Las 7 claves para entender la crisis de Italia y sus implicaciones para el resto de Europa
  1. Mercados
ESPAÑA SALDRÍA MEJOR PARADA

Las 7 claves para entender la crisis de Italia y sus implicaciones para el resto de Europa

Se cumplió el peor escenario posible en Italia y, contra todo pronóstico, los mercados han mirado hacia otro lado. El martes, con desplomes superiores al 3%

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Las 7 claves para entender la crisis de Italia y sus implicaciones para el resto de Europa

Se cumplió el peor escenario posible en Italia y, contra todo pronóstico, los mercados han mirado hacia otro lado. El martes, con desplomes superiores al 3% en las bolsas y las primas de España e Italia disparadas, volvieron a Europa los fantasmas del pasado verano, sin embargo, se quedó en una simple corrección tras el rally experimentado en los últimos meses.

No obstante, el resultado de las elecciones transalpinas, con un Parlamento dividido y una población que ha dicho no a Alemania, pone de manifiesto la profunda crisis política que vive Europa y que se quiere enmascarar tras la deuda. Al mismo tiempo, ha abierto una etapa de incertidumbre que cuenta con siete claves fundamentales. 

1. Italia

Una vez más, Italia es ingobernable. El titular en sí no es ninguna novedad, dada la historia política del país. Pero, en esta ocasión, el resultado de las elecciones cobra especial importancia por las implicaciones que tiene para el resto de la región.

El gran perdedor de los comicios ha sido Mario Monti, el técnico que puso Bruselas hace algo más de un año para coger las riendas en el momento más crítico para Italia. Esto significa que los italianos han votado un no clamoroso a las reformas impuestas por Alemania y le han dado de lleno la espalda a Europa.

Con ello, se abren tres nuevas vertientes en la crisis. Por un lado, la posibilidad de que finalmente se alcance un acuerdo de gobierno, en cuyo caso habrá que ver si siguen adelante las reformas emprendidas por Monti y si se acometen las que están pendientes, como una subida de impuestos, la reforma laboral y la bancaria. De lo contrario, la tensión volvería a hacerse insostenible para los mercados.

Por otro, que se forme un gobierno temporal que tenga como objetivo reformar la ley electoral, culpable de la victoria en el Senado de Silvio Berlusconi por el reparto de bonificaciones región por región. También puede ocurrir, aunque es lo menos probable, que se repita la votación sólo para el Senado.

“Lo político está descontado y ¿qué es lo peor que puede pasar, que se repitan las elecciones?”, explica Javier Neyderleytner, profesor de economía de IEB. “Los mercados se han dado cuenta de que tampoco es un drama y que la economía sigue en marcha y apuestan por la recuperación”.

2. Banco Central Europeo

Si el euro no ha saltado por los aires no ha sido, precisamente, por la eficacia del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, que salió al rescate de la divisa europea el pasado mes de julio con una histórica frase: “Se hará todo lo necesario para sostener el euro. Y créanme, será suficiente”.

En septiembre anunció el programa de compra de deuda (OMT por sus siglas en inglés) condicionado a la solicitud de rescate por parte de los países interesados, lo que supone asumir las exigencias que se impongan desde Bruselas."Un gobierno anti-austeridad reduce la capacidad del BCE de ayudar"

Hasta ahora, la sola promesa ha servido para mantener a raya los mercados. Sin embargo, para que el OMT entre en funcionamiento hacen falta un gobierno estable y un compromiso con las reformas, por lo que la crisis política de Italia puede quitarle el poder que ha tenido hasta ahora para mantener estabilizada la deuda periférica. 

“Un gobierno anti-austeridad reduce la capacidad del BCE de ayudar, porque las acciones del BCE están basadas en la condicionalidad”, asegura Alberto Gallo, director de estrategia de crédito en Europa de Royal Bank of Scotland.

Por su parte, Alberto Matellán, director de estrategia y análisis de Inverseguros, difiere: “¿Qué hacemos si Italia no quiere pedir el rescate pero lo necesita? ¿Qué haría entonces el BCE? Crearía un instrumento que no contemple condiciones”, como ya se ha apresurado a dejar caer tras el resultado electoral.

“Draghi ha dejado claro que va a hacer lo que sea, aunque no lo quiera el país de turno y tiene margen para actuar teniendo en cuenta las medidas adoptadas por otros países como EEUU o Japón”, continúa el experto. “Ese es el motivo por el que no hemos visto una caída en los mercados, porque si te pones corto y Draghi abre la boca como hizo en julio, te hace un roto importante”, concluye.

3. España

Lejos del temido efecto contagio, la prima de riesgo española ha ido progresivamente estrechándose frente a la italiana y de los 100 puntos básicos que las separaban hace dos semanas, ahora se encuentran a 30 puntos básicos de distancia.

La crisis de Italia tiene implicaciones positivas y negativas para España. Por un lado, aunque las comparaciones son odiosas, en esta ocasión España sale bien parada y frente a la situación de ingobernabilidad de Italia, aquí hay un gobierno con mayoría absoluta capaz de sacar adelante las reformas que hagan falta. 

“España tiene un gobierno más fuerte y la corrupción no preocupa, en tanto que sólo hay miedo de que esta hiciera cae al gobierno y eso, de momento, no es factible”, explica Matellán. “De esta manera, lo ocurrido en Italia es positivo para España, porque queda fuera del radar y, además, le sería más fácil pedir el rescate, ya que en ese caso le echaría la culpa a Italia”.

El aspecto negativo pasa por el hecho de que España ha perdido a su principal socio para presionar a Alemania contra las medidas de austeridad. Además, “España es fácil de atacar”, asegura el profesor Neyderleytner.

4. Francia

Francia ha salido de golpe del foco del mercado. Si antes de las elecciones empezaban a preocupar, y mucho, los malos datos económicos que se publicaban, eso es ahora agua pasada.

“Francia tiene un problema serio de crecimiento, deuda y político porque no hace reformas”, asegura Matellán. “Italia y Francia son los dos talones de Aquiles que en algún momento habrá que afrontar.

Y es que, tras admitir por primera vez que incumplirá el objetivo de déficit de 2013, el país anunció una contracción del 0,3% de su PIB en el cuatro trimestre de 2012 y un crecimiento nulo en el conjunto del año.

“Francia está peor en el sentido de que está empezando la cuesta abajo cuando España ya se encuentra viendo una ligera cuesta arriba”, asegura Neyderleytner. Así, los galos han comenzado a presionar también con fuerza a Alemania para suavizar las medidas de austeridad que ha venido imponiendo desde que estalló la crisis de deuda con el colapso de Grecia en 2010.

5. Alemania

Se enfrenta a unas elecciones el próximo mes de septiembre y, a diferencia de lo que ha venido ocurriendo en los meses anteriores, ha optado a ocupar un perfil mediático bajo hasta entonces.

Más aún teniendo en cuenta que “las autoridades se están viendo sometidas a la presión para que comuniquen los riesgos asumidos hasta el momento en la crisis del euro”, argumenta José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi. Según fuentes ministeriales, ascienden a 176.000 millones de euros.

Alemania es la primera interesada en que las cosas se mantengan como están, que el BCE sostenga la situación en los niveles actuales y que no ocurra nada, al menos, hasta los comicios. “Saben que tienen que flexibilizar su postura respecto a la austeridad, pero no pueden hasta después de las elecciones”, explica Alberto Matellán.

No en vano, el rechazo de Italia a Europa no ha hecho otra cosa sino poner de manifiesto que en Bruselas no se esperaban que los recortes fueran a ser tan negativos para la economía de la región y que iban a generar tanta agitación social. De hecho, el Fondo Monetario Internacional ha admitido que los cálculos sobre los ajustes estaban mal hechos y que han tenido más influencia de lo que se pensaba.

6. Reino Unido, Holanda y Finlandia

La balanza en Europa se está inclinando hacia el postulado franco-alemán de ejercer un mayor intervencionismo por parte del estado central, algo que ha chocado de frente con la postura de Reino Unido, Holanda y Finlandia, que llevan en su ADN la libertad de mercado.

De hecho, con la economía británica viviendo una crisis sin precedentes, su primer ministro, David Cameron, ha planteado la posibilidad de una salida de la Unión Europea tras convocar un referéndum al respecto.

“El intervencionismo y las medidas centralistas van en contra de la cultura política y empresarial de estos países, creados sobre la base del comercio, sector privado y exportación”, explica Daniel Lacalle, gestor del hedge fund Ecofin.  

“Si Reino Unido se sale de la Unión Europea, se saldría uno de los que pone más dinero después de Alemania y se quedarían los que piden”, continúa el experto. “Parece que la UE está acorralando a los países más liberales con un modelo de ‘o lo tomas o lo dejas’ que puede ser muy peligroso. Llevo 9 años en Londres y todavía no he conseguido encontrar a un solo inglés que quiera estar en Europa”, subraya.

Así, uno de los puntos que más ampollas levanta en todo este proceso es la Unión Bancaria y la mayor regularización del sector, lo que choca de lleno con el modelo económico inglés basado en el sector financiero.

“Reino Unido tiene un problema en su propia estructura económica, que descansa en el sistema financiero y no es sostenible”, asegura Matellán. “La solución populista es salirse de Europa, pero lo que ha ocurrido en el continente precisamente con el populismo es que esos países han tenido que enfrentarse a la realidad y, si se saliera, su comercio se le vendría abajo y no podría salir de la crisis”, concluye.

7. Crisis política de la Unión Europea

En definitiva, el problema que tiene Europa no es de deuda, que también, sino político. De hecho, prueba de ello ha sido la incapacidad de sus líderes de encontrar una solución rápida y contundente en los tres años que dura ya la crisis.

“Da la impresión de que cada uno va a lo suyo y se encuentran en un punto de impotencia absoluta”, afirma Javier Neyderleytner, de IEB. “Lo que se demuestra es que ha fracasado la Unión, porque, de hecho, no hay una unión y los alemanes son los primeros que tiran hacia sí", asevera.

La mejor prueba de este caos político es la eterna Unión Bancaria, que hasta la fecha lo único que se ha conseguido es fijar un calendario, otro de tantos. “Se vendió en un momento crítico un calendario y, como ha ocurrido con Basilea o las aseguradoras, ahora se va a dilatar indefinidamente”, asegura Alberto Roldán, director de inversiones en Llyods Bank International. “Los bancos, de lo que están preocupados, es de los tipos, los volúmenes de negocio, etc., pero de la supervisión a día de hoy nadie sabe nada”, concluye.

Crisis de deuda Giro de Italia