Águilas de cabeza blanca: cuando el DDT puso en peligro el símbolo de Estados Unidos
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Águilas de cabeza blanca: cuando el DDT puso en peligro el símbolo de Estados Unidos

Esta espectacular rapaz es una de las aves más icónicas del mundo. Y una vez más, el ser humano estuvo a punto de abocarla a la extinción debido al uso de un insecticida letal

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Foto: Andoni Canela

Nieva suavemente en un río del sur de Alaska, cerca de su desembocadura en el océano Pacífico. El curso fluvial se ensancha antes de mezclarse con el agua marina. Un grupo de águilas se ha concentrado aquí en busca de los últimos salmones todavía vivos después de desovar. Son los pigargos americanos, llamados también águilas calvas, águilas americanas o águilas de cabeza blanca. Su plumaje negro y blanco las convierte en una de las rapaces más reconocibles de todo el planeta.

Las águilas descienden hasta la orilla del río blanca por la nieve. Vienen acompañadas por cuervos en busca de salmones. Observo a otras águilas que pescan en el agua salmones debilitados y sin apenas fuerza para escapar. Fuera del río, una docena de estas majestuosas rapaces están posadas en los árboles desnudos con el magnífico telón de fondo de altas montañas nevadas. Deja de nevar, sale el sol y se forma una niebla que asciende rápidamente del valle hacia las alturas. Siento el espíritu salvaje del Gran Norte.

La catástrofe del DDT

El águila calva era un animal sagrado para los nativos norteamericanos. Realizaban ceremonias rituales con sus plumas y las águilas eran consideraban mensajeras divinas. Estaban muy presentes en su vida como lo indican los muchos tótems de madera que se erigen en esta zona de Alaska y en la vecina Columbia Británica, en Canadá. Tenían también un carácter sagrado para otras tribus de las grandes llanuras y otros pueblos de Norteamérica.

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Foto: Andoni Canela.

Siglos más tarde, el pigargo americano se consagró como símbolo nacional de Estados Unidos. Aun así, durante el siglo pasado estas águilas estuvieron cerca de la extinción en la mayor parte del país. En la década de los años 60 se calcula que había menos de 500 parejas en todo Estados Unidos (sin contar Alaska).

Decenas de miles de águilas murieron entonces por DDT (dicloro difenil tricloroetano): un insecticida sintético altamente tóxico muy utilizado en agricultura. En pocos años, grandes áreas agrícolas y medios acuáticos asociados se contaminaron por este letal producto químico que, al introducirse en la cadena trófica, producía graves efectos en el organismo, condenando a la muerte por envenenamiento a miles de animales.

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Foto: Andoni Canela.

El DDT provocó que los huevos de las águilas fueran tan delgados que fracasaron en su mayoría. Otro contratiempo importante fue el plumbismo, un envenenamiento por la contaminación de plomo utilizado en la munición de caza y que las águilas ingieren al comer animales tiroteados. Todo esto hizo que los pigargos americanos murieran a millares.

Años más tarde, en 1972, se prohibió el DDT. A partir de entonces, la especie empezó a prosperar. Se hicieron esfuerzos para la protección de nidos junto a programas de cría en cautividad y proyectos de reintroducción. A comienzos del siglo XXI se logró que en varios estados dejara de estar catalogada como en peligro de extinción.

Una dieta a base de pescado

Las águilas calvas habitan principalmente zonas costeras, humedales, ríos y lagos. En Alaska y el oeste de Canadá, donde la agricultura es mínima o inexistente, las águilas encontraron un refugio ideal. Los grandes ríos, las desembocaduras, los humedales y los miles de kilómetros de costa son un paraíso para las águilas. Verlas volar y concentrase a centenares es un auténtico espectáculo natural.

Son águilas que pueden alimentarse de todo, pero cuya dieta principal son los peces. En los ríos de Alaska, los pigargos comen especialmente salmones (hay 5 especies diferentes) y truchas. Cazan también aves acuáticas como gaviotas, ánades y gansos y pequeños mamíferos. Son asimismo aves carroñeras y comen los animales muertos que puedan encontrar ya sean terrestres (ciervos, alces, caribúes…) o marinos, como delfines, ballenas o focas que se encuentran con abundancia en estas costas.

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