última reunión de política monetaria del año

Bernanke cumple su calendario: empieza a retirar el 'ponche' de los estímulos en 2013

Lo anticipó en junio. Y aunque sea a última hora, lo ha hecho realidad en diciembre. La Fed ha decidido que ya puede aminorar las adquisiciones de deuda

Foto: El presidente de la Fed, Ben Bernanke
El presidente de la Fed, Ben Bernanke

Lo anticipó en junio. Y lo ha acabado cumpliendo. Haces seis meses, el presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, anticipó que la intención de la entidad pasaba por empezar a retirar sus estímulos más extraordinarios "a finales de 2013", una maniobra conocida como tapering. Hoy, en la última reunión de política monetaria del año, ha dado ese paso.

El banco central estadounidense acaba de comunicar que reduce la munición de la tercera ronda de estímulos cuantitativos (QE3) desde los 85.000 millones de dólares al mes vigentes desde diciembre de 2012 hasta los 75.000 millones de dólares. En concreto, la Fed frenará la adquisición de deuda soberana de 45.000 a 40.000 millones de dólares y la de deuda hipotecaria, de 40.000 a 35.000 millones.  

Comenzar ya el 'tapering' encaja con la voluntad de Bernanke de ejecutar una transición tranquila en la presidencia de la Fed

El banco central ejecuta este paso en un momento clave para la institución monetaria. Bernanke abandonará la presidencia el próximo 31 de enero, con lo que dejar el inicio del tapering para la reunión de los días 28 y 29 de enero, la última dirigida por él, podría alterar la sucesión. Tras el recorte anunciado ya en diciembre, la cita de enero, que de facto contará con dos presidentes -el actual y la futura, Janet Yellen-, estará envuelta ya por una menor presión. Aunque Bernanke ha intentado desligar el tapering del relevo en la presidencia, al precisar que ambas cuestiones "no están relacionadas", el hecho de haber acometido el primer tijeretazo encaja con su intención de ejecutar una transición de poderes tranquila

Pruebas reunidas

"A la luz de los progresos acumulados hacia el máximo empleo y la mejoría en la perspectiva sobre las condiciones del mercado laboral, [la Fed] decidió reducir modestamente el paso de sus compras de activos", ha anunciado la institución en su comunicado oficial. Y adelanta que si esos progresos se mantienen, "reducirá el paso de sus compras con medidas adicionales en futuras reuniones".  

Con esta medida, la Fed revela que tiene más fe en la recuperación, con lo que da el pistoletazo de salida a la progresiva normalización de las condiciones monetarias en EEUU. En las últimas citas había reclamado "más evidencias" que demostraran que la reactivación se afianzaba. Y las ha encontrado en los últimos datos. Principalmente en dos: el crecimiento del tercer trimestre, que superó las previsiones al llegar al 3,6%; y el paro, que en noviembre se situó en mínimos de cinco años al caer al 7%. 

Como ha venido ocurriendo durante 2013, la decisión de empezar a frenar los estímulos no ha sido unánime. Eso sí, esta vez la voz disidente ha sido nueva. Ha sido la de Eric Rosengren, quien se ha opuesto al tapering porque considera que es "prematuro". A su juicio, el empleo todavía es demasiado elevado y la inflación demasiado baja como para justificar ese recorte de los estímulos. 

Menos paro, mismo crecimiento 

En la decisión de empezar a frenar el QE3, que fue reforzado hace justo un año al ser ampliado de 40.000 a 85.000 millones de dólares, ha ejercido una infuencia determinante la revisión de las previsiones de paro. La Fed cree ahora que el desempleo terminará este año entre el 7 y el 7,1%, cuando hace tres meses lo veía entre el 7,1 y el 7,3%. Para 2014, sus pronósticos se sitúan entre el 6,3 y el 6,6%, frente al 6,4-6,8% de septiembre. Y en 2015 lo sitúa entre el 5,8 y el 6,1%, cuando hace tres meses lo veía entre el 5,9 y el 6,2%. En este sentido, y pese a que la Fed ha reconocido que el desempleo continúa "alto", Bernanke se ha mostrado optimista en la rueda de prensa con respecto a la evolución del mercado laboral en 2014. 

La institución también ha revisado sus previsiones sobre el crecimiento. Si hace tres meses lo situaba entre el 2 y el 2,3% en 2013, ahora lo ubica entre el 2,2 y el 2,3%. Para 2014 y 2015 lo ve en términos similares, en torno al 3% y el 3,2%, respectivamente. En este sentido, Bernanke ha evitado triunfalismos al asegurar que "la recuperación se encuentra lejos de estar completa". 

Con respecto a la inflación, la Fed anticipa que seguirá por debajo del objetivo del 2% "por un tiempo". En sus pronósticos, este año se moverá en torno al 1%; en 2014, entre el 1,4 y el 1,6%; y en 2015, entre el 1,5 y el 2%. Consciente de que una inflación baja supone un "riesgo" para la recuperación, Bernanke se ha comprometido a seguir la evolución de los precios "cuidadosamente" para constatar que retornan hacia esa meta del 2%. 

Los tipos no se tocan 

Lo que no ha cambiado en la hoja de ruta del banco central estadounuidense es su compromiso con los tipos de interés más bajos de la historia. Es más, ha reforzado su compromiso con el mantenimiento del precio del dinero entre el 0 y el 0,25% en el que se encuentra desde hace cinco años. Para ello, ha introducido uno de esos matices de los que son tan amigos los banqueros centrales para comunicarse con los mercados. Si hasta ahora la Fed había reconocido que iba a mantener los tipos como están mientras el paro siguiera por encima del 6,5%, hoy ha precisado que podría dejarlos en el nivel actual "pasado un tiempo" desde que el desempleo haya descendido hasta ese nivel, "sobre todo si la inflación prevista continúa por debajo del objetivo de la entidad del 2%". 

Esta afirmación se ve confirmada por las previsiones de los integrantes de la institución. Doce de los 17 miembros de la Fed -la misma proporción que hace tres meses- sitúan el inicio de la subida de los tipos en 2015. 

 

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