El tejón, el mejor buscador de lombrices
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Crónicas de la vida salvaje

El tejón, el mejor buscador de lombrices

Estos mustélidos tienen especial debilidad por los gusanos aunque son omnívoros y comen de todo, desde roedores a conejos o diferentes especies de insectos y frutos

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Foto: Andoni Canela

Un paseo en la nieve siempre vale la pena. Todavía mucho más cuando viene acompañado de sorpresas. Son las 9 de la mañana y la nevada es cada vez más floja. La nieve escampa y da el paso a una fina niebla. El viento desaparece. Calma absoluta y un manto de nieve virgen viste la montaña. El día y el mundo a punto de estrenar.

Esta mañana he salido a caminar con mi hijo Unai. Buscamos a los sarrios (o rebecos pirenaicos) que confiamos encontrar rebuscando alimento en la nieve. Pero no aparecen. Ni aparecen ni vemos huellas… Quizás estén todos arropados en espera a que amaine la tormenta. De cualquier manera, aun en ausencia de los protagonistas, las caminatas en busca de huellas en la nieve fresca son emocionantes.

Esta zona del Pirineo tiene muchos valles y barrancos donde los sarrios pueden estar. Se necesita todo el día para recorrerlos. Mientras busco con los prismáticos en unas rocas donde suelen estar, Unai da un pequeño grito. “¡Papá, mira, mira ahí…!, ¿qué es eso?”. Me lo indica con la mano y le respondo sorprendido “¡¡¡Es un tejón!!!”.

¡El tejón está buscando comida bajo la nieve! En silencio, damos unos cuantos pasos y nos colocamos enfrente del prado por donde se mueve. Lo observamos con calma. El tejón hace agujeros para buscar lombrices bajo la nieve. Los tejones son animales omnívoros y comen de todo, pero poseen una debilidad especial por las lombrices. Completan su dieta con roedores y otros pequeños mamíferos como conejos, diferentes especies de insectos y frutos.

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Foto: Andoni Canela

El tejón no puede vernos. No tienen una vista demasiado desarrollada. Sus sentidos más potentes son el olfato y el oído. En esta mañana nos favorece la dirección del viento y el entretenimiento del tejón con las lombrices que parece encontrar bajo tierra. Estamos por encima de los 1.600 metros de altura, en una zona de montaña sin apenas presencia humana. Eso es probablemente lo que permite al tejón moverse a sus anchas.

Los tejones son comunes en España. Se encuentran desde zonas bajas hasta la alta montaña, pasando por áreas boscosas, matorrales espesos, costas y ambientes subdesérticos. Es un mustélido, como las nutrias, martas, garduñas, comadrejas y visones. Son de comportamiento muy nocturno y difíciles de ver durante el día. Lo habitual es encontrárselos de noche cruzando la carretera e incluso a veces atropellados en el asfalto.

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Foto: Andoni Canela

Los tejones son animales sociales que pueden formar grandes grupos. En algunos, viven en parejas o en grupos pequeños. Las tejoneras son las casas subterráneas de los tejones. Pueden ser muy grandes con decenas de metros y varias entradas, hasta una docena. Estas madrigueras excavadas en la tierra son auténticos laberintos de varios metros de profundidad y forman una amplia red de túneles bajo tierra.

La niebla se marcha y un rayo de sol se filtra entre las nubes. A nosotros nos calienta el rostro y en la otra ladera de la montaña ilumina la piel espesa del tejón. Vemos su vestido blanco y negro tan característico. El tejón sigue a lo suyo, tranquilo sobre la nieve, buscando alimento con el hocico pegado al suelo. Llevaba unos diez años sin verlos por estos montes. Espero volver a encontrármelo de nuevo.

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