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Pons IP abandona la etiqueta de despacho de abogados y vira hacia la consultoría
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EN 2021 CRECIÓ UN 18%

Pons IP abandona la etiqueta de despacho de abogados y vira hacia la consultoría

Tras un ejercicio histórico, la firma da el salto para convertirse en consultora especializada en IP en un ambicioso plan por el que espera duplicar resultados en los próximos tres años

Foto: Nuria Marcos, directora general de Pons IP.
Nuria Marcos, directora general de Pons IP.
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Época de cambios en Pons IP. Este próximo 19 de mayo, la organización pondrá punto final a un proceso de transformación de tres años por el que abandonará la etiqueta de despacho de abogados y se convertirá en una consultora global de propiedad industrial e intelectual. "Queremos superar la distinción tradicional entre bufete y agencia desde la convicción de que proteger es mucho más que registrar", afirma su directora general, Nuria Marcos, en conversación con El Confidencial. El salto se produce después de un ejercicio histórico para la compañía, que cerró 2021 con una facturación global de 16,14 millones de euros, un 18% más que el año anterior.

Una de las razones que explican estos resultados fue el auge del sector de la propiedad intelectual a raíz de la pandemia. "El covid generó mucho movimiento en el ámbito de la innovación, especialmente en el sector de la salud", detalla Marcos. Esto se tradujo en un aumento exponencial de la solicitud de patentes para proteger los nuevos productos que salían al mercado. Por el otro, la crisis sanitaria también favoreció la transformación tecnológica de las empresas y la creación de nuevas marcas, que tuvo que ir acompañada de un asesoramiento legal.

La decisión de Pons se enmarca dentro de un plan estratégico que comenzó a principios de 2020, poco antes del comienzo de la pandemia, y que culminará en 2023. Según este proyecto, la firma prevé aumentar de nuevo sus ingresos en este 2022 y crecer más del 10%. A medio plazo, los objetivos son más ambiciosos: Marcos aspira a duplicar la cifra de negocio en los próximos dos o tres años. "Es un reto, pero somos optimistas. De momento, estamos cumpliendo con los propósitos fijados", asegura.

Foto: Foto: Pixabay.

¿Qué implica el salto de despacho a consultora? Para empezar, un cambio en el modelo de negocio, ya que prevén ampliar el tipo de servicio que ofrecen a los clientes. Así, la directora explica que el asesoramiento jurídico de propiedad intelectual ha estado tradicionalmente muy centrado en dos ámbitos. Por un lado, la tramitación administrativa (canalización de las solicitudes de patentes, marcas o diseños ante las oficinas). Por el otro, la parte de litigación; es decir, la defensa legal de los activos ante posibles infracciones por parte de terceros.

"Debemos adaptarnos al nuevo escenario y ofrecer servicios que antes no prestábamos; ya no vale únicamente tramitar y defender"

"Los despachos suelen estar más centrados en la visión procesal, mientras que las agencias tienen un enfoque muy administrativo. Nuestra intención es ir más allá y aportar un asesoramiento adaptado al modelo de negocio de nuestros clientes", explica Marcos. Según expone, la continua transformación a la que están sometidas las empresas exige que el servicio no se limite a cubrir la parte legal, sino ofrecer una cobertura más amplia que incluya otros aspectos. "El panorama actual exige a las compañías estar al día. Nosotros también debemos adaptarnos a ese nuevo escenario y ofrecer al cliente servicios que antes no prestábamos, ya no vale únicamente tramitar y defender, sino que es necesario ayudar a los clientes en la parte de negocio. Esa es la capa de valor adicional que queremos añadir", detalla.

Crecimiento orgánico

Por otro lado, la conversión a consultora supone un cambio interno; es decir, en el ámbito de la plantilla. Así, desde Pons IP prevén aumentar el número de profesionales en torno al 15% para este 2022. Los nuevos fichajes, no obstante, no serán únicamente abogados. "Estamos incorporando profesionales con los que no contábamos hasta ahora, como economistas o ingenieros", revela Marcos. De este modo, prevén formar equipos multidisciplinares con perfiles que van más allá de lo jurídico para que puedan adaptarse a las necesidades concretas de cada cliente. Actualmente, la firma cuenta con 121 profesionales, frente a los 112 a finales del año pasado.

En esta línea, la atracción y retención de talento es uno de los desafíos prioritarios para la directora general, que ve necesario que las organizaciones cambien la mentalidad y escuchen a las nuevas generaciones. "Quieren más tiempo libre, trabajar en proyectos más interesantes y que tengan una aportación a la sociedad", asegura.

Foto: Edificio Castelar, una de las dos sedes del bufete Pérez-Llorca. (Creative Commons)

En el ámbito de la propiedad intelectual, Marcos augura nuevas oportunidades de negocio propiciadas por el desarrollo tecnológico. En este sentido, considera que el metaverso puede ayudar a impulsar el negocio de muchas compañías a pesar de la falta de desarrollo que todavía presenta a día de hoy. "Cualquier decisión de inversión en un entorno tecnológico va a suponer un riesgo, pero también es una oportunidad. Habrá que ver cómo avanza, pero considero que puede ser una herramienta para dar visibilidad a nuevos modelos de negocio", afirma.

Por otro lado, lamenta la decisión de España de mantenerse al margen de la patente unitaria, una iniciativa conjunta entre 25 países europeos que se materializó en enero de este año y que pretende crear un sistema unificado para que el titular de una patente pueda obtener protección en todos los estados miembros a través de un único trámite. "No estar dentro es un hándicap para las empresas españolas. Estamos perdiendo la oportunidad de entrar en un sistema más barato y eficiente, es importante que nos lo replanteemos", subraya.

Época de cambios en Pons IP. Este próximo 19 de mayo, la organización pondrá punto final a un proceso de transformación de tres años por el que abandonará la etiqueta de despacho de abogados y se convertirá en una consultora global de propiedad industrial e intelectual. "Queremos superar la distinción tradicional entre bufete y agencia desde la convicción de que proteger es mucho más que registrar", afirma su directora general, Nuria Marcos, en conversación con El Confidencial. El salto se produce después de un ejercicio histórico para la compañía, que cerró 2021 con una facturación global de 16,14 millones de euros, un 18% más que el año anterior.

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