la media sube al 65,3%, cuatro puntos más que en 2014

¿Fin de los 'rebates'? Los fondos retroceden hasta el 90% de sus comisiones a los bancos

La retrocesión de comisiones de las gestoras a quienes los comercializan va a ser limitada por la normativa europea, pero en España esta cuestionable práctica alcanza máximos históricos

Foto: Imagen de la sede de Ahorro Corporación en Madrid
Imagen de la sede de Ahorro Corporación en Madrid

Cuando usted invierte en un fondo de inversión y paga una comisión para que unos gestores profesionales manejen su dinero, suele pensar que este pago va a remunerar sus servicios. Nada más lejos de la realidad: el grueso -el 65,3% como media- de lo que usted paga en comisiones pasa posteriormente del fondo a quien se lo ha vendido: la sucursal, si es un banco comercial, o el asesor patrimonial (banco privado o Eafi), normalmente a través de una plataforma que también se queda su parte. Es decir, con esta tarifa retribuye en mucha mayor medida a quienes hacen una labor comercial que a quienes de verdad se 'manchan las manos' para que usted obtenga una buena rentabilidad.

Esta práctica se conoce como retrocesión de comisiones ('rebate' en inglés) y es de lo que viven numerosos asesores independientes y bancos privados, que no cobran por delante a sus clientes por prestarles asesoramiento, pero sí por detrás al quedarse con parte de las comisiones de los fondos. Este sistema pretendía originalmente incentivar la colocación de fondos de inversión frente a otros productos alternativos, pero ha terminado en una práctica perversa, por la que los empleados de banca y los asesores no colocan el mejor fondo para cada cliente, sino el que les deja más dinero a ellos.

A su vez, eso ha provocado una competición entre las diferentes gestoras para ser la elegida frente a la competencia, con lo que hay casos en que llegan a retroceder más del 90% de la comisión. La media se ha situado en el 65,3% en el primer semestre según la CNMV, con una subida de cuatro puntos porcentuales respecto a 2014. Y las gestoras nacionales que ceden un mayor porcentaje son Ahorro Corporación (vendida a Abanca, también por encima del 90%), Crédit Agricole Mercagestión, Amundi, Mapfre Inversión o A&G (más del 80%), según 'Fundspeople'. Esta clasificación no incluye gestoras extranjeras, que también abonan este tipo de retrocesiones.

Este sistema pretendía incentivar la colocación de fondos de inversión frente a productos alternativos, pero ha terminado en una práctica perversa

Capítulo aparte merecen las gestoras de grupos bancarios que se venden exclusivamente en su red de oficinas. Aquí no se trata de que el comercial les ponga por delante de otras firmas -solo vende los fondos de su marca, salvo sus unidades de altos patrimonios, que sí colocan los de terceros con retrocesión- sino de las políticas retributivas de las entidades. Y en algunas de ellas, como Unicaja, Caja España, Caja Laboral o Gescooperativo (cajas rurales), esta retrocesión también supera el 80%, lo que implica que conceden mucha más importancia a la colocación de los fondos que a su gestión y, en consecuencia, a la rentabilidad para el partícipe.

Normalmente, esta retrocesión se arbitra a través de las plataformas de fondos -Allfunds, Inversis, Tressis o Renta 4- que ponen los productos a disposición de Eafis y bancos privados, y que se quedan con buena parte de la tajada. Algunas gestoras independientes se niegan a entrar en este juego de comisiones y, en consecuencia, los clientes deben dirigirse directamente a ellas para contratar sus productos, ya que no se comercializan en ningún otro sitio. Es el modelo tradicional de Bestinver, por ejemplo.

Las retrocesiones morirán salvo en los bancos

El problema es que esta práctica está teóricamente en vías de desaparición con la próxima entrada en vigor de una norma europea (MiFID 2) que obliga a los asesores a declararse independientes o dependientes: los primeros no podrán recibir 'rebates' y, en consecuencia, tendrán que cobrar a sus clientes por el asesoramiento; los segundos tendrán que informar de esa dependencia de los 'rebates' de una sola gestora a sus clientes y de que por eso les colocan sus fondos. Esto supone un cambio cultural sin precedentes en España que genera grandes incertidumbres en el sector.

Ahora bien, los bancos quedan al margen de esta normativa y podrán seguir cobrando retrocesiones sin problemas, lo que les otorga una ventaja competitiva frente a los independientes: no tendrán que cobrar necesariamente por asesoramiento a sus clientes de elevado patrimonio, ya que podrán seguir haciéndolo por detrás.

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