la bolsa china cae más de un 30% en un mes

Pekín impone un 'corralito bursátil' tras la debacle de 3 billones de euros de su bolsa

Para Xi Jinping, la fuerte caída de la bolsa china en el último mes no es solo negocios. Es algo personal. Muy personal, de hecho, porque desafía los planes que tiene para el gigante asiático

Foto: Un inversor muestra un gesto preocupado ante las pantallas de cotizaciones de la bolsa china.
Un inversor muestra un gesto preocupado ante las pantallas de cotizaciones de la bolsa china.

No son solo negocios. Las autoridades chinas están demostrando que, para ellas, el desplome de su mercado bursátil trasciende lo financiero. Y se lo están tomando por lo personal, como una afrenta contra la autoridad del presidente, Xi Jinping, y su pretensión de que el mercado desempeñe un papel crucial en la China del futuro. De ahí la contundencia con la que esas autoridades están respondiendo a la fuerte corrección que se está viendo en los parqués. 

La última, adoptada este miércoles, ratifica que no les va a temblar el pulso a la hora de intervenir para intentar frenar unas caídas que superan el 30% en el último mes y que, en dinero, se han llevado ya por delante 3 billones de euros en capitalización bursátil, desde los 8,9 a los 5,9 billones de euros. Consiste en que los inversores que posean más del 5% de una compañía tendrán prohibido vender acciones durante un periodo de seis meses, una decisión que se suma a la prohibición de que las compañías estatales vendan también títulos. Como, además, y según las cifras recopiladas por Bloomberg, hay 1.331 compañías chinas suspendidas de cotización -aproximadamente el 40% del total- esa combinación de establecer prohibiciones y paralizar cotizaciones impone una suerte de corralito bursátil en los mercados chinos.

El Banco del Pueblo de China ha rebajado al mismo tiempo los tipos de interés, del 5,10% al 4,85% y el coeficiente de reservas que exige a los bancos

Lo llamativo es que, en no pocos casos, son las propias empresas las que están solicitando la suspensión. Crecidas por la subida que estaba protagonizando la bolsa hasta hace un mes -entre comienzos de 2014 y junio de 2015 los principales índices se revalorizaron más de un 100%-, habían comprado sus propias acciones con el dinero conseguido a través de unos préstamos en los que ponían como garantías... sus propias acciones. Como su cotización está cayendo con fuerza ahora, tienen que poner más acciones para hacer frente a esos préstamos, y ante la espiral de problemas o agujeros financieros que pueden desencadenar las caídas actuales, prefieren estar congeladas de cotización antes de que la situación empeore. 

Aunque contundentes, esas no son las únicas maniobras que Pekín ha adoptado en la misma dirección. De hecho, y como muestra de que se trata de un tema extremadamente sensible para las autoridades, la lista de medidas no ha dejado de crecer en las dos últimas semanas. Su banco central, el Banco del Pueblo de China (PBOC, en sus siglas en inglés) ha rebajado al mismo tiempo los tipos de interés, del 5,10% al 4,85%, y el coeficiente de reservas que exige a los bancos. Además, el PBOC prestará su apoyo financiero a la entidad pública Corporación Financiera del Mercado de Valores de China (CSFC, en sus siglas en inglés) para que compre acciones de compañías cotizadas. Otras medidas, como la de suspender las salidas a bolsa o elevar los márgenes para operar en bolsa -e intentar contener así los que identifica como movimientos especulativos-, conforman el muro de contención con el que Pekín pretende aplacar el pánico vendedor. 

La bolsa no es el yuan

¿Lo está consiguiendo? Por ahora, no. El índice CSI 300 se dejó este miércoles un 6,7% y reculó hasta los 3.663 puntos, el nivel más bajo desde marzo. En paralelo, el índice de Shanghai se dejó un 5,9% y el de Shenzen, otro 2,5%. Los tres indicadores acumulan un descenso comprendido entre el 30 y el 40% en el último mes.

Las autoridades querían hacer con la Bolsa lo que vienen haciendo con el yuan: una progresiva apertura y liberalización programada desde Pekín

Pero, más allá incluso de unas caídas que no dejan de producirse después de que las cotizaciones se hubieran duplicado en poco más de un año y en pleno enfriamiento del crecimiento chino, la reacción de las autoridades constata el revés que la reciente oleada de ventas representa para su estrategia. Jinping y el primer ministro, Li Keqiang, tienen reservado un papel estelar a los mercados de capitales para el futuro económico de China. De ahí que vieran en la subida de las cotizaciones una prueba de la fortaleza económica china y, sobre todo, que aspiraran a pilotar una apertura ordenada de la bolsa a los inversores extranjeros. 

Es decir, perseguían hacer con ella lo que vienen haciendo con su divisa, el yuan, desde 2005: una progresiva apertura y liberalización programada desde Pekín y en función de lo que China necesite en cada momento. Sin embargo, se están dando cuenta de que la bolsa no es el yuan. 

En opinión de los analistas de Nomura, las masivas ventas de las últimas semanas arrojan una "importante lección" para unas autoridades que quieren tenerlo todo atado y bien atado. "Será difícil manejar los mercados financieros y los riesgos crecerán y los problemas irán más lejos, y de forma más temprana, que en un sistema burocrático. En unos mercados de capitales totalmente abiertos, las dificultades y los riesgos solo podrán ser mayores", advierten. 

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