Los abogados, divididos ante la necesidad de usar togas en juicio
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¿Símbolo de respeto o una antigualla?

Los abogados, divididos ante la necesidad de usar togas en juicio

Esta prenda genera opiniones encontradas entre el colectivo que la ve como un símbolo de respeto y los que consideran que aleja al ciudadano de la Justicia

placeholder Foto: Detalle de una toga.
Detalle de una toga.

Hace unas semanas, el Ministerio de Justicia anunció la prórroga de la exención del uso de la toga en las vistas hasta que desaparezcan las restricciones impuestas como consecuencia del covid. Esta medida fue aprobada en un primer momento en septiembre del año pasado, en el proyecto de ley de medidas procesales y organizativas para hacer frente al virus en el ámbito de la Justicia. El plazo expiraba este domingo, pero el ministerio que dirige Juan Carlos Campo, tras la petición del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE), decidió extender sus efectos hasta que la pandemia haya sido superada y terminen las medidas de prevención del contagio.

La decisión ha traído una oleada de reacciones entre abogados, jueces y fiscales. Aunque pueda parecer un tema trivial, lo cierto es que esta prenda genera opiniones encontradas entre el colectivo, que se divide entre los que piden que se restaure el uso de la toga y los que quieren aprovechar esta prórroga para eliminarla. Los motivos son diversos. Una gran parte de los profesionales opina que es un signo de respeto hacia las administraciones y el propio ciudadano. Además, creen que proyecta una imagen de igualdad entre todos los actores que se ven involucrados en el proceso judicial, quedando todos a la misma altura a ojos externos. Otros, en cambio, piden la supresión al considerar que se trata de una indumentaria propia de otro siglo que aleja la Justicia del ciudadano.

Foto: Foto: iStock.

En el primer grupo, destaca la presidenta del CGAE, Victoria Ortega. "La toga volverá. Muestra solemnidad y respeto en actos de tanta trascendencia como puede ser la privación de libertad del ser humano", asevera. La prórroga de la exención, aclara, responde a motivos puramente sanitarios, ya que es una prenda de uso colectivo que no se puede compartir en un contexto de pandemia como el actual. Ahora bien, la presidenta adelanta que el atuendo será obligatorio tan pronto como terminen las restricciones. Además, recuerda que el hecho de que la lleven otros actores implicados en el proceso pone de manifiesto la igualdad de partes, sobre todo a ojos de la ciudadanía. "Si se da esa solemnidad a la magistratura, lo mismo tiene que ocurrir con la parte letrada", argumenta.

De la misma opinión es la abogada penalista Noemí Reyes, que cuenta que, en un juicio al que asistió hace unos días, se encontró con que el juez que llevaba el caso no solo no vestía toga, sino que iba con camisa de manga corta de cuadros. "Aunque es muy buen profesional y no dudo que la sentencia estará bien fundamentada, la imagen era sorprendente", señala. Casi roza la gravedad, teniendo en cuenta que lo que estaban discutiendo en la vista era si el acusado iba o no a entrar en prisión. A su entender, esta prenda tiene un doble efecto sobre la persona que se sienta en el banquillo. Por un lado, muestra respeto hacia decisiones que pueden afectarle. Por el otro, hace que sea consciente de la gravedad de sus hechos y "no minimice la razón que lo ha llevado ahí", reflexiona.

Una prenda que aleja e intimida

Frente a los entusiastas de la toga, se encuentra Álvaro Escudero, especializado en Derecho Penal. "Estoy en contra porque creo que es un elemento que aleja a los ciudadanos de la Justicia", critica. Junto con otros elementos como el lenguaje excesivamente formal o el trato de señoría que se da a los jueces, esta prenda forma parte de una parafernalia que solo consigue amedrentar a las personas implicadas en el proceso y hacerlas creer "que no pueden hacer ni decir nada".

Ahora bien, el letrado coincide en que es necesario mostrar cierto decoro en la forma de vestir por respeto a los ciudadanos involucrados. Para lograrlo, no obstante, la toga no es esencial. "Se puede celebrar un juicio en el que se respete a todos sin necesidad de ponerse una tela de hace tres siglos", razona. El traje y la corbata son buenas alternativas, e incluso opina que en verano puede relajarse ese código. "Pero más allá de esa excepción, creo que debe regir cierto formalismo", señala.

"Se puede respetar a todos los implicados en un juicio sin ponerse una tela de hace tres siglos", razona el abogado Álvaro Escudero

De la misma opinión es el laboralista Tareq Khalaf, que opina que el respeto no se muestra con una vestimenta o hablando de usted. No obstante, el letrado va más allá y descarta que sea necesario un atuendo elegante para defender los intereses de un cliente. No obstante, reconoce que es una postura relacionada con su área de actuación y, sobre todo, el tipo de asuntos que lleva. "Suelo defender a trabajadores de industria. Todos van con EPI o con uniforme, mientras que los que van de traje son directivos y jefes contra los que se enfrentan en un juicio", subraya. Vestir de forma excesivamente formal, por tanto, crea una distancia con el ciudadano, que tiende a pensar que el profesional que defiende o decide su caso forma parte de un mundo diferente al suyo y no comprende sus intereses.

En la misma línea, otros abogados defienden que lo que dignifica a un letrado es que haga bien su trabajo, no que vaya bien vestido. "El hábito no hace al monje", insisten.

Foto: El ministro de Justicia, Juan Carlos Campo. (EFE)

"Declaré porque el juez parecía majo"

Para los que defienden la toga, no se trata únicamente de mostrar respeto. No llevar esta indumentaria puede tener, incluso, un impacto sobre el proceso. Un ejemplo claro de ello es la anécdota que cuenta Reyes sobre el juez en camisa. En un principio, el acusado no iba a contestar a las acusaciones, pero acabó haciéndolo, perjudicando su caso. “Le pregunté después y me dijo que era porque el juez parecía majo e iba a entenderle”, recuerda.

Foto: El padre ha denunciado por redes la discriminación que sufre su hijo. (iStock)

En la misma línea, Aitor Pérez, socio de Pérez-Girona Abogados y Asesores, opina que tanto la toga como otros elementos presentes en una sala de vistas (los símbolos nacionales o la disposición de los estrados, que están en una altura superior a la de las partes y los testigos) están pensados para imponer respeto en los ciudadanos que acuden a un tribunal, "con la finalidad de extraer de ellos la máxima fidelidad a la verdad en sus declaraciones". O, dicho de otro modo, proyectan una imagen de seriedad que hará que, por ejemplo, un testigo se lo piense dos veces antes de ser deshonesto.

La toga, una prenda democrática

Muchos de los que rechazan la toga lo hacen alegando a que se trata de una prenda de hace siglos que aleja a la ciudadanía de la administración de la Justicia. No obstante, Raúl Martínez, especializado en Derecho del Trabajo, opina que es un atuendo democrático que nació con la intención de acercar a la población el resto de actores de la Justicia. En un principio, solo los jueces y fiscales estaban obligados a llevarla, hasta que se incluyó a los letrados en este grupo. Esto beneficia a la ciudadanía en general, ya que los abogados son quienes piden justicia en su nombre. "La toga coloca en una posición equivalente al ciudadano con el poder que va a decidir si pierde un trabajo o su libertad", asevera. 

Hace unas semanas, el Ministerio de Justicia anunció la prórroga de la exención del uso de la toga en las vistas hasta que desaparezcan las restricciones impuestas como consecuencia del covid. Esta medida fue aprobada en un primer momento en septiembre del año pasado, en el proyecto de ley de medidas procesales y organizativas para hacer frente al virus en el ámbito de la Justicia. El plazo expiraba este domingo, pero el ministerio que dirige Juan Carlos Campo, tras la petición del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE), decidió extender sus efectos hasta que la pandemia haya sido superada y terminen las medidas de prevención del contagio.

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