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Sube la temperatura en la COP26: la "mayor movilización de policía en muchos años"
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Sube la temperatura en la COP26: la "mayor movilización de policía en muchos años"

Diversas organizaciones ecologistas preparan acciones y la policía de Glasgow está en máxima alerta después de que las acciones de Extinction Rebellion en septiembre se saldasen con 500 detenidos

Foto: Manifestantes durante la COP26 en Glasgow, rodeados de policías. (Extinction Rebellion)
Manifestantes durante la COP26 en Glasgow, rodeados de policías. (Extinction Rebellion)

Comienza a caldearse el ambiente de protesta alrededor de la COP26, la cumbre del clima de Naciones Unidas que acoge Glasgow (Reino Unido) hasta el 12 de noviembre. Todavía estamos en la primera semana del evento, pero las calles de la urbe escocesa empiezan a llenarse de activistas que claman contra el lavado verde de imagen al que, consideran, están recurriendo las empresas representadas en la conferencia.

Ya en el día tres de la cumbre, el miércoles, se produjeron los primeros altercados. Más de 1.000 personas se movilizaron para denunciar el 'greenwashing' corporativo, divididas en grupos que protestaron simultáneamente en diferentes puntos de la ciudad.

"Nuestro Gobierno ha permitido que el gasto en armas supere el gasto en soluciones climáticas"

Según cuentan los activistas de Extinction Rebellion (XR), que convocaron la protesta, la mitad se concentró frente a la sede de la compañía energética escocesa SSE. Allí, cuatro personas fueron arrestadas por presuntamente intentar entrar en el edificio. Dos de los activistas detenidos, además, echaron pintura en la cara de los agentes, según informa la policía.

Otras 500 personas se congregaron junto a las oficinas de la financiera JP Morgan. Los agentes contuvieron la marcha, y rodearon al grupo de activistas, que pasaron dos horas arrinconados entre las calles St Vincent y Renfiel. “Siempre que vayáis a una marcha pública, aseguraos de llevar ropa de abrigo, agua y comida extra, y aprovechad cualquier oportunidad para usar el baño”, recomiendan desde XR a los manifestantes. Por la tarde, las temperaturas en Glasgow en estos días pueden descender hasta los tres o cuatro grados centígrados.

placeholder La primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, con las activistas climáticas Vanessa Nakate y Greta Thunberg, durante la COP26. (Reuters)
La primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, con las activistas climáticas Vanessa Nakate y Greta Thunberg, durante la COP26. (Reuters)

Glasgow está experimentando la mayor movilización de agentes de policía que ha habido en Reino Unido en muchos años, confirman a Planeta A fuentes del Cuerpo de Policía de Escocia, preguntadas por el despliegue masivo de agentes —unos 10.000 cada día— y por la detención de los cuatro activistas el miércoles. Planeada durante dos años, se trata de la mayor operación llevada a cabo por la policía escocesa, que tomará prestados los servicios de agentes de diferentes regiones de Escocia y de Reino Unido.

"Daremos una respuesta policial proporcionada a cualquier manifestación, y ya nos estamos comprometiendo con grupos de protesta conocidos para garantizar que se respeten sus derechos de reunión y protesta pacíficas", aseguró en declaraciones públicas Gary Ritchie, ayudante del jefe de Policía en Escocia.

"No se pueden utilizar las medidas del covid-19 para negar el acceso a las negociaciones de la sociedad civil y los pueblos indígenas"

Pero los ecologistas también han tenido dos años para prepararse, y las protestas no han hecho más que empezar. Ayer, los activistas marcharon por Glasgow en contra de la inversión en armamento y la paralela inacción climática: “Nuestro Gobierno ha permitido que el gasto en armas supere el gasto en soluciones climáticas. Su grave negligencia está permitiendo que el caos climático genere más guerra”, reclaman desde XR.

Este fin de semana, los activistas tienen la agenda completa. Hoy, una marcha liderada por Greta Thunberg (Suecia) y Vanessa Nakate (Uganda) espera recibir a decenas de miles de personas, según sus organizadores, Fridays for Future. El sábado será el Global Day of Action, en el que se prevén “movilizaciones masivas” en todo el planeta. Y el domingo también cuenta con sus propias acciones de desobediencia planeadas, aunque de estas todavía no se dan a conocer los detalles para no arruinar el resultado de su protesta.

Además de que es común que durante una reunión de alto nivel los movimientos sociales locales se movilicen para ejercer presión sobre los mandatarios, esta cumbre en concreto viene con doble carga de descontento.

placeholder Una de las muestras de desobediencia civil de la COP26. (Extinction Rebellion)
Una de las muestras de desobediencia civil de la COP26. (Extinction Rebellion)

Por un lado, pesa la incapacidad de cerrar algunos puntos clave del Acuerdo de París (como el artículo 6, que regula los mercados de carbono, o el artículo 4, sobre transparencia) que quedaron en el aire tras la anterior cumbre, la COP25 de Chile, que se celebró en Madrid.

Tras esa “oportunidad perdida”, como la calificó el secretario general de la ONU, António Guterres, se han ido acumulando alarmas científicas. La última, el informe publicado en septiembre por el IPCC —el grupo de especialistas climáticos de la ONU—, un 'código rojo' con el que los expertos advertían de que los actuales compromisos de reducción de emisiones nos llevan camino de un aumento de 2,7 °C para finales de siglo, es decir, más de un grado por encima del umbral de 1,5 °C aconsejado por la comunidad científica.

Por otro lado, sea o no por la pandemia (que ha añadido restricciones de aforo en espacios oficiales de la cumbre), por ahora solo cuatro representantes de la sociedad civil han podido participar en las negociaciones. “La participación de la sociedad es crucial para abordar juntos el cambio climático. No se pueden utilizar las medidas del covid-19 para negar el acceso a las negociaciones de la sociedad civil y los pueblos indígenas. Los arreglos logísticos deben facilitar la participación segura de todos, ¡no hacerla imposible!”, se quejaba públicamente Clement Voule, el relator especial de la ONU para la libertad de asociación y de reunión pacífica. Otros ya han llamado a esta edición “la cumbre climática menos inclusiva de la historia”.

placeholder Cientos de manifestantes en Glasgow. (Extinction Rebellion)
Cientos de manifestantes en Glasgow. (Extinction Rebellion)

Además de este creciente descontento, y para complicar un poco más el panorama, se da la circunstancia de que Reino Unido es precisamente el país que vio nacer en 2018 a XR, centrado en la acción directa no violenta —pero desobediencia civil, al fin y al cabo— y ahora presente en muchos otros rincones del planeta.

XR en Reino Unido ha llevado a cabo acciones disruptivas como cortar el acceso a puentes principales de Londres o bloquear la sede del Departamento de Energía de Reino Unido, a cuyas puertas algunos activistas se pegaron las manos con pegamento (acción que les costó 22 arrestos). También se pegaron con pegamento a las puertas de Downing Street (27 arrestos). En septiembre, dos semanas de 'rebelión' climática se tradujeron en 500 arrestos de miembros de XR.

Foto: Marcha de Extintion Rebellion en Londres. (Reuters)

Sus exigencias son tres: que se comunique la gravedad de la crisis climática, que se organice una asamblea ciudadana por el clima cuyos resultados sean vinculantes y que se actúe con contundencia para frenar a tiempo el calentamiento global y la pérdida de biodiversidad.

Siguiendo la tradición en el movimiento antiglobalización, los movimientos sociales locales en la ciudad anfitriona del evento de Naciones Unidas están llamados a organizar la contracumbre, el acontecimiento paralelo a las negociaciones oficiales que sirve a la sociedad civil para presionar a los mandatarios. La 'cumbre del pueblo por la justicia climática', organizada por la Coalición COP26 —que engloba más de un centenar de organizaciones y colectivos ecologistas locales e internacionales—, arranca este domingo 7, y se prolongará hasta el 10 de noviembre.

Comienza a caldearse el ambiente de protesta alrededor de la COP26, la cumbre del clima de Naciones Unidas que acoge Glasgow (Reino Unido) hasta el 12 de noviembre. Todavía estamos en la primera semana del evento, pero las calles de la urbe escocesa empiezan a llenarse de activistas que claman contra el lavado verde de imagen al que, consideran, están recurriendo las empresas representadas en la conferencia.

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