ESPAÑA apoya SU PROHIBICIÓN EN BRUSELAS

Perdigón de plomo, delicioso pero mortal: los cazadores los adoran y las aves los devoran

España protagoniza un nuevo enfrentamiento con los cazadores al apoyar la prohibición de la munición hecha con plomo en humedales. Para los cazadores es, sin embargo, difícil de sustituir

Foto: Montaje: EC.
Montaje: EC.

Si las aves acuáticas no tuviesen la manía de ingerir los perdigones de plomo que acaban en el fondo de los humedales y provocan su lógico envenenamiento, España no se habría visto abocada a protagonizar un nuevo choque de trenes con el mundo rural por apoyar aumentar las restricciones a este metal contaminante en la munición.

Los patos y otras aves acuáticas no lo hacen adrede, evidentemente. "Efectivamente, se ha demostrado que los patos buceadores, al comer en el fondo de las lagunas, si ven un perdigón, lo confunden con las piedras que ellos se meten en el buche para hacer la digestión y que reabsorben", explica a El Confidencial Ignacio Valle, presidente de la Real Federación Española de Caza.

Hace apenas una semana, la RFEC se reunió con el Ministerio de Transición Ecológica para abordar este problema antes de la reunión en Bruselas del comité Reach —encargado de regular la autorización de productos químicos—, que finalmente se aplazó en la tarde de ayer sin llegar a votar. Aunque los cazadores han apoyado públicamente limitar el uso de perdigones de plomo en los humedales, rechazan la generalización de esta prohibición.

La razón argumentada por los cazadores para discrepar de las restricciones al plomo es que generará inseguridad jurídica. Mientras otros países mediterráneos o Polonia se alinean contra esta postura, los países escandinavos, Dinamarca o Alemania son los principales impulsores de aumentar las restricciones. "Ellos no cazan aves, no les afecta", indica el presidente de la federación, "allí la caza menor es anecdótica".

La prohibición de los perdigones con plomo en los humedales protegidos por el convenio internacional Ramsar es una realidad en España desde 2001, cuando el Gobierno Aznar aprobó un real decreto que resultó polémico tanto para los cazadores como para los ecologistas. Unos lo veían injusto, los otros muy laxo y con agujeros para que cualquier Administración levantara la veda apoyándose en motivos económicos o de interés general.

En Europa, Dinamarca y Países Bajos tienen totalmente prohibido su uso, en cualquier hábitat. Otros 16 países lo restringen en humedales y solamente cinco tienen una prohibición parcial de la munición con plomo, aplicada a un puñado de humedales.

La balística del plomo

En realidad, el plomo es empleado ubicuamente en la caza, también en la mayor. Algunas balas tienen un núcleo de este material que les confiere el peso necesario para llegar más lejos. Sin embargo, como aquí solo se busca el plomo por su densidad es más fácil de sustituir.

El problema viene con los cartuchos de escopeta utilizados habitualmente en la caza menor, cánulas de metal y plástico que contienen docenas de pequeñas bolitas de plomo. "Balísticamente, es difícil de sustituir por otro material, se han hecho pruebas y las condiciones del plomo no las tiene prácticamente ningún otro material salvo el wolframio y el bismuto", indica Valle, "¿pero qué pasa? Que si se hicieran todos los perdigones de bismuto o wolframio, se acabarían las reservas de estos materiales".

El plomo es abundante y por ello coste-eficiente. Además, tiene propiedades que, procesado en perdigones, lo convierten en un arma perfecta. El sustituto que muchos fabricantes han escogido no convence a los profesionales de la caza.

Otro cazador consultado por este periódico explica que el plomo tiene la ventaja frente a sus competidores "de que al tocar con alguna piedra o un árbol, estos absorben la energía del proyectil y este se queda allí, por tanto no acaba rebotando contra otro cazador o contra algún perro".

La solución que se está dando es el acero, pero tiene muchísimos problemas; balísticamente, no tiene nada que ver con el plomo

El presidente de la RFEC coincide en el diagnóstico: "La solución que se está dando es el acero, pero tiene muchísimos problemas; balísticamente, no tiene nada que ver con el plomo, se enfría rápidamente al salir del cañón de la escopeta, se reduciría el alcance 20 o 25 metros...".

Y lo más importante, "el perdigón de plomo se deforma cuando impacta en el animal, tiene un impacto fuerte y mata enseguida a la pieza, sin dolor. El acero hace lo que se conoce como 'sedal', traspasa la pieza y, si no toca hueso, deja muchos animales heridos sufriendo una muerte lenta y agónica".

Cómo de grave es el problema

En la reunión con el Miteco estuvo también la Federación Sectorial Armera (FSA), que financió un informe en 2019 que tilda el problema del plomo en las aves estudiadas de anecdótico. El trabajo es prácticamente el único en restar importancia a la presencia del plomo en el hígado de estas especies cinegéticas.

Por supuesto, el trabajo es citado a menudo por los cazadores, pero ¿es indicativo de lo que ocurre realmente?

El informe habla de un porcentaje de aves afectadas de entre el 3 y el 3,8% (aquí estudiaban solo aves del ámbito terrestre, no acuáticas) pero otros trabajos, como los dirigidos por Rafael Mateo, director del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos del CSIC, llegaron a detectar que hasta un 20% de los ánades azulones analizados en Cataluña y la Comunidad Valenciana mostraba restos de ingesta de plomo.

Trabajos como los dirigidos por Rafael Mateo (CSIC) llegaron a detectar plomo hasta en un 20% de los ánades azulones analizados

En otras especies como el ánade rabudo, el porrón europeo o la malvasía cabeciblanca, los porcentajes eran incluso mayores. Y, por supuesto, el plomo llega más allá de los humedales. Cuando es usado contra perdices, por ejemplo, aves amenazadas como el águila perdicera acaban acumulando ese plomo en su organismo, como demostró otro estudio, que acaba afectando negativamente a su capacidad reproductiva. Lo mismo se ha documentado en buitres leonados o en el águila imperial ibérica.

"Hay informes científicos a favor y en contra, pero esas cifras que hablan de un millón de patos muertos y de 4.000 toneladas de plomo en el campo, eso no lo ha demostrado nadie", explica Valle. "Que sepamos, tampoco ha habido ningún caso en la medicina española de plumbismo por ingerir carne de caza".

Si bien esto es cierto, también lo es que otro de los estudios de Rafael Mateos en Castilla-La Mancha encontró que casi el 55% de las perdices rojas analizadas contenía niveles de plomo muy superiores al nivel máximo de residuos establecidos por la UE. "El plomo de la munición en la carne de caza es además más bioaccesible tras haberla cocinado", explicaban los autores, "especialmente, cuando se llevan a cabo recetas altamente ácidas, como con el uso de vinagre para el escabeche, ya que parte del plomo de la munición es transferida a la carne adyacente durante la cocción". Sin duda, pocas cosas hay tan manchegas como las perdices escabechadas.

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
16 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios