expertos del BII, lo que no implica tener que renunciar a los beneficios. De hecho, las carteras 'concienciadas con el clima' mejoraron el promedio en situaciones de regulaciones más estrictas y eventos climáticos más frecuentes.

Una de las formas que sugiere BlackRock para aproximarse a estas carteras 'verdes' es optimizar los puntos de referencia para los factores climáticos, es decir, sobreponderando en las empresas verdes e infraponderando en las 'delincuentes climáticas'. ¿La desventaja? Cuanto más respetuosa con el clima sea una cartera, mayor será el error de 'tracking'.

A la hora de cambiar nuestra cartera de inversión, es clave la información que podamos recabar sobre los esfuerzos que están realizando las empresas a favor del medio ambiente. A pesar de que este punto está mejorando, la incertidumbre sobre los sucesos relacionados con el clima es una realidad. Y es ahí donde se puede encontrar la oportunidad para aquellos que estén dispuestos a realizar una investigación más detallada.

Esto significa que tanto gestores como propietarios de activos puede cumplir con sus deberes fiduciarios en virtud tanto de la antigua interpretación de maximizar los rendimientos y la nueva visión de incluir factores 'verdes'.

Una de las claves en esta apuesta de inversión son las empresas que reducen sus emisiones de carbono

Una de las tesis que maneja BlackRock es que la mejora de la eficiencia en cuanto a las emisiones de carbono puede ser una señal de la excelencia operativa de las empresas, un factor que nos puede orientar a la hora de invertir. 

Así, los últimos estudios muestran que las compañías que más han reducido su huella de carbono han superado a las empresas rezagadas en este ámbito, al tiempo que han mejorado su eficiencia, como se puede ver en este gráfico. 

 

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