Los expertos creen que llegará al mercado en 2017

El desplome de la libra castiga al turista británico, que ya sufre la paridad con el euro

El Brexit y las posteriores medidas de estímulo del Banco de Inglaterra han provocado una importante depreciación con el euro. Esto está lastrando a los turistas británicos

Foto: Billete de 10 libras. (Reuters)
Billete de 10 libras. (Reuters)

Hay turistas en el Reino Unido que se están llevando una desagradable sorpresa al inicio de sus vacaciones. El susto llega en el aeropuerto. Mucha gente no repara hasta última hora en que debe cambiar su dinero. Y en los últimos días, aquellos que hayan elegido Europa -destino frecuente entre los viajeros británicos- se están encontrando cómo las casas de cambio les dan un euro por cada libra que cambian.

"Me quedé atónito", señala un turista que cambió dinero para él y su familia en el aeropuerto de Stansted de Londres a la agencia Bloomberg. Pagó 0,97 peniques por cada euro, un precio muy alejado al que podía encontrarse hace un año. Cada euro está en 0,86 libras a precio de mercado. Si a esto se le suma la comisión que cobran las casas de cambio, la consecuencia es que se roza la paridad (1 libra = 1 euro). En según qué casas, incluso se supera, tal y como apunta Bloomberg.

Sin embargo, la paridad en el mercado podría ser un hecho en 2017, si se consideran los pronósticos realizados por HSBC y UBS. Este escenario se da después de dos hechos clave.

Por un lado, el Brexit provocó un desplome de la libra a niveles de hace 30 años. La divisa británica ya venía depreciándose conforme se acercaba el referéndum. Durante la primera mitad del año, esta divisa fue cayendo paulatinamente, descontando cada vez más el escenario de ruptura. Sin embargo, la mayoría de inversores no preveían que finalmente se produjera el Brexit, y el impacto posterior que sufrió la divisa fue muy pronunciado.

Avance del euro contra la libra en el último año. (Bloomberg)
Avance del euro contra la libra en el último año. (Bloomberg)

Por otro lado, a pesar de que la libra recuperó algo de terreno tras el Brexit, las medidas de estímulo aplicadas por el Banco de Inglaterra a principios de agosto fueron un nuevo catalizador bajista para la moneda. Además, el mercado sigue moviendo a la baja la divisa, dado que se esperan más acciones de aquí a final de año de la institución monetaria británica.

A partir de ahí, para 2017, hay un hecho determinante para el mercado. Será el día en que se haga efectiva la desconexión del Reino Unido de la Unión Europea. Es decir, el momento en que se aplique el ya famoso artículo 50 del Tratado de Lisboa. A día de hoy, se especula con la fecha, que estará dentro de 2017.

La economía de Reino Unido sufriría con una libra cada vez más depreciada, dado que tiene un déficit por cuenta corriente del 5,4% del PIB

El analista de la empresa especializada en la cobertura de divisas AFEX Trevor Charsley sostiene que la volatilidad de la libra continuará mientras se siga retrasando la fecha de desconexión. Para Charsley, el momento de mayor caída se producirá después de que la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, aplique el artículo 50. Será entonces cuando la moneda británica se sitúe en paridad con respecto al euro. Este vaticinio está en línea con lo que dice HSBC, que cree que el cambio de una libra por un euro llegará a finales del próximo año, apunta Bloomberg.

Efecto positivo

Los efectos de la depreciación no son siempre negativos. El Reino Unido exporta la mitad de sus bienes y servicios a la Unión Europea, lo que permite que sus empresas exportadoras sean cada vez más competitivas. De ahí que, por ejemplo, su principal índice cotizado, el FTSE 100 de Londres, haya subido en los últimos tres meses. Además, el jefe de estrategia de divisas de HSBC, Daragh Maher, dijo a Bloomberg que este escenario será más atractivo para captar inversión extranjera.

Efecto negativo

La estructura comercial de Reino Unido hace que una libra más barata acabe teniendo consecuencias negativas. El país tiene un déficit por cuenta corriente del 5,4% del PIB, es decir, que compra más de lo que vende al exterior. Así, una moneda más débil perjudica a su economía, como ya lo está haciendo al bolsillo de los turistas, a quienes cada vez les salen sus vacaciones en Europa más caras. La contrapartida es el turista europeo que va a las islas. Ambos, al menos, tendrán más fácil hacer el cambio mentalmente, tanto más cuanto se acerque a la paridad.

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