Eliminar el 100% de las emisiones de CO2 antropogénicas es posible y rentable
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Eliminar el 100% de las emisiones de CO2 antropogénicas es posible y rentable

Científicos venezolanos de varias disciplinas desarrollan en España una tecnología para capturar el CO2, partículas y NOX del tráfico, de las ciudades, en la industria y el transporte y convertirlo en carbonatos cálcicos reutilizables

placeholder Foto: Una captura de CO2 que resulte eficiente energéticamente (y desde un puto de vista industrial) sería un masivo salto adelante. Reuters
Una captura de CO2 que resulte eficiente energéticamente (y desde un puto de vista industrial) sería un masivo salto adelante. Reuters

Las emisiones de gases de efecto invernadero deberían reducirse cada año –según la Organización de Naciones Unidas-- al menos un 7,6 por ciento de aquí a 2030 para que el planeta esté en la línea de cumplimiento del Acuerdo del Clima de París, cuyo principal objetivo es atajar el cambio climático y evitar que la temperatura global aumente más de 1,5 grados centígrados en las próximas décadas, así como revertir sus efectos y consecuencias más dramáticas que ya son palpables en la Tierra.

Reducir los niveles de dióxido de carbono (CO2) que no dejan de crecer y cuya concentración en la atmósfera alcanzó en 2020 las 416 partes por millón (ppm) es uno de los principales desafíos para atajar la emergencia climática.

“Vemos el CO2 como una oportunidad para numerosos procesos industriales más que como un problema”

Desde hace más de una década, distintos proyectos de I+D se han centrado en desarrollar tecnologías de captura y almacenamiento de CO2, pero hasta la fecha no se han alcanzado métodos rentables. Uno de ellos, el del Centro de Desarrollo de Tecnologías de Captura de CO2 de Compostilla (León) promovido por el Gobierno de España y que contó con financiación europea, tuvo que ser abandonado, ya que, aunque se demostró factible, era demasiado caro. Salía a cuenta pagar por contaminar.

Ahora, un grupo de científicos ha logrado eliminar el cien por cien del CO2 de modo rentable, pues tras su captura, con un reactor químico, este gas se convierte en carbonato cálcico ‘verde’, que se puede utilizar como materia prima para fabricar vidrio, detergentes, fármacos o como aditivo a productos alimenticios. De hecho, de una tonelada de CO2 capturada se obtendrían 2 toneladas de carbonato cálcico, según ha explicado a Planeta A el director de Medio Ambiente de Ecological World for Life España, Jimmy Morales, la empresa que está desarrollando la tecnología ‘A New Air’ (ANA), que “elimina el CO2 de la atmósfera y genera economía circular”.

“Vemos el CO2 como una oportunidad para numerosos procesos industriales más que como un problema”, ha asegurado Morales, que señala que uno de los principales elementos diferenciadores está en el hecho de que ANA usa convertidores químicos en fase sólida frente a las técnicas de captura existentes hasta ahora, que empleaban agua, lo que reduce también el consumo de recurso hídrico.

placeholder El proceso de captura de CO2
El proceso de captura de CO2

Además, en su metodología la reacción química se produce de manera espontánea, “sí o sí”, sin requerir ningún tipo de energía o catalizador, lo que aumenta la eficiencia. En la investigación los científicos han comprobado que con un convertidor químico el reactor era capaz de absorber y concentrar el 100 por 100 no solo del CO2 de, por ejemplo, la chimenea de una cementera, sino también el del aire cercano.

La tecnología es aplicable en cuatro áreas. En primer lugar, en el interior de los edificios, donde reduce el exceso de CO2, lo que permite reducir la frecuencia en la renovación del aire, al tiempo que en laboratorio han comprobado que elimina asimismo los virus, como el COVID-19, y bacterias, que quedan atrapados en el reactor. En la actualidad, los sistemas de aire acondicionado o calefacción por aire suponen en torno al 40 por ciento del consumo energético y este sistema conllevaría un ahorro cercano al 30 por ciento de ese gasto (unos 62kw/h por metro cuadrado de ahorro energético en concepto de aclimatación). El sistema puede incrementar “apenas” un 5 por ciento el precio respecto a un aparato de aire acondicionado convencional.

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Determinadas industrias podrían verse muy beneficiadas. Reuters

Por otro lado, ANA puede establecerse en torres de captura de CO2 atmosférico en las ciudades para purificar el aire, ya que también recoge material particulado (PM) y elimina el 95 por ciento de NOX, dos de los gases que más perjudican la calidad del aire urbano. “Se podría instalar en las zonas donde más contaminación hay, en los extractores de aire de los aparcamientos, en los túneles o en las salidas de ventilación del metro”, precisa Morales.

Para recoger todos los carbonatos generados, que después se pueden valorizar como un nuevo recurso, los investigadores plantean la posibilidad de organizar un sistema de recogida, “como se hace con otros servicios municipales como los residuos sólidos urbanos” que incluya centros donde se descargarían los carbonatos. En ellos, igualmente, se recargarían los convertidores químicos que volverían a ser instalados en los lugares de captura, de modo que estos volverían al mercado, de manera circular, una y otra vez.

El tercer uso urbano de esta tecnología estaría en el transporte, donde igual que en los procesos anteriores, podría capturar la emisión de los gases contaminantes de la combustión y evitar que estos se dispersen en la atmósfera lo que contribuiría asimismo a frenar el cambio climático y a mejorar el aire de las ciudades, al tiempo que puede convertir “en azul” el actualmente conocido como hidrógeno gris (el 90 por ciento del hidrógeno que se produce en la actualidad procede de la industria petroquímica).

Eliminar las emisiones industriales

No obstante, la cuarta aplicación y una de las que mayor potencial ante el frente común de atajar los gases de efecto invernadero a nivel global estaría en los procesos industriales, donde ANA puede ser colocado en las chimeneas desde donde captaría directamente el CO2. “Hemos hecho pruebas en cementeras y caleras, donde los gases están muy cargados de otros contaminantes, es decir que están más sucios que por ejemplo en una termoeléctrica a gas e incluso allí también funciona”, comenta.

Morales asegura que en sus pruebas en la industria cementera se logró capturar el cien por cien de sus emisiones además de parte del CO2 atmosférico cercano a la chimenea de la planta. “Hemos superado nuestras propias expectativas”, confiesa el director de medio ambiente de la empresa, que añade que, por otro lado, la reacción genera energía que puede ser asimismo utilizada por la industria, a lo que se suma también el beneficio por la venta del carbonato resultante.

En la actualidad el precio de emisión de una tonelada de CO2 está en torno a los 47 euros, pero el responsable de ANA explica que las tecnologías existentes de captura tienen un coste mínimo de 80 euros por tonelada de CO2 y esto conlleva que “a las empresas les compense pagar por emitir”. Sin embargo, afirma que su tecnología puede lograr una ganancia de hasta 50 euros por tonelada de CO2, teniendo en cuenta la inversión, su posterior amortización, los beneficios por el ahorro energético y la venta del subproducto, lo que tras evitar el pago por los derechos de emisión, proporcionaría un beneficio de unos 3 euros por tonelada de CO2. “Esto hace que la solución no solo sea viable, sino interesante para numerosos sectores”, asegura.

En diciembre de 2020, la American Chemical Society reconoció que esta tecnología es sostenible y no solo elimina CO₂, sino que su huella de carbono es negativa. Sus desarrolladores, científicos procedentes de Venezuela optaron por instalarse en la Unión Europea, dado el papel líder que está ejerciendo la Unión Europea en la lucha contra el cambio climático y, en particular en España, por “la idiosincrasia y cultura común”.

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